Cuatro formas y media de no comenzar tu historia

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Escrito por: ALEJANDRO MARCOS

En dos artículos anteriores os hablé de los primeros capítulos de las historias y también de los comienzos rápidos y los comienzos lentos. Hoy me gustaría completar esos dos artículos con este en el que voy a hablar de los principios más tópicos y menos efectivos que vamos a encontrar.

Blog de escritura de Escuela de Escritores, con Lara Coto, Alejandro Marcos, Chiki Fabregat, Jorge Corrales y Mariana Torres

Todos son comunes a los escritores primerizos y este que os escribe ha caído en todos ellos en algún momento. Voy a tratar el tema con cierto humor, pero es verdad que hay que tener cuidado a la hora de comentarle a algún escritor que ha caído en estos clichés porque el comienzo de una historia es algo peliagudo y que tiene mucha importancia, sobre todo si hablamos de un relato, en el que el porcentaje de texto que abarca ese comienzo es bastante mayor que en el de las novelas.

Ponerles nombre, especialmente algún nombre divertido, me ayudó mucho en su momento para identificarlos y para quitarles importancia. Es muy útil reírse de uno mismo cuando nos equivocamos en lugar de lanzarnos piedras.

Vamos con la selección:

Wikipedia:

Este tipo de comienzos se caracterizan por concentrar en unas pocas líneas toda la información posible. Se nos dice en una sola frase de dónde es el protagonista, la edad que tiene, cómo es físicamente, a qué se dedica, qué quiere hacer, quién o qué se va a oponer a ello y prácticamente hasta las caries que tiene y su número de pasaporte. Es cierto que un buen comienzo tiene que contener, en sí mismo, el relato, pero eso no quiere decir que deba ser de forma literal. Los lectores no reaccionan bien ante la acumulación de información; el cerebro desconecta y tras unas cuantas enumeraciones, deja de recordar la información que le hemos facilitado. Además, para ellos es mucho más complicado distinguir la información importante de la irrelevante si se la damos toda mezclada y en un mogollón. Los relatos y las novelas tienen sus ritmos y hay que asegurarse de que el lector recorre con nosotros la historia poco a poco. Hay muy pocas razones narrativas que justifiquen estos comienzos. Abrumar al lector, sobre todo al entrar en el texto, no suele ser buena idea.

Parte meteorológico:

He perdido la cuenta de la cantidad de descripciones climatológicas que he leído al comienzo de algún texto narrativo a lo largo de mi vida. De entre ellas destacan las descripciones de días soleados al despertar. Entiendo por qué los escritores hacemos esto, por qué empezamos así nuestros textos: es una manera de entrar en la historia, de calentar y de dejar que la imagen se forme poco a poco en nuestra cabeza. Cuanto menos planificado tengamos aquello que queremos escribir, más probabilidades hay de que comencemos con una descripción climática o con una enumeración de las rutinas del personaje (comienzos que veremos más adelante). Es trabajo del escritor eliminar después estos excesos, borrar el calentamiento para que el lector no lo vea.

Para la mayoría de relatos, el hecho de que haga sol o que sea un día nublado no suele ser nada relevante. Y aunque tuviera alguna relación o quisiéramos establecer alguna conexión simbólica entre el clima y los personajes o la peripecia, casi nunca estaría justificado comenzar una historia con una descripción del clima.

A no ser que fuera un clima muy llamativo o que fuera el hilo central de la trama o el argumento, yo jamás me decantaría por un comienzo así. Es uno de los comienzos que grita «principiante» a los cuatro vientos.

Gran hermano:

Este es el tipo de comienzos que os adelantaba antes. Aquellos en los que el narrador nos deleita con una minuciosa descripción de las rutinas del personaje desde que se levanta hasta que sale a la calle. También he perdido la cuenta de la cantidad de personajes que he leído (y escrito) despertándose al comienzo de un relato. ¿De verdad es tan relevante para la historia el saber cómo se despierta un personaje y lo que hace en los primeros momentos de su día a día?, ¿pasaría algo si se eliminara?

Entiendo que estos comienzos tienen una finalidad descriptiva y que ayudan a que el lector conozca a los personajes, pero, de nuevo, esto solo será relevante al comienzo de la historia si el personaje tiene una rutina muy particular. Que un personaje se despierte, desayune y se duche, muy pocas veces va a ser importante al comienzo de un texto. Que se despierte y se dedique a serrar cabezas de pollitos, quizás sí. Y de todos modos me interesaría ver más la masacre que el despertar en sí.

