Escrito por: ALEJANDRO MARCOS
Hay muchas definiciones de lo que se considera o no ciencia ficción, pero podemos aceptar con cierta seguridad que dentro del género encontramos todas aquellas obras literarias que trabajan con una premisa imposible principal que explora la evolución social, científica o tecnológica del ser humano con intenciones prospectivas. Es decir, cualquier historia que centre la trama y el argumento en algún tipo de desarrollo del ser humano que a día de hoy sea imposible.
Esa premisa puede ir desde una nave espacial al descubrimiento de una raza extraterrestre pasando por una sociedad distópica o una normativa social extraña.
La mayoría de estas historias, por el mero hecho de centrar la trama en esos “descubrimientos” que aún no existen, se ambientan en el futuro. A veces en nuestro propio futuro en la Tierra y, en ocasiones, en otros lugares. Estas ambientaciones son las que confunden a ciertos lectores y les hace pensar que lo que están leyendo es una predicción de por dónde va a evolucionar el ser humano.
Nada más lejos de la realidad.
De hecho, los casos en los que así ha sido, no son más que casualidades derivadas de la propia casualidad. Es el caso, por ejemplo, de la gente que compara el estado actual de la política internacional con ciertas novelas distópicas.
Porque, además de esa supuesta función premonitoria, también hay gente que piensa que la ciencia ficción funciona como advertencia a nuestros comportamientos y nuestra evolución. Como si los autores de dichas distopías nos hubieran dicho: cuidado, no vayáis por ahí, intentando modificar nuestro comportamiento. Es como si la serie Black Mirror tratara de advertirnos sobre el uso de la tecnología. La literatura, en ningún caso, debería emplearse para educar de manera directa. Otra cosa es que como lectores aprendamos algo sobre nosotros mismos o nuestros congéneres con la lectura, pero los textos con moraleja no son los textos que buscaremos en nuestra escritura.
La finalidad de lo prospectivo no es esa. La ciencia ficción, como hemos visto antes, se caracteriza por provocar en los lectores el efecto de la prospección a través de estos elementos imposibles o hipótesis (que en ciencia ficción se conocen como novum en singular y nova en plural). ¿A qué nos referimos con ‘lo prospectivo’? El efecto prospectivo busca que los lectores reflexionen y se cuestionen algún aspecto del ser humano (sea una obsesión, un tema abstracto o un miedo) usando generalmente el futuro como escenario para potenciar ese aspecto. Es decir, que la ciencia ficción, como cualquiera de los géneros no miméticos, de lo que trata es de hablar del ser humano. Pero no en el futuro, sino en el presente. No tanto de explorar las posibilidades como especie general, sino de reflexionar sobre las inquietudes e intereses individuales del lector (que, generalmente, coincidirán también con los de mucha gente por el camino).
Es decir, que como cualquier obra literaria, la ciencia ficción solo busca hablar de los temas que obsesionan a las personas: el amor, la muerte, el conocimiento, la soledad, etc. Solo que usa para potenciar esos temas el marco del futuro. Igual que la fantasía emplea sus elementos imposibles como símbolos para potenciar estos mismos temas.
Y ese no es el caso. Las buenas obras de ciencia ficción son interesantes y valiosas por lo que cuentan acerca del ser humano, no por lo que predicen o advierten. Lo más importante es que esas ideas ‘futuristas’ y esas ambientaciones que mostremos en nuestros textos no estén en primera fila. Deben ser un telón de fondo para que la actividad de nuestros personajes destaque aún más. Es eso lo que queremos contar, la historia de unos personajes, al igual que ocurre con la literatura realista. Si esos personajes están bien construidos y sus conflictos son interesantes, no importará nada si los elementos que hemos usado para construir ese mundo futurista se cumplen o no porque será un aspecto secundario de nuestra obra y los lectores siempre encontrarán algo en lo que verse reflejados, algo que sea interesante, si nuestro texto trata de lo que tiene que tratar: del ser humano ejemplificado en unos personajes.
Además, si predecir el futuro fuera el único objetivo de la ciencia ficción o lo único valioso de este tipo de literatura, no encajaría dentro del género, como lo hace, la literatura de ucronía, en la que se ambientan historias en el pasado o en una realidad alternativa en la que un momento histórico clave se dio de otra manera.
