Derecho a ser un mal escritor

Escrito por: JORGE CORRALES

Lo que voy a escribir ahora me ha costado años poder entenderlo, pero creo que es importante: no soy un buen escritor. Y no, no es una boutade de gran autor, realmente creo que soy un escritor del montón. Me encanta cuando ciertos escritores dicen que escriben los libros que querrían leer y no encontraban. Me parece una absoluta locura, yo preferiría mil veces leer un libro de Cortázar, de Michael Chabon o de Atxaga antes que uno mío. Su estilo, sus personajes, sus narradores son mucho mejores que los míos. 

Blog "Derecho a ser un mal escritor" por Jorge Corrales - IMG915

Entonces, ¿por qué escribir? ¿Por qué continuar con esta tortura de perder todo mi tiempo libre en teclear mi próxima novela? ¿Por qué seguir enviando ese manuscrito a esa editorial? ¿Por qué apuntarse a otro curso de novela?

Pues la respuesta es tan simple que me asombró cuando la encontré: porque me gusta escribir.

Igual que juego al baloncesto y no aspiro a entrar en la NBA.

Igual que me flipo haciendo recetas de Ferrán Adriá y no es para abrir un restaurante.

Igual que invento chistes para contarles a mis hijos sin pensar que estoy en Saturday Night Live.

Escribo porque forma parte de mi vida y disfruto cada vez que pongo una palabra detrás de la otra, igual que estoy haciendo ahora.

Y ya está, no hay más, no hay grandes secretos. Escribimos porque nos gusta.

Ahora, este viaje es duro y complicado y, para todo aquel que lo haya iniciado, quiero dejar por escrito algunas cosas que he aprendido en este tiempo y que quiero compartir con todos aquellos machacateclas que disfrutan de cada relato, cada capítulo, cada poema.

No te van a hacer una crítica en Babelia, pero sí tu tía la de Cuenca.

Esta que, en principio, suena tan despectivo, es en realidad un regalo. El día que te das cuenta de que no tienes que escribir para contentar a no sé qué crítico que te gusta, te quitas un peso de encima, porque ese señor ya no se sienta en tu hombro diciéndote lo que está bien o mal. Y entonces aparece otra persona, que no es más que el escritor gozoso que vive en ti, y dice cosas como: ¿Y si probamos a mirarlo desde otro ángulo? ¿Y si ese personaje toma esa decisión? Sin embargo, sabes quién no va a desaparecer nunca: sí, tu tía de Cuenca. Se va a leer todo lo que escribas, te va a decir siempre que eres un escritor o una escritora fantástica. ¿Y sabes qué?… Eso está bien. Quizá no tenga el sentido crítico de las grandes críticas especializadas, pero te quiere y, créeme, es mucho mejor tener el cariño de tu tía de Cuenca que de un crítico.

Esto no se hace por dinero

Supongo que hace falta decirlo una vez más, por si alguien no lo sabe todavía: el dinero que recibe un autor que trabaja durante años en un libro es irrisorio. Ni los grandes éxitos de la temporada ganan el sueldo mínimo de cualquier trabajador. Ahora, eso no quiere decir que nuestro trabajo no esté compensado. Hay algo más valioso que el dinero y que cualquier escritor puede corroborar: conectar con los lectores. He firmado varios contratos con editoriales y ni de lejos es comparable a cuando alguien se acerca a hablarme de lo que le hizo pensar tal novela o de cómo se emocionó en determinado momento. Sí, soy un escritor del montón, pero hay gente a la que le gusta lo que escribo… y no voy a ser yo quien los disuada de leerme. A mí me sigue sorprendiendo que esto suceda y mucho más cuando alguien entiende el subtexto de la novela o ata cabos que yo creía bien escondidos. La emoción con la que un día escribiste esas hojas, un día te la devolverá un lector. Y sí, sería genial que eso se acompañara de montañas de dinero, pero céntrate en encontrar esa emoción del lector y disfrutarás mucho más del proceso.

No existen los temas más “vendibles”

Quizás este sea el punto que más me ha costado asimilar. Durante un tiempo estuve   buscando “la gran idea”, esa gran trama o historia que interesara a una editorial de “las importantes”, pero tras mucho hablar con muchos editores, me he dado cuenta de que nadie se fija en sobre qué estás escribiendo, sino en sobre cómo lo escribes. Como dice mi querido Alejandro Marcos, coordinador de este blog, lo difícil no es tener la idea de Juego de Tronos, lo difícil es escribirlo. Y para conseguir una buena voz, lo único que podemos hacer es escribir, escribir, escribir. Decía hace poco la increíble Samantha Schweblin que así como un bailarín tiene que ensayar todos los movimientos antes de conseguir dominar toda la coreografía, un escritor también tiene que entrenar. Cuanto más entrenamos, mejor es nuestra voz. Luego habrá temas que salgan mejor o peor, que estén más de moda o menos, que gusten más o menos, pero nuestro trabajo es poder contarlo con las mejores herramientas posibles. 

