Todas las entradas de: Blog de empresas
Escrito por: MARÍA VILLARAVIZ
Si queremos estimular nuestro pensamiento creativo tenemos que movernos, oxigenarnos y descubrir diferentes perspectivas en el espacio. Las manos son una de las herramientas más poderosas para estimular la creatividad: escribe, pinta, muévete… y pensarás mejor.
En España trabajamos 40 horas a la semana. De ellas, distintos estudios estiman que entre el 35 % y el 50 % se dedica a reuniones. Es decir, estamos entre 14 y 20 horas semanales sentados en salas para «pensar». Pero el dato inquietante es este: más del 70 % de las personas considera que la mayoría de esas reuniones no favorecen el trabajo de calidad ni la creatividad. Pasamos muchas horas intentando pensar y muy pocas creando de verdad.
Quizá el problema no sea la falta de ideas. Quizá sea el formato desde el que intentamos generarlas.
En muchas organizaciones, pensar sigue significando inmovilidad: sillas, mesas, pantallas y agendas cerradas. Pretendemos que surjan ideas nuevas desde el mismo formato que usamos para informar, controlar o reportar.
Sin embargo, la ciencia cognitiva lleva años señalando que la creatividad no es solo un proceso mental. Es corporal, activo y situado.
La teoría de la cognición corporizada sostiene que pensar no está separado del cuerpo. Nuestra cognición se construye a través de la interacción entre percepción, acción y entorno.
No solo pensamos con el cerebro. Pensamos con el cuerpo.
Algunas evidencias especialmente reveladoras:
Movimiento y creatividad
Un estudio de la Universidad de Stanford demostró que caminar incrementa hasta en un 60 % la creatividad en tareas de pensamiento divergente frente a permanecer sentado.
Manos y activación neuronal
Una parte muy significativa del cerebro humano está dedicada a las manos. Dibujar, escribir a mano, construir o manipular objetos activa amplias redes neuronales y favorece asociaciones nuevas e inesperadas.
Acción y aprendizaje
La manipulación física refuerza la atención y la memoria de trabajo, funciones clave para sostener procesos creativos complejos.
Plasticidad cerebral
La actividad manual mejora la plasticidad neuronal, la base biológica de la innovación.
Este enfoque introduce una idea clave para las empresas: la acción no es solo el resultado del pensamiento, es parte del pensamiento.
En ciencia cognitiva se habla de acciones epistémicas: acciones físicas que realizamos para dar forma al razonamiento.
Cuando dibujamos un esquema, construimos un prototipo o movemos post-its, no estamos ejecutando una idea cerrada. Estamos externalizando la cognición y utilizando el entorno como una extensión de la mente.
Pensamos a través de la acción.
Muchas reuniones fracasan creativamente no por falta de talento, sino por exceso de inmovilidad. La creatividad necesita espacio, movimiento, manipulación y contacto con lo tangible.
Cambiar la forma en que entendemos la creatividad implica cambiar cómo diseñamos nuestras reuniones y espacios de trabajo. Dibujar, modelar, construir o moverse no son actividades accesorias: son herramientas cognitivas.
A veces, la mejor manera de desbloquear una idea no es añadir otra reunión a la agenda, sino levantarse, mover las manos y dejar que el cuerpo piense.
Mejora la comunicación oral y escrita de tus profesionales
La creatividad, la comunicación y las emociones en el entorno profesional son algunas de las áreas de trabajo de María. Licenciada en Filosofía, especialista en RRHH con más de 20 años de trayectoria como consultora de desarrollo, así como counseller y facilitadora de aprendizaje.
Error: Formulario de contacto no encontrado.