Encontrarte en lo que escribes

Escrito por: CHIKI FABREGAT

Escribir la segunda novela es mucho más difícil que escribir la primera. O al menos esa es mi experiencia, claro. Y la tercera es aun peor, la cuarta un infierno… Sé que suena fatal y además sé que no es cierto, no es literal, es una afirmación que necesita muchos matices y muchas explicaciones (un artículo entero de matices y explicaciones, sospecho). Y supongo que opera igual en un libro de cuentos, un poemario e incluso ocurrirá lo mismo con un cuadro, una canción, la receta secretísima de la tarta de arándanos, yo qué sé, cualquier producción creativa, artística, en la que dejamos una parte de quienes somos. En la que expongamos la vulnerabilidad del artista. Somos artistas, esto deberíamos tatuárnoslo en las telillas del corazón. 

 

Blog "Encontrarte en lo que escribes" por Chiki Fabregat - IMG915

Hace (solo) diez años que escribí mi primera novela. Solo por esto merezco ir a comer helados con mi amigo Alejandro (siempre celebramos los éxitos literarios comiendo helados). Y hago un inciso para decirte que, si has terminado una novela o un poemario o lo que sea que hayas escrito, sal ahí y grítaselo al mundo. Ve a comerte un helado. Felicidades. (Sigo).

Mi proceso en aquella primera vez fue fácil, me pareció fácil. Quería contar una historia, sabía hacerlo, tenía las herramientas, la formación, la idea… Solo había que escribirlo y el resultado daba un poco igual. Mi objetivo era ir cada semana al taller, leer uno o dos capítulos, que a mi profe y a mis compañeros les gustara y me diesen el empujoncito para seguir, que me sugiriesen cambios para mejorar. Así, semana a semana, mes a mes, terminé una novela. He escrito muchas veces sobre aquella sensación de haber hecho cumbre, de ser escritora. Fui escritora. En ese momento. En aquel FIN. Pocas veces tenemos la certeza de cuándo exactamente ha pasado algo tan íntimo como reconocer(te) quién eres. No fue por terminar la novela, fue porque sentí que ese era mi sitio y que no quería estar en ningún otro. Después pasaron cosas preciosas: una editora dijo que le gustaba, aunque no iba a publicarla, otra dijo que le gustaba y sí iba a publicarla y mi mundo empezó a girar alrededor de la escritura casi sin darme cuenta. 

Pasó otra cosa preciosa y horrible al mismo tiempo: la editora me pidió la segunda y la tercera. Huid de las trilogías. Al menos al principio, hacedme caso (primer consejo absurdo del artículo, vendrán más). 

La segunda me la devolvió la editora llena de tachones (fue en realidad una llamada de teléfono dulce y maravillosa, pero lo de los tachones es más literario). La tercera parte me la devolvió con una nota que decía: reescritura completa (esto sí es literal, no literario. Qué berrinche). ¿Qué pasó entre esa genialidad que yo creía haber escrito la primera vez y los churros de la segunda y la tercera? 

Las expectativas. Eso ocurrió. Ocurrió que una presión extraña se me alojó dentro porque tenía que escribir algo a la altura de lo anterior. Y que ni la primera era tan buena ni las otras dos tan malas. Segundo consejo absurdo: no caigas ahí, no te dejes arrastrar ni por la euforia ni por el desánimo. Sé que estos consejos son tan inútiles como decirle a un niño que no suba al columpio y tan absurdos como pedirle a alguien que no se enamore por si le rompen el corazón. Aun así, seguiré dándotelos, no me lo tengas en cuenta. 

La cuarta novela se me atascó muchísimo. Probé con escaletas, con cuadraditos, con fichas de cartulina. Con todo lo que me habían enseñado y lo que se me ocurrió inventarme. Quería que fuese buena, que a la editora le gustase, que resultara original… Ya había leído algunas reseñas de las anteriores y decían cosas preciosas, pero también otras menos bonitas y me entregue a evitar esos supuestos fallos. Qué error. No caigas. Enamórate, y súbete al columpio, pero no caigas en esa competición contra tu yo del anterior libro (ya sabes, lo de los consejos). 

