El terror como género y como efecto en literatura

Escrito por: ALEJANDRO MARCOS

Antes de comenzar con el debate sobre si el terror debe considerarse un género o un efecto, es esencial que aclaremos, de manera superficial al menos, a qué nos referimos con cada uno de estos conceptos.

 

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Por género entendemos una convención intelectual que agrupa obras (literarias en este caso) en torno a elementos narrativos comunes. Dichos elementos pueden ser temáticas, estructuras, personajes, arquetipos, espacios, tropos literarios, ambientaciones, público al que se dirigen, intencionalidad, etc. 

En el caso de los efectos, son reacciones que la lectura de determinada obra o pasaje provoca en el lector de manera intencionada. Hay algunos efectos, como el efecto prospectivo, que suelen ligarse casi en exclusiva a un solo género: la ciencia ficción en este caso. Y otros, como el sentido de la maravilla, que son característicos de varios de ellos: en este caso, la literatura de aventuras y la épica fantástica, por citar algunos. 

Todas las obras literarias suelen combinar en sus pasajes diferentes efectos. Esto es imprescindible para que el lector pueda apreciarlos y no llegue a cansarse por acumulación. Efectos como el terror o el sentido de la maravilla pierden su razón de ser y su fuerza si pasan a ser cotidianos. De la misma manera en la que no apreciamos los monumentos de nuestra ciudad si pasamos todos los días por delante de ellos. 

A pesar de eso, generalmente podremos encontrar un efecto predominante que será el que incline la balanza hacia un género u otro al clasificar una obra. Por ejemplo, al hablar de Frankenstein, de Mary Shelley, se suele resaltar que es, a la vez, una de las últimas obras del gótico europeo y una de las primeras de la ciencia ficción (hay gente, de hecho, que la considera la primera). ¿A cuál de los dos géneros pertenece? La obra tiene un claro peso prospectivo al explorar las consecuencias de usar la ciencia para crear vida. ¿Dónde está el alma, existe acaso?, ¿qué es lo que nos hace ser humanos exactamente? Estos conceptos serán posteriormente muy explotados en la ciencia ficción usando los robots, la inteligencia artificial y las modificaciones genéticas. Sin embargo, la obra presenta un panorama totalmente terrorífico explorando la parte más oscura del ser humano, en especial la del miedo a lo desconocido y la venganza. Además, evidentemente, de explorar también temas típicos del género del terror, como son la maldad, ¿cómo se convierte una persona en malvada?, ¿es la maldad inherente o aprendida?

Los defensores de que el género de terror no existe en este caso lo tendrán claro. Dirán que la obra es una obra de ciencia ficción, en la que el efecto terrorífico tiene un gran peso. Y es cierto que, como efecto, el terror puede mezclarse con cualquier otro género. Al igual que no es extraño encontrar pasajes humorísticos o románticos en obras, por ejemplo, de épica fantástica, o lo habitual que es encontrar también el humor en la LIJ, podemos usar el terror como efecto en determinados momentos de obras no pertenecientes al terror. Sin ir más lejos, algunos pasajes de las novelas de Canción de hielo y fuego, de George R.R. Martin, emplean el terror para conseguir una ambientación o una posición emocional en el lector. Se me ocurren, por ejemplo, la boda roja o el combate de la montaña y la víbora. 

Si aceptamos que el género del terror no existe, ¿qué hacemos con obras en las que el peso del efecto terrorífico es el principal, cuando no el único?, ¿qué pasa con Alien, por ejemplo? El peso de la prospección es mucho menor en Alien de lo que lo es en Frankenstein, mientras que el terror se muestra en todo su apogeo. Es más, el efecto terrorífico tiene mucho más peso que el prospectivo. ¿Sigue siendo una historia de ciencia ficción?

¿Y qué ocurre con historias como El exorcista o It? ¿Hablaríamos de costumbrismo con tintes terroríficos?, no, ¿verdad?

Pero estoy haciendo un poco de trampa. Los defensores de que no existe el género del terror argumentan que todas esas obras pertenecen a la literatura fantástica. Literatura fantástica entendida académicamente, no comercialmente, es decir, aquella que cultivaban Borges o Kafka y que consistía en introducir un elemento fantástico en un ambiente realista de manera que los personajes y los lectores se cuestionaran de manera inquietante lo que saben acerca del concepto de realidad. 

