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Concursos de la Escuela: Relatos en cadena
 
 
Relatos en cadena
Una historia, un personaje, un escenario y una acción en cien palabras. El desafío de escribir un microrrelato te obliga a dar más por menos, más con menos. La Cadena SER y Escuela de Escritores recompensan tu ingenio y tu creatividad con un premio a la altura del reto: 6.000 euros para el mejor microcuento. ¿El concurso literario en lengua castellana con mayor dotación... por palabra? Este viernes tendrá lugar la gran final, coincidiendo con la última emisión de la temporada del programa Hoy por hoy, a partir de las 11:05. ¡No te lo pierdas!


Bases del concurso
1. Cada martes, a partir del próximo 4 de septiembre, a las 10:30 de la mañana, en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER, Carles Francino, Javier Rioyo, Javier Sagarna y los tres finalistas semanales elegirán al autor del microcuento ganador.

2. Los relatos, cuya extensión no podrá sobrepasar las cien palabras (sin incluir la frase de inicio), se enviarán a través del formulario que encontrarás en esta misma página web.

3. El plazo para enviar los microcuentos se abre los martes a las 11:00 de la mañana y expira los viernes a las 12:00 horas.

4. La frase final del relato ganador de la semana servirá como frase de inicio para los microcuentos que se envíen la siguiente semana.

5. Los profesores de Escuela de Escritores seleccionarán cada semana tres microcuentos finalistas. Los autores de estos relatos deberán elegir uno de los cuentos de sus rivales y justificar su voto durante el trascurso del programa. Sus votos y los de Javier Rioyo y Javier Sagarna decidirán al ganador semanal. En caso de empate entre dos o más relatos, decidirá el voto de Carles Francino.

6. Cada mes se elegirá un microcuento ganador de entre los cuatro finalistas semanales. Por lo tanto, en el mes de junio habrá diez finalistas que optarán al premio de 6.000 euros y que se fallará durante el último programa de la temporada.

7. Por necesidades de producción, los autores finalistas deberán poder ser localizados antes de las 12:00 la mañana del lunes por el personal de la Cadena SER. En caso contrario, serán sustituidos por alguno de los suplentes designados al efecto por el jurado.

8. Los autores deberán identificarse con su nombre y apellidos, sin utilizar pseudónimos, y presentar cuantos textos deseen. En ningún caso dos o más cuentos de un mismo autor podrán ser finalistas una misma semana, en caso de producirse esta situación, solo uno de los relatos (elegido por el autor) conservará la condición de finalista y los demás serán sustituidos por los correspondientes suplentes designados por el jurado.

9. Un ganador semanal no podrá ser elegido nuevamente finalista durante el transcurso del mismo mes.

10. Un ganador mensual no podrá ser elegido nuevamente finalista durante el resto de la temporada.

Votación final:

1. La votación para elegir el relato ganador de la temporada de entre los diez finalistas mensuales se celebrará el viernes 4 de julio.

2. El jurado de la votación final está compuesto por Rosa Montero, Javier Rioyo, Luis del Val, Juan González Álvaro y Javier Sagarna.

3. Cada miembro del Jurado distribuirá los siguientes puntos entre sus tres relatos favoritos:

- 3 puntos para el mejor relato
- 2 puntos para el segundo
- 1 punto para el tercero

4. A los puntos emitidos por los cinco miembros del Jurado, se sumarán los puntos del voto del público, que ha podido participar eligiendo su microcuento favorito a través de la votación abierta hasta el 2 de julio a las 12.00 en la web de Escuela de Escritores. El voto del público se contabilizará de acuerdo con la siguiente distribución de puntos:

- 3 puntos para el microcuento con más número de votos
- 2 puntos para el segundo
- 1 punto para el tercero

Premios:

1. Los autores de los relatos finalistas ganadores de cada mes recibirán una matrícula gratuita en el curso 'El gozo de escribir' de Escuela de Escritores.