Tampoco podríamos apreciar entonces obras de ciencia ficción cuyo umbral del conocimiento ha sido sobrepasado. Lo valioso de 20.000 de viaje submarino no es la posibilidad de la existencia de dicho submarino, sino, por ejemplo, explorar y profundizar en la misantropía del capitán Nemo. De hecho, puede usarse el umbral de conocimiento como una buena medida para saber si una obra de ciencia ficción es interesante o no.
El umbral de conocimiento es el punto de desarrollo tecnológico, cultural o social del ser humano en el que se iguala o supera el planteamiento (novum) de cualquier hipótesis de ciencia ficción. Por ejemplo: En Frankenstein, se explora el tema del alma humana y de lo inherente de la bondad o la maldad a ella. La autora lo hace poniéndose en el lugar de una criatura creada a través de fragmentos de cadáveres y reanimada por un científico. Hoy en día, la medicina y la biología han demostrado que es imposible replicar el experimento de Víctor Frankenstein por muchísimas razones. Es decir, que Mary Shelley no predijo el futuro. ¿Hace eso en algún momento que la novela sea menos interesante? Para nada.
Y eso se debe a que la obra nos hace reflexionar durante su lectura (efecto prospectivo) sobre aspectos muy profundos y poderosos del ser humano, como son: ¿Es esa criatura humana?, ¿qué es lo que define al ser humano, el cuerpo, la vida, el alma?, ¿qué es exactamente lo que da vida y conciencia a un cuerpo, la sangre, la carne, las células, las neuronas?, ¿es la maldad innata o aprehendida?
Todas esas preguntas son las valiosas de la ciencia ficción. Y mientras este tipo de literatura siga planteándose cuestiones de este estilo en sus obras, seguirá siendo interesante y, sobre todo, valiosa.
Coordina el Itinerario Centauros más allá de Orión de literatura fantástica, ciencia ficción y terror, en el que imparte clases desde hace casi diez años. Ha publicado las novelas fantásticas El final del duelo, Vendrán del este (ambas con Orciny Press) y Cástor y Pólux (con Ediciones el Transbordador). En enero de 2024 la novela de terror La hora de las moscas con Plaza & Janés. Además ha participado en varios manuales de escritura de Páginas de Espuma y en varias antologías de relato fantástico.
Más información
Licenciado en Filología Hispánica y diplomado en Guion por la ECAM. En los últimos años ha desarrollado su actividad como escritor en redes sociales, donde acumula decenas de miles de seguidores. Cada viernes, los relatos que publica en su perfil personal se convierten en historias virales en Twitter. Autor de las novelas Las chicas del muro (Ediciones B) y El escritor y la espía (Planeta).
Más información
Lara es la coordinadora del Departamento de Atención al Alumno. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores desde 2017, donde se ha formado en cursos de Escritura Creativa, Relato Breve y Proyectos Narrativos. Desde 2021 imparte clases de Escritura Creativa para jóvenes y adultos. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.
Más información
Licenciada en Física y Máster en Cultura Científica e Innovación. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores. Imparte talleres de poesía y de metáfora y fue alumna de la IX Promoción del Máster de Narrativa de Escuela de Escritores. En 2019 participó en el curso europeo de formación de profesorado de la EACWP. En 2021 publicó su primer poemario, Muro con buganvilla, con la editorial Amargord, reeditado en 2024 por Buenos Aires Poetry. Coeditora y coautora de Escribir Poesía (Páginas de Espuma, 2025).
Más información
Coordina el departamento de Literatura Infantil y Juvenil de la Escuela de Escritores. Ha publicado más de una docena de libros para infancia y adolescencia, entre los que destacan El cofre de Nadie, premio Gran Angular 2021, Recuérdame por qué he muerto, premio Torre del Agua 2023 o Un hada con el ala rota. También ha publicado, con la editorial Páginas de Espuma y Escuela de Escritores el manual Escribir Infantil y Juvenil. Tama Puia: Los hijos del volcán es su última novela.
Más informaciónError: Formulario de contacto no encontrado.