IV Concurso de microrrelatos EAPN España

La pobreza en cien palabras

La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España (EAPN-ES) y Escuela de Escritores convocan el IV Concurso de microrrelatos ‘La pobreza en cien palabras’ con el objetivo de llamar la atención sobre las situaciones de exclusión social y pobreza que sufren diariamente miles de personas en nuestro país.

Buscamos las mejores historias con un máximo de cien palabras que denuncien, describan o llamen la atención sobre esta situación, sobre sus lacras -el rechazo, la marginación, el miedo al pobre- y sus capacidades -la solidaridad, la empatía, el trabajo en equipo-.

“Cuando despertó, la pobreza todavía estaba allí. Un electricista sin recursos, una anciana sin luz, una nieta sin lentes. La mujer desahuciada y el empleo precario. Familias sin hogar y sin dignidad. Pero también, los recortes sociales, la discriminación, la violencia de género y las pateras que se hunden, los que se ahogan en un mar de deudas y quienes lo hacen en el mar. Los que ni aun abrochándose el cinturón llegan a fin de mes. Los que utilizan ese cinturón para dar lecciones. Los que dan la mano y los que se las echan a la cabeza. Aporofobia”.

Claudia Munaiz Rodríguez (EAPN España)

Accede desde este menú a las bases del concurso, el formulario para participar y un decálogo que te ayudará a escribir microcuentos.


Formulario de participación: cerrado

El formulario de participación permanece abierto y visible en esta página mientras la convocatoria esté abierta y hasta la finalización del plazo de envío, a las 18:00 (hora peninsular española) del lunes 16 de abril de 2018.

Recuerda que la extensión máxima del texto es de 100 palabras y que deberá tener como tema: situaciones de pobreza y exclusión social en España. Es necesario ser mayor de edad para poder participar.

 


Decálogo para escribir microcuentos

  • Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.
  • Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.
  • Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.
  • Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.
  • El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.
  • Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.
  • Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.
  • Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.
  • Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.
  • Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.