Los defensores de la existencia del género del terror se basan en que el fantástico busca transmitir un efecto ominoso o inquietante; una especie de miedo intelectual que nos obliga a replantearnos el concepto de realidad. ¿Qué pasaría si una mañana despertásemos convertidos en un escarabajo? Mientras que el terror busca transmitir terror o miedo físico. Es decir, tememos por la integridad física o psicológica de los personajes. En lo ominoso, el efecto lo comparten los lectores y los personajes (ambos se cuestionan su propia realidad, no solo la realidad del texto), mientras que en lo terrorífico, los lectores en ningún momento se sienten inseguros por su propia seguridad física o psicológica, solo sienten esa amenaza sobre los personajes. 

Como vemos, los matices son mínimos. Ahí es donde radica el debate. Los defensores de que el terror no existe, dicen que el terror es un efecto, en el caso de It o de El exorcista uno muy potente que puede superar a lo ominoso, pero en ningún caso eso lo convierte en un género separado. 

Por supuesto, a los lectores esta distinción no le afecta de ninguna manera. De hecho, afecta poco a los escritores siempre que sean conscientes de cómo se emplean los efectos, pero es interesante debatir sobre estos matices porque estos debates son los que hacen que los géneros se asienten y ganen peso académico a intelectual, es decir, que sean valorados. 

Dejo a vuestro criterio la respuesta al debate. Por mi parte creo que no hay una respuesta correcta. Y la prueba está en Alien. Alien no puede ser considerada fantástico, puesto que su ambientación no es realista, pero tampoco considero que sea una película de ciencia ficción sin más. ¿Es entonces terror?, ¿es humor Guía de un autoestopista galáctico o es ciencia ficción solo? No lo sé. Lo único que creo es que a un futuro escritor le conviene conocer bien los conceptos de género y de efectos y saber usarlos a su favor. Lo demás son debates para tener en un parque, con una buena bolsa de pipas. 

 

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Acerca de los autores

Alejandro Marcos, fotografía de Isabel Wagemann- IMG2-675

Alejandro Marcos

Coordina el Itinerario Centauros más allá de Orión de literatura fantástica, ciencia ficción y terror, en el que imparte clases desde hace casi diez años. Ha publicado las novelas fantásticas El final del duelo, Vendrán del este (ambas con Orciny Press) y Cástor y Pólux (con Ediciones el Transbordador). En enero de 2024 la novela de terror La hora de las moscas con Plaza & Janés. Además ha participado en varios manuales de escritura de Páginas de Espuma y en varias antologías de relato fantástico.

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Jorge Corrales

Licenciado en Filología Hispánica y diplomado en Guion por la ECAM. En los últimos años ha desarrollado su actividad como escritor en redes sociales, donde acumula decenas de miles de seguidores. Cada viernes, los relatos que publica en su perfil personal se convierten en historias virales en Twitter. Autor de las novelas Las chicas del muro (Ediciones B) y El escritor y la espía (Planeta).

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Lara Coto

Lara es la coordinadora del Departamento de Atención al Alumno. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores desde 2017, donde se ha formado en cursos de Escritura Creativa, Relato Breve y Proyectos Narrativos. Desde 2021 imparte clases de Escritura Creativa para jóvenes y adultos. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.

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Lucía Emmanuel, profesora de Escuela de Escritores - IMG300 - fotografía de Ático 26

Lucía Emmanuel

Licenciada en Física y Máster en Cultura Científica e Innovación. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores. Imparte talleres de poesía y de metáfora y fue alumna de la IX Promoción del Máster de Narrativa de Escuela de Escritores. En 2019 participó en el curso europeo de formación de profesorado de la EACWP. En 2021 publicó su primer poemario, Muro con buganvilla, con la editorial Amargord, reeditado en 2024 por Buenos Aires Poetry. Coeditora y coautora de Escribir Poesía (Páginas de Espuma, 2025).

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Chiki Fabregat

Coordina el departamento de Literatura Infantil y Juvenil de la Escuela de Escritores. Ha publicado más de una docena de libros para infancia y adolescencia, entre los que destacan El cofre de Nadie, premio Gran Angular 2021, Recuérdame por qué he muerto, premio Torre del Agua 2023 o Un hada con el ala rota. También ha publicado, con la editorial Páginas de Espuma y Escuela de Escritores el manual Escribir Infantil y Juvenil. Tama Puia: Los hijos del volcán es su última novela.

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