Escrito por: JORGE CORRALES
La semana pasada, una influencer muy famosa, me niego a decir el nombre para no darle más publicidad, se descolgó con una afirmación cuanto menos polémica: creo que hay que empezar a superar que hay gente que no le gusta leer. Y encima no sois mejores porque os guste leer.
En las redes, miles de personas han dado argumentos sobre por qué leer es beneficioso, como era lógico, pero lo que más me ha sorprendido es la cantidad de intelectuales y escritores afirmando que no por leer se es mejor persona que otra. Efectivamente, nadie es mejor que otra persona por leer… porque nadie es mejor que otra persona. Me parece un debate tan de influencer que no sé cómo tanta gente ha podido caer en el error.
Por suerte, todavía no existe una lista de méritos que nos vaya aupando puestos en una lista social donde, supongo que para esta influencer, la gente guapa y rica estaría en los primeros puestos y los que no sabemos combinar el azul cielo con otro color, caeríamos a la cola. Aunque la gente lo piense, lo estamos viendo hoy en día en Palestina, no existe una persona mejor que la otra. Una científica, por mucho que aporte a la sociedad, no es mejor que el cajero del supermercado. Y sí, un lector no es mejor que otro que no lee, por el simple hecho de que la vida no es una competición, ni un torneo.
Ahora, como escritor, lector y profesor de escritura, estoy cien por cien seguro de que leer y escribir mejora la vida de la gente… pero era una seguridad basada en la experiencia, en mis vivencias. He visto a gente salir de lugares muy oscuros gracias a las letras impresas, pero… ¿Podrían ser casos aislados?
Así que hice lo que se debe hacer en estos casos, acudir a la ciencia. Me propuse resolver la pregunta sobre si la lectura te hace mejor persona. He estado leyendo y escuchando a expertos en neurociencia y estas son las conclusiones que he sacado:
La lectura retrasa y detiene el deterioro cognitivo provocado por la edad. Ya solo por esto, leer nos hace mejores. Es una gran defensa contra las enfermedades como el Alzheimer o la demencia. Y esto es muy fácil de explicar: la lectura estimula tantas partes del cerebro de forma visual, espacial, sensitiva, memorística, etc… que provoca una gran actividad en nuestro cerebro, lo que mantiene en forma ante posibles deterioros. Leer es, por así decirlo, un entrenamiento cerebral.
Según una investigación de la Universidad de Sussex leer tan solo seis minutos puede disminuir los niveles de estrés hasta en un 60%. La lectura permite una desconexión a nivel cerebral y también corporal. Es algo así como una kriptonita para tensión del día a día.
El escritor John Steinbeck dijo una vez que Solo puedes entender a las personas si las sientes en ti mismo. Esto es un poco lo que sucede dentro de nuestro cerebro al leer, la lectura activa las famosas neuronas espejo, neuronas que nos permiten imitar comportamientos sociales, y por lo tanto favorece mejores interacciones sociales o al menos la comprensión de ellas.
Quizás las actividades cerebrales que más se ven afectadas en los últimos tiempos, como la atención, la concentración, la memoria, pueden mejorar gracias a los hábitos de lectura. Frente al vértigo del siglo XXI, donde las funciones ejecutivas están siendo arrinconadas, la lectura ofrece un refugio para fomentar estas actividades del pensamiento.
Las personas con un hábito lector pueden ensanchar algunas áreas del hemisferio izquierdo que se encargan del procesamiento de información y de la categorización del mismo. Es decir, las parte que tienen que ver con el procesamiento de información están fortalecidas y son más eficientes.
Imaginar el país de Oz o cómo es físicamente Gollum hace poner en marcha algunas áreas del cerebro diferente regiones. Esto fortalece sus conexiones, creando vías más eficientes para el pensamiento creativo. Esto provoca una mayor facilidad para el pensamiento divergente y la resolución de problemas de una manera no convencional.
Y apuro una última conclusión que no tiene tanto que ver con la neurociencia, como con la sociología:
En mi opinión, tener un ojo crítico va a ser una de las habilidades más importantes en los próximos años. Almacenar conocimiento no será tan importante como saber detectar qué información es veraz o tener puntos de vista no polarizados. Esto también se entrena con la lectura.
Por desgracia, lo que no he encontrado en esta búsqueda sobre neurociencia y literatura es ningún estudio que demuestre que la escritura creativa mejora nuestra vida.
Sin embargo, en mis años como profesor en la Escuela, he constatado como la escritura ha ayudado a muchos alumnos en diversas áreas. Especialmente a la hora de trabajar con la digestión de ciertos problemas personales o conflictos no resueltos. Cuando un alumno o alumna entra en clase de escritura, por alguna extraña razón, no le importa que un extraño lea sus sentimientos más íntimos y, de alguna forma, así empieza a sanar sus heridas. Ojalá dentro de poco podamos apoyarnos en algún estudio para constatar todo lo que vemos en el aula.
Por último, me gustaría acabar con una última personal.
Desde que nació mi hijo, le hemos leído en voz alta sus cuentos favoritos antes de dormir. Ahora, que ya lee los libros él solo, nos pide que sigamos leyendo con él, aunque cada uno lea su libro. Así que, todas las noches, antes de dormir, nos tumbamos en la cama y cada uno lee su libro. No sé si esto mejora en algo su vida, pero tengo claro que la mía es mucho mejor con ese momento.
Por eso, jamás hay que renunciar a un libro, porque nunca sabes lo que te puede traer.
Licenciado en Filología Hispánica y diplomado en Guion por la ECAM. En los últimos años ha desarrollado su actividad como escritor en redes sociales, donde acumula decenas de miles de seguidores. Cada viernes, los relatos que publica en su perfil personal se convierten en historias virales en Twitter. Autor de las novelas Las chicas del muro (Ediciones B) y El escritor y la espía (Planeta).
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Lara es la coordinadora del Departamento de Atención al Alumno. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores desde 2017, donde se ha formado en cursos de Escritura Creativa, Relato Breve y Proyectos Narrativos. Desde 2021 imparte clases de Escritura Creativa para jóvenes y adultos. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.
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Coordina el departamento de Literatura Infantil y Juvenil de la Escuela de Escritores. Ha publicado más de una docena de libros para infancia y adolescencia, entre los que destacan El cofre de Nadie, premio Gran Angular 2021, Recuérdame por qué he muerto, premio Torre del Agua 2023 o Un hada con el ala rota. También ha publicado, con la editorial Páginas de Espuma y Escuela de Escritores el manual Escribir Infantil y Juvenil. Tama Puia: Los hijos del volcán es su última novela.
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Licenciada en Física y Máster en Cultura Científica e Innovación. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores. Imparte talleres de poesía y de metáfora y fue alumna de la IX Promoción del Máster de Narrativa de Escuela de Escritores. En 2019 participó en el curso europeo de formación de profesorado de la EACWP. En 2021 publicó su primer poemario, Muro con buganvilla, con la editorial Amargord, reeditado en 2024 por Buenos Aires Poetry. Coeditora y coautora de Escribir Poesía (Páginas de Espuma, 2025).
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Coordina el Itinerario Centauros más allá de Orión de literatura fantástica, ciencia ficción y terror, en el que imparte clases desde hace casi diez años. Ha publicado las novelas fantásticas El final del duelo, Vendrán del este (ambas con Orciny Press) y Cástor y Pólux (con Ediciones el Transbordador). En enero de 2024 la novela de terror La hora de las moscas con Plaza & Janés. Además ha participado en varios manuales de escritura de Páginas de Espuma y en varias antologías de relato fantástico.
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