Si no tienes altavoz, invéntatelo

Aquí viene para mí la madre del cordero: si quieres ser editado, tienes que tener lectores. Repito, si quieres ser editado, tienes que tener lectores. No es al revés: no te editan y luego tienes lectores. Eso era en el siglo XX. Las editoriales son negocios en los que se intenta no perder dinero (sí, ya sé que suena básico, pero a veces se nos olvida) y quieren recuperar su inversión. Por eso, se aseguran de tener determinadas ventas con gente que ya tiene lectores. ¿Estoy insinuando que te hagas ahora influencer y te pases la vida en redes sociales para tener cientos de miles de seguidores? No, en absoluto. Lo que quiero decir es que muestres tu trabajo, en una pequeña newsletter, en un blog, en una revista de barrio, da igual. Pero escribe y que te lean. Si todos tus trabajos están guardados bajo llave en un cajón, pierdes la posibilidad de que alguien lea tu trabajo y se lo pase a un editor o que caiga en las manos adecuadas y acabe publicado. No sería el primer caso que conozco que salta de una pequeña newsletter a una gran editorial. Lo importante es tener un pequeño altavoz donde te puedan leer. 

Recuerda por qué escribes

Esto, como escritor del montón, me lo tengo que repetir mucho. Escribes porque es tu forma de ser, porque te gusta, porque no puedes evitar hacerlo, porque cuando escribes algo emocionante, una lágrima aparece en tus ojos y si es algo gracioso, no hay nada con lo que te hayas reído más en tu vida. Porque, básicamente, eres feliz haciéndolo, a pesar de Babelia, del dinero, de las pocas oportunidades, de todos los obstáculos, tú eres feliz con ello. Que no te lo arrebaten.

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Acerca de los autores

Jorge Corrales, escritor - fotografía de Nines Mínguez -IMG570

Jorge Corrales

Licenciado en Filología Hispánica y diplomado en Guion por la ECAM. En los últimos años ha desarrollado su actividad como escritor en redes sociales, donde acumula decenas de miles de seguidores. Cada viernes, los relatos que publica en su perfil personal se convierten en historias virales en Twitter. Autor de las novelas Las chicas del muro (Ediciones B) y El escritor y la espía (Planeta).

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Lara Coto, profesora de Escritura Creativa para Adolescentes en Escuela de Escritores - IMG570 - fotografía de Ático26

Lara Coto

Lara es la coordinadora del Departamento de Atención al Alumno. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores desde 2017, donde se ha formado en cursos de Escritura Creativa, Relato Breve y Proyectos Narrativos. Desde 2021 imparte clases de Escritura Creativa para jóvenes y adultos. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.

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Chiki Fabregat

Coordina el departamento de Literatura Infantil y Juvenil de la Escuela de Escritores. Ha publicado más de una docena de libros para infancia y adolescencia, entre los que destacan El cofre de Nadie, premio Gran Angular 2021, Recuérdame por qué he muerto, premio Torre del Agua 2023 o Un hada con el ala rota. También ha publicado, con la editorial Páginas de Espuma y Escuela de Escritores el manual Escribir Infantil y Juvenil. Tama Puia: Los hijos del volcán es su última novela.

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Lucía Emmanuel, profesora de Escuela de Escritores - IMG300 - fotografía de Ático 26

Lucía Emmanuel

Licenciada en Física y Máster en Cultura Científica e Innovación. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores. Imparte talleres de poesía y de metáfora y fue alumna de la IX Promoción del Máster de Narrativa de Escuela de Escritores. En 2019 participó en el curso europeo de formación de profesorado de la EACWP. En 2021 publicó su primer poemario, Muro con buganvilla, con la editorial Amargord, reeditado en 2024 por Buenos Aires Poetry. Coeditora y coautora de Escribir Poesía (Páginas de Espuma, 2025).

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Alejandro Marcos, fotografía de Isabel Wagemann- IMG2-675

Alejandro Marcos

Coordina el Itinerario Centauros más allá de Orión de literatura fantástica, ciencia ficción y terror, en el que imparte clases desde hace casi diez años. Ha publicado las novelas fantásticas El final del duelo, Vendrán del este (ambas con Orciny Press) y Cástor y Pólux (con Ediciones el Transbordador). En enero de 2024 la novela de terror La hora de las moscas con Plaza & Janés. Además ha participado en varios manuales de escritura de Páginas de Espuma y en varias antologías de relato fantástico.

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