Fantastic Geographic:

Este está relacionado con el Wikipedia, solo que es exclusivo de los escritores de ciencia ficción o fantástica. Se trata del comienzo en el que no sabemos nada de los personajes (o muy poco), pero el narrador se detiene en una exasperante, lenta y densa descripción del mundo en el que se ambienta la historia y de cómo funciona. Suele ir acompañado de una descripción de los reinos y razas que los componen y, a veces, de una clase de historia o política sobre él.

La construcción de mundo sin duda es algo muy importante en estos géneros, pero nunca debe superar o ponerse por encima de la propia historia. El mundo no debe ser la excusa para escribir una novela o un relato, debe ser el soporte que la acompañe o la sujete. Estas explicaciones son importantes, no cabe duda, pero deben ir salpicadas en la historia y, siempre, al hilo de la acción. Si una explicación no se justifica con el argumento, tendremos que eliminarla, por muy bonita que nos haya quedado en el mapa.

Diálogos:

Esta es el medio del que os hablo en el título. Hay quien demoniza los comienzos de textos en los que se inicia directamente con un diálogo. Yo no llego a tanto, pero sí que creo que no son muy recomendables.

Empezar una historia con un diálogo hace que el lector no tenga ni idea de quién está hablando ni de donde está sucediendo la conversación. No le ofrecemos al lector ningún anclaje visual que haga que pueda imaginarse lo que está sucediendo. Si no puede imaginárselo, muy probablemente se sienta perdido e incluso un poco angustiado.

¿Podemos empezar nuestros textos con una línea de diálogo? Por supuesto, pero debemos hacerlo, siempre si situamos espaciotemporalmente en seguida al lector. Y en esos casos, la frase o frases emitidas en los diálogos deben ser muy importantes.

Como siempre, esta es solo una selección de los principios más comunes basada en mi experiencia como profesor y como escritor, pero estoy seguro de que hay bastantes más, o incluso que no estáis de acuerdo conmigo. Si se os ocurre alguno más, dejádmelo en los comentarios.

Acerca de los autores

Alejandro Marcos, fotografía de Isabel Wagemann- IMG2-675

Alejandro Marcos

Coordina el Itinerario Centauros más allá de Orión de literatura fantástica, ciencia ficción y terror, en el que imparte clases desde hace casi diez años. Ha publicado las novelas fantásticas El final del duelo, Vendrán del este (ambas con Orciny Press) y Cástor y Pólux (con Ediciones el Transbordador). En enero de 2024 la novela de terror La hora de las moscas con Plaza & Janés. Además ha participado en varios manuales de escritura de Páginas de Espuma y en varias antologías de relato fantástico.

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Chiki Fabregat, fotografía de Isabel Wagemann- IMG2-675

Chiki Fabregat

Coordina el departamento de Literatura Infantil y Juvenil de la Escuela de Escritores. Ha publicado más de una docena de libros para infancia y adolescencia, entre los que destacan El cofre de Nadie, premio Gran Angular 2021, Recuérdame por qué he muerto, premio Torre del Agua 2023 o Un hada con el ala rota. También ha publicado, con la editorial Páginas de Espuma y Escuela de Escritores el manual Escribir Infantil y Juvenil.

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Jorge Corrales - IMG300

Jorge Corrales

Redactor de nuestro canal de Twitter. Es Licenciado en Filología Hispánica y diplomado en Guion por la ECAM. En los últimos años ha desarrollado su actividad como escritor en redes sociales, donde acumula decenas de miles de seguidores. Cada viernes, los relatos que publica en su perfil personal se convierten en historias virales en Twitter. Entre 2012 y 2022 ha sido profesor de español y Escritura Creativa en la ciudad de Berlín.

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Lara Coto, profesora de Escritura Creativa para Adolescentes en Escuela de Escritores - IMG570 - fotografía de Ático26

Lara Coto

Lara es la coordinadora del Departamento de Atención al Alumno. Forma parte del equipo de Escuela de Escritores desde 2017, donde se ha formado en cursos de Escritura Creativa, Relato Breve y Proyectos Narrativos. Desde 2021 imparte clases de Escritura Creativa para jóvenes y adultos. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.

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Mariana Torres, profesora del Máster de Narrativa en Escuela de Escritores - IMG570 - fotografía de Gaby Jongenelen

Mariana Torres

Nació en Brasil en 1981, y reside en Madrid. Es diplomada en Guion por la ECAM y forma parte de Escuela de Escritores, donde imparte clases desde 2004. Su libro de relatos, El cuerpo secreto, fue publicado en Páginas de Espuma en 2015. Como escritora forma parte del proyecto CELA (2017-2019) y de la lista Bogotá 39 seleccionada por el Hay Festival (Bogotá39-2017).

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