Así, exponencialmente, cada novela ha sido más difícil que la anterior, por autoexigencia, por miedo… Pero también por algo maravilloso (aquí es donde viene, al fin, la parte bonita del artículo). En cada una me he conocido un poquito mejor que en las que la han precedido. He sentido la exigencia, sí, pero también la libertad, el valor para arriesgar, esa vocecilla que me dice que tengo que gustarme yo antes de gustar a otros y que no pasa nada ni gusto a otros o, incluso, si no me gusto a mí misma. Igual esto solo me pasa a mí, pero la escritura me sirve para saber quién soy, me encuentro en personajes, en sus frases, en sus reacciones. No hablo de escritura autobiográfica (escribo sobre elfos, inmortales, muertos que viven en los tejados, esculturas que cobran vida…), hablo de descubrirme en la insignificancia. Hablo de releer algo que he escrito y oír mi voz en dos palabras que dice un personaje secundario. Hablo de entender que escribo sobre gente que intenta saber quién es porque yo también lo intento. También hablo de mis límites, de los espacios que he descubierto que nunca visitaré con la escritura. 

Así que voy a reformular lo que afirmaba al principio: Escribir la primera novela es gratificante, pero no tanto como escribir la segunda, la tercera, la cuarta. Tengo la grandísima suerte de haber podido escribir unas cuantas y de que muchas de ellas estén publicadas. Otras están en un cajón del que posiblemente no saldrán nunca, de eso hablamos otro día. Pero cada vez que llega un lanzamiento, un libro nuevo, alguien me pregunta por él y yo digo, sin mentir ni un ápice, que ha sido el más difícil porque es en el que más me he dejado de mí misma. 

Aquí va el último consejo del artículo y este (creo) no es tan absurdo: búscate en lo que escribes, disfruta del hecho de encontrarte. Haz las paces con tus errores, con las malas críticas, con los intentos fallidos. Sigue escribiendo porque (posiblemente) cada palabra te acerque un poco más a quien de verdad eres.  

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Acerca de los autores

Chiki Fabregat, fotografía de Isabel Wagemann- IMG2-675

Chiki Fabregat

Coordina el departamento de Literatura Infantil y Juvenil de la Escuela de Escritores. Ha publicado más de una docena de libros para infancia y adolescencia, entre los que destacan El cofre de Nadie, premio Gran Angular 2021, Recuérdame por qué he muerto, premio Torre del Agua 2023 o Un hada con el ala rota. También ha publicado, con la editorial Páginas de Espuma y Escuela de Escritores el manual Escribir Infantil y Juvenil. Tama Puia: Los hijos del volcán es su última novela.

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Alejandro Marcos, fotografía de Isabel Wagemann- IMG2-675

Alejandro Marcos

Coordina el Itinerario Centauros más allá de Orión de literatura fantástica, ciencia ficción y terror, en el que imparte clases desde hace casi diez años. Ha publicado las novelas fantásticas El final del duelo, Vendrán del este (ambas con Orciny Press) y Cástor y Pólux (con Ediciones el Transbordador). En enero de 2024 la novela de terror La hora de las moscas con Plaza & Janés. Además ha participado en varios manuales de escritura de Páginas de Espuma y en varias antologías de relato fantástico.

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Jorge Corrales, escritor - fotografía de Nines Mínguez -IMG570

Jorge Corrales

Licenciado en Filología Hispánica y diplomado en Guion por la ECAM. En los últimos años ha desarrollado su actividad como escritor en redes sociales, donde acumula decenas de miles de seguidores. Cada viernes, los relatos que publica en su perfil personal se convierten en historias virales en Twitter. Autor de las novelas Las chicas del muro (Ediciones B) y El escritor y la espía (Planeta).

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Lara Coto, profesora de Escritura Creativa para Adolescentes en Escuela de Escritores - IMG570 - fotografía de Ático26

Lara Coto

Lara es la coordinadora del Departamento de Atención al Alumno. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores desde 2017, donde se ha formado en cursos de Escritura Creativa, Relato Breve y Proyectos Narrativos. Desde 2021 imparte clases de Escritura Creativa para jóvenes y adultos. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.

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Lucía Emmanuel, profesora de Escuela de Escritores - IMG300 - fotografía de Ático 26

Lucía Emmanuel

Licenciada en Física y Máster en Cultura Científica e Innovación. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores. Imparte talleres de poesía y de metáfora y fue alumna de la IX Promoción del Máster de Narrativa de Escuela de Escritores. En 2019 participó en el curso europeo de formación de profesorado de la EACWP. En 2021 publicó su primer poemario, Muro con buganvilla, con la editorial Amargord, reeditado en 2024 por Buenos Aires Poetry. Coeditora y coautora de Escribir Poesía (Páginas de Espuma, 2025).

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