Juan Domingo Aguilar

Escritor, gestor cultural y comunicador especializado en narrativas transmediales. Graduado en Historia con Máster en Nuevos Medios y Periodismo Multimedia. Ha sido director del grupo Viridiana Teatro y coeditor de la revista La Novicia. Codirigió la editorial y revista independiente Bichito Editores. Sus poemas han sido traducidos al portugués, al inglés, al árabe y al italiano y han aparecido en revistas como El Cultural, Periódico de Poesía de la UNAM, Círculo de Poesía, Buenos Aires Poetry, Anáfora, Elipsis, La Raíz Invertida, Nayagua y programas como Tres en la carretera, Radio3 o Página Dos, TVE. Dirige la sección «Versátiles» en Zenda y ha colaborado con medios como Vallejo & Co., Nueva York Poetry Review, Oculta Lit y Revista Indie.

Ha sido incluido en antologías como La Grieta (Finalista del V Premio UCOpoética, Bandaàparte Editores), Caballo del alba: Voces de Granada para Federico (Diputación de Granada), La casa del poeta (Trampa Ediciones) o Prohibido fijar carteles. 30 poetas sin tierra (PUCE, Ecuador, 2022). Además ha antologado Algo se ha movido, 25 jóvenes poetas andaluces (Esdrújula Ediciones) y Piel Fina: poesía joven española (Ediciones Maremágnum). Ha publicado La chica de amarillo (Finalista del I Premio de Poesía Esdrújula), Nosotros, tierra de nadie (XXXIII Premio Andaluz de Poesía Villa de Peligros), 2ª Ed. La Castalia, Venezuela, 2020, y anticine (V Premio de Poesía José Ángel Valente). Es autor de la obra de teatro La mujer del dictador (Accésit VIII Premio de textos teatrales Parábasis) y de la obra de radioteatro Mensaje con cuerpo de mujer (Audiodrama Colectivo, 2022).

Ha trabajado como guionista y creativo en El Cañonazo Transmedia y formó parte del equipo coordinador de la propuesta creativa de España Invitado de Honor en la Feria del Libro de Fráncfort 2022. En 2019 obtuvo una beca de la Unesco como creador residente en Óbidos (Portugal). Fue residente de la XVIII promoción de la Fundación Antonio Gala.

Anticine

Poesía
Edual
2022

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Prohibido fijar carteles

Antología
Centro Publicaciones PUCE, Ecuador
2022

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Nosotros, tierra de nadie

Poesía
La Castalia, Venezuela (2º ed)
2020

La chica de amarillo

Poesía
Esdrújula ediciones
2018

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Entrevista al profesor

Creo que los talleres de escritura tienen un lugar destacado en la historia contemporánea de la literatura. Son muchos los grupos de autores que han nacido a lo largo del siglo XX y XXI tras su paso por talleres de este estilo tanto en América Latina como en España. En ellos encontramos no solo maestros o referentes con los que nos sentimos identificados, sino autores que nos acompañarán de por vida y con los que mantendremos una relación directa, dándonos la mano en las tardes de domingo.

Eso es lo que provocan también los talleres, rodearnos de autores, vivos o muertos, con los que compartiremos nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestros deseos y frustraciones, con los que compartiremos la vida. El escritor nace con la necesidad de escribir, se despierte a una edad más o menos temprana esa necesidad, y se hace enfrentándola con honestidad, mucha lectura, trabajo y el deseo de habitar el mundo de una manera poética.

La primera persona que consiguió despertar en mí el interés por la literatura fue mi hermana. Cuando era pequeño me regalaba libros de Lorca y Gil de Biedma y luego comentábamos nuestros poemas favoritos. Durante años fue imposible encontrar alguien con quien compartir esa pasión con la misma intensidad. No fue hasta mi paso por los talleres de UCOpoética, en los que conocí a otra serie de autores de mi edad, que han terminado convirtiéndose en algunos de mis mejores amigos y amigas, cuando me di cuenta de lo importante que es contar con una constelación de compañeros con los que poder trabajar, intercambiar ideas y libros, alimentándose unos a otros.

Si empecé a sentir la necesidad de transmitir esas sensaciones y métodos de trabajo fue porque a veces, en este mundo hostil, es muy difícil encajar y sentirse comprendido o encontrar consuelo. Dar con otras personas que comparten nuestras inquietudes hasta el punto de formar casi una familia es crucial para el proceso de aprendizaje y desarrollo. No hay nada más hermoso que transmitir como profesor esa pasión por la escritura y ese nervio que nos hace vibrar cada vez que encontramos un libro que nos apasiona y guardamos como un tesoro. Creo que a todos, en un momento dado u otro, nos habría encantado que nos tomaran de la mano y nos ayudaran a enfrentar nuestra pasión por la escritura para conseguir un resultado literario honesto y valiente con nosotros mismos y con el resto del mundo.

Centrarme sobre todo en el trabajo de los textos con los alumnos, unas pinceladas fundamentales de teoría y mucha práctica para que conecten rápido y al final del curso vean unos resultados físicos y palpables.

El nivel de exigencia lo marcan ellos mismos, si se comprometen con lo que hacen la exigencia no será ni siquiera un valor a tener en cuenta, lo será su compromiso con los objetivos que quieran alcanzar, con lo que realmente quieran hacer con su literatura. Cuando termine el curso lo único que espero es que sientan que se conocen más a sí mismos, que han ampliado su base de lecturas y que, tras haber descubierto autores que encaran sus mismos problemas, dudas y miedos, empiezan a tener claro los temas que quieren tratar y que se arriesgan con una escritura sincera y que les representa, que escriben tal y como son.

Un clima horizontal, cercano y distendido en el que haya un contacto de tú a tú con los alumnos y en el que se trabaje mucho con los textos que ellos van escribiendo a lo largo de las sesiones

En la poesía contemporánea y actual (esto es trabajar y leer textos de autores vivos, que comparten época con los alumnos o con autores que en la actualidad siguen teniendo una vigencia destacada por la influencia de su obra en los nuevos creadores), en el diario personal y en la autoficción.

Profundizando sobre todo en temas de lenguaje, depurándolo hasta conseguir liberarlo de impostura y búsquedas de estilo personales por parte de cada uno de los alumnos hasta que den con un tono que les represente, que dé respuesta a las preguntas de ¿qué quieres contar? y ¿cómo quieres contarlo?

No podría quedarme solo con uno y además tendría que ser por género, podría mencionar algunos como Raymond Carver, John Fante, Idea Vilariño, Mario Levrero, Jorge Enrique Adoum, Julio Ramón Ribeyro, Pedro Lemebel, Sharon Olds o Natalia Ginzburg. Ahora mismo estoy leyendo Un hijo cualquiera, el último libro de Eduardo Halfon y Buceadores de la piel de Anne Michaels.

Juan Domingo Aguilar, fotografía de Jeosm -IMG570
Fotografía: Jeosm

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