Escrito por: CHIKI FABREGAT
«¿Libro o película?», una pregunta que se repite en las reuniones, los foros, las entrevistas… Y que a veces sirve incluso como baremo para clasificar a una persona: «cuidado, que es de esos que prefieren la película al libro». (Para pronunciar esta frase hay que poner voz pedante y, a ser posible, empujarse ligeramente las gafas que se han escurrido en el puente de la nariz).
Pero la realidad es que es una pregunta muy compleja que no tiene una respuesta única.
Hay libros mejores que las películas que se hicieron después, hay películas mejores que los libros en los que se han basado y hay parejas de libro y película que no parecen pertenecer al mismo universo ni compartir nada más allá del título y algún personaje despistado.
Y, por supuesto, el gusto de cada persona es indiscutible e inopinable (salvo que seas «de esas personas» a las que no les gusta La princesa prometida, claro está).
Dejémoslo entonces en que la pregunta debería referirse siempre a un título, no a una máxima generalizadora. Pero, incluso así, es muy difícil responder.
No quiero parecer esa mujer pesada que te sujeta el brazo y no te suelta hasta que te convence de que veas determinada película, pero La princesa prometida (si pensabas que ya te había soltado el brazo, lamento el error), es uno de esos casos en los que me cuesta decidir con qué me quedo. Como sabes, como espero que sepas, la película empieza con un niño encamado al que su abuelo lee un cuento. A partir de ahí, pasa a la historia de Buttercup y Westly y apenas aparecen los personajes realistas un par de veces más.
Pero en el libro escrito por William Goldman la historia del padre que se empeña en que su hijo lea un libro que a él le leían en la infancia es divertidísima y está cargada de ironía y de crítica social.
Además, teniendo en cuenta que la película dura casi dos horas y que el libro tiene casi cuatrocientas páginas, hay tramas que se han tenido que suprimir en la adaptación. El conocidísimo «tú mataste a mi padre» de Íñigo Montoya es un capítulo entero del libro que narra cómo, cuándo y por qué el conde Rugen mató al padre del español. También la historia de Fezzik, el gigante, su infancia y todo lo que vivió hasta convertirse él solito en la Brigada Brutal tiene capítulo propio en la versión escrita. Pero es que los personajes del cine son maravillosos, los paisajes son alucinantes y los RAGS (Roedores de Aspecto Gigantesco) son a la vez tiernos y aterradores.
No sabría decir si me gusta más la película o el libro. De hecho, no os aconsejo que me hagáis esta pregunta si nos encontramos en una mesa redonda, una charla, una fiesta o la cola de embarque de un avión porque secuestraré la palabra y tendrán que desalojarme. No lo sé. Respuesta corta.
Durante un tiempo, pensé que la incapacidad para elegir libro o película surgía cuando la película era tan fiel al texto que parecía que lo estuviera leyendo y viendo a la vez. Una suerte de garantía firmada en el aire: prometo no tocar tu libro, la historia de la que tú te has enamorado, solo añadiré imagen y sonido, paisajes increíbles, caras perfectas, voces que te derretirán el corazón.
Me equivocaba.
Llevo treinta años, desde que descubrí que existía el libro de La princesa prometida después de haberme enamorado perdidamente de la película, en una cruzada evangelizadora que sufren quienes me rodean. Ha querido la suerte, o la vida, o el karma, que recientemente me haya topado con El castillo ambulante, novela de Diana Wynne Jones, y que haya tenido que vivir la experiencia de un montón de gente recomendando, asegurando, insistiendo en que tengo que ver la película de Miyazaki. ¡Vale, vale! Ya la he visto. Y me he enamorado.
Pero, de nuevo, no sabría decir si me gusta más el libro o la película.
En La princesa prometida la adaptación es bastante fiel a la historia principal. Faltan cosas, pero los diálogos, la relación entre los personajes, la trama… Todo es un reflejo de lo que William Goldman escribió. No hay una interpretación libre de la historia. Claro, que escritor y guionista son la misma persona, igual así es más fácil.
El caso de El castillo ambulante es diferente. En el libro, la protagonista cree que está destinada al fracaso porque es la mayor de tres hermanas. Y ya sabemos, porque lo hemos visto en un millón de cuentos, que el hermano mayor siempre fracasa. Esto no existe en la película. Tampoco hace falta, como no hacía falta en La princesa prometida la historia de Fezzik o la del español. Pero es genial. Pasan muchas cosas en el libro antes de que a la protagonista la conviertan en anciana con un hechizo. En la película no.
Podría ser cuestión de espacio, de cuatrocientas páginas frente a dos horas, pero es que no se queda ahí. Hay personajes que en una versión son villanos y en la otra no, los motivos por los que actúan, tanto protagonistas como secundarios, no son los mismos y la ironía y el humor siempre presentes en las conversaciones entre el mago y la anciana del libro en la película se han transformado en ternura y cariño.
Precioso y maravilloso en ambos casos, pero diferente. Creo que me iría de fiesta con el mago Howl del libro y me acurrucaría bajo una manta con el de la película.
Miyazaki ha interpretado la historia del libro, la ha mascado, deglutido y regurgitado como algo nuevo y a la vez algo que ya existía. Y (también) es perfecto que sea así.
No voy, por tanto, a sujetarte del brazo para que elijas. Tal vez ha llegado el momento de dejar de comparar, de medir, de intentar saber si es mejor un formato o el otro. Ha llegado el momento, en definitiva, de que te suelte el brazo.
Coordina el departamento de Literatura Infantil y Juvenil de la Escuela de Escritores. Ha publicado más de una docena de libros para infancia y adolescencia, entre los que destacan El cofre de Nadie, premio Gran Angular 2021, Recuérdame por qué he muerto, premio Torre del Agua 2023 o Un hada con el ala rota. También ha publicado, con la editorial Páginas de Espuma y Escuela de Escritores el manual Escribir Infantil y Juvenil. Tama Puia: Los hijos del volcán es su última novela.
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Coordina el Itinerario Centauros más allá de Orión de literatura fantástica, ciencia ficción y terror, en el que imparte clases desde hace casi diez años. Ha publicado las novelas fantásticas El final del duelo, Vendrán del este (ambas con Orciny Press) y Cástor y Pólux (con Ediciones el Transbordador). En enero de 2024 la novela de terror La hora de las moscas con Plaza & Janés. Además ha participado en varios manuales de escritura de Páginas de Espuma y en varias antologías de relato fantástico.
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Licenciado en Filología Hispánica y diplomado en Guion por la ECAM. En los últimos años ha desarrollado su actividad como escritor en redes sociales, donde acumula decenas de miles de seguidores. Cada viernes, los relatos que publica en su perfil personal se convierten en historias virales en Twitter. Autor de las novelas Las chicas del muro (Ediciones B) y El escritor y la espía (Planeta).
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Lara es la coordinadora del Departamento de Atención al Alumno. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores desde 2017, donde se ha formado en cursos de Escritura Creativa, Relato Breve y Proyectos Narrativos. Desde 2021 imparte clases de Escritura Creativa para jóvenes y adultos. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.
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Licenciada en Física y Máster en Cultura Científica e Innovación. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores. Imparte talleres de poesía y de metáfora y fue alumna de la IX Promoción del Máster de Narrativa de Escuela de Escritores. En 2019 participó en el curso europeo de formación de profesorado de la EACWP. En 2021 publicó su primer poemario, Muro con buganvilla, con la editorial Amargord, reeditado en 2024 por Buenos Aires Poetry. Coeditora y coautora de Escribir Poesía (Páginas de Espuma, 2025).
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