Getafe Negro de Microrrelatos

XVIII Edición del Certamen

Getafe Negro, festival de novela policiaca de Madrid -IMG1024 ficha
Bases de concurso Microrrelato

Getafe Negro de Microrrelatos

XVIII Edición del Certamen

XVIII Edición del Certamen

Getafe Negro, el festival de novela policiaca de Madrid, celebra su XVIII edición del 18 al 26 de octubre. Escuela de Escritores mantiene su colaboración con el festival y el Ayuntamiento de Getafe y un año más estaremos ahí con la que ya es una tradición del festival: el concurso de microrrelatos Getafe Negro. Ya sabéis: un máximo de 150 palabras para contarnos una historia noir, policiaca o de género negro.

Este año se cumple el 20º aniversario de la publicación de la novela Los hombres que no amaban a las mujeres, la primera de la saga Millenium, de Stieg Larsson, que junto con la literatura policiaca de los países nórdicos serán los grandes protagonistas del festival.

Cómo participar en el concurso

¿Recordáis cómo comenzaba esta novela que revolucionó el género y nos puso tras la pista del ‘Nordic Noir’?: «Se había convertido en un acontecimiento anual.» Esta será también la frase de arranque para vuestras historias de este año que nos podéis enviar desde hoy hasta el próximo lunes 20 de octubre.

Envía tu historia de un máximo de 150 palabras antes del lunes 20 de octubre a las 10:00 h. (GMT+1) a través del formulario que encontrarás a continuación (abierto a partir del 19 de septiembre a las 10:00 h.).

Premios

El microcuento ganador recibirá un cheque regalo del Grupo de Empresas Airbus valorado en 400 euros, un curso de Escritura Creativa online de tres meses de duración en Escuela de Escritores, un lote de libros de la librería Lobo Flaco y un pack de merchandising del festival Getafe Negro.

Resolución

Inicio: 19/09/2025 10:00
Fin: 20/10/2025 10:00

Fallo: 23/10/2025 17:45

Frase de arranque para vuestras historias: Se había convertido en un acontecimiento anual

Método Stanislavski, de Iñaki Goitia Lucas | Ganador

Se había convertido en un acontecimiento anual; escritores de diversos países se reunían para debatir sobre la novela negra. Tras los besos y abrazos de cortesía, y tras interesarse por las respectivas familias, elogiaban la buena salud de la que gozaba el género y discutían las perspectivas mundiales.

Quien más quien menos se vanagloriaba del éxito del trabajo realizado en la sombra durante el año y recibía los parabienes y los aplausos de sus colegas de profesión; lo detallaban con minuciosidad, y advertían la soledad que acompañaba a su oscura labor. Con todo, se congratulaban al augurar el baño de masas que recibirían al ver la luz sus flamantes novelas, para deleite del gran público, sediento de casos de misterio, investigación y asesinatos.

Finalmente, solo quedaba ponerlo negro sobre blanco y darle el toque de verosimilitud imprescindible para que el lector siguiera creyendo estar ante una historia de ficción.

Una obra de arte, de Yaiza Cejas-Fuentes Valverde | Segundo clasificado

Se había convertido en un acontecimiento anual. Cada año, a la misma hora y en el mismo lugar, mi arte veía la luz. No importaba nada: la edad, el sexo o el motivo. Siempre es distinto. La policía siempre llena los informes con explicaciones forzadas; accidentes, peleas, trágicas coincidencias. Los vecinos, sin embargo, ya sabían que no deberían hacer preguntas. Cierran puertas, trancan ventanas, y rezan por no ser mis musas. Sonrío en el solitario lugar de mi primer asesinato, sosteniendo flores marchitas que dejo con cuidado en el suelo. La sangre hace ya tiempo que desapareció del suelo, pero mi memoria no me falla. No en algo tan importante; el inicio de todo. De la inspiración de mi más grande obra. A lo lejos, escucho las sirenas de ambulancias y policías. Ya habrán descubierto mi nuevo regalo y querrán detenerme. Pobres ingenuos. Mi obra está más viva que nunca.

Orden del día, de Esther Gonzalo Redondo | Tercer clasificado

Se había convertido en un acontecimiento anual. El humo de los cigarros nublaba el local y nadie levantaba la voz: todos sabían que en esas asambleas una palabra de más podía costar caro. El que tenía pinta de capo habló con solemnidad mafiosa: cuentas pendientes, cuotas atrasadas, necesidad de un ajuste ejemplar.

El nombre cayó de los labios como una condena. El acusado, un segundo después, bajó la cabeza; sabía que en esta “familia”, las decisiones se acatan. Se firmó el acta —celo burocrático, sello firme, sangre fría—. Votación unánime.

Al salir, comentamos la derrama, el ascensor que chilla, la fuga de agua. Lo de siempre. Y el cuerpo, claro, que había que sacar discretamente antes del amanecer.

Más información

Error: Formulario de contacto no encontrado.

Más información curso

    [honeypot address move-inline-css:true nomessage:true]

    Compartir en