2. El autor del relato ganador de la temporada recibirá un premio en metálico de 6.000 euros.

3. El premio final de 6.000 euros estará sujeto a las retenciones fiscales que establezca la Ley.

Resultados del mes de JUNIO, 2008
Ganador del mes: Mikel Ruiz Ruiz (ganador de la repesca)
Microrrelato ganador del 10/06, semana 32
Autor: Sara Pinto Herranz
No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor, ni que era yo quien metía sus cromos de fútbol preferidos en el buzón. Tampoco mis padres lo sabían, ni mis tíos. Nunca se lo dije a nadie, lo nuestro era imposible. Me conformé con ser su confidente; ahuyentaba a las niñas que siempre andaban revoloteando. Hasta que la conoció. Recuerdo el primer día que me los encontré juntos. Aquella mosquita muerta me observaba con pretendida candidez mientras yo le clavaba los ojos. Lo vi claro, con esta no podría. Y entonces él, con esa sonrisa radiante y mirándola embobado, me presentó: este es Rafa, mi primo.
Finalistas del 10/06, semana 32
Autor: Enrique Forniés Gancedo
No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor. Ella se lo pasó en una hoja. Él, conteniendo la risa, lo completó con un buen churro de mierda asomando de la unión de las nalgas. Después lo devolvió. Ella comprendió que aquel corazón echaba humo de tanto amor contenido. Correspondida como estaba, dibujó onduladas líneas de brisa salvadora que aliviaran aquella comezón. Después lo devolvió. Él, con lágrimas en los ojos de aguantar carcajadas por líneas que imaginó pestilencias, escribió: “Eres la mejor”. Después lo devolvió. Y ella también lloró. Loca de amor. Muerto de risa. Se besaron sin saber lo que el uno significaba para el otro.
Autor: German Michoa Pinilla
No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor. Su madre lo miró a los ojos buscando en la profundidad de éstos algún tipo de anomalía mental. Desde hacía tiempo conocía su incapacidad artística, pero llegar a los extremos de decir que aquel culo era un corazón le pareció excesivo.
Como la otra vez enseñaba el dibujo a los amigos de sus padres. Todos coincidían:
—Esto es un culo.- repetían sonriendo ante la testarudez del niño.
Su padre decidió acabar con el espectáculo y lo castigó sin poder pintar.
—Papá, de verdad que esto es un corazón.
—Vale, cariño, pero ya tuvimos bastante con la boa y el elefante.

Resultados del mes de MAYO, 2008
Microrrelato ganador del 27/05, semana 31
Autor: Jesús Arribas Navarro
Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado.
—¿Qué llevas ahí, Miriam? —dijo la maestra mirando por encima de sus gafas.
—Nada.
—El que nada no se ahoga. Venga, enseña a la clase qué llevas ahí.
Miriam desplegó el dibujo a la vez que sus mejillas se iban sonrojando.
—¡Es un culo! —dijo Pedrito el ''mellao'' desde el final de la clase.
Todos empezaron a reír y a burlarse de ella, incluso Miguel. Que ignorante de él, no sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor.
Finalistas del 27/05, semana 31
Autor: María Victoria Trigo Bello
Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado, algo así como un muñeco, y se puso a llorar. A sus cinco años recién cumplidos no entendía aquella bofetada de su papá y que a continuación, dando un portazo, él se hubiera encerrado con mamá en el salón. ¿Qué de malo había en enseñar aquella hoja a su papá y decirle ''así será el hermanito, rubio y con ojos azules''? Oyó a sus padres gritar. Él le dijo palabras feas. Ella contestó que se iría a vivir con el profesor de alemán.
Autor: Jorge Romero Castillo
Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado.
Posteriormente, lo plantó en el jardín. Al agua le añadió unas gotitas de limón y un poquito de ingenio concentrado en polvo. Regó sobre la tierra.
A los pocos meses había crecido un árbol, bastante esbelto, curvándose ligeramente como si se estuviera desperezando tras despertarse.
De lo alto del tronco surgían decenas de ramas. De cada rama colgaba un capítulo de la novela que publicaría. Una sátira, claro.
Para eso era el limón.
Comenzó a descolgar cada hoja, sonriendo y pensando para sí: ''Ahora solo me falta escribir el hijo''.
Microrrelato ganador del 20/05, semana 30
Autor: Mauricio Ciruelos Gutiérrez
—Entonces, ¿cómo podemos saber que esto no es un sueño? —decía Ana.
—Estamos soñando —sentenció Miriam, su hermana mayor.
—Creo que deberíamos volver al colegio —insistió Ana.
—En los sueños no hay colegio.
Ana sonrió y se acercó al borde de la azotea.
—Entonces, ¿crees que puedo volar?
—Por supuesto hermanita, es lo que trato de explicarte.
—Pero parece tan real.
Miriam arrancó una hoja de su cuaderno y se la mostró a Ana.
—En los sueños no se puede leer ni el propio nombre. ¿Puedes leer aquí el tuyo?
Ana negó con la cabeza, extendió los brazos y saltó. Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado.
Finalistas del 20/05, semana 30
Autor: Ricardo Sanz Molpeceres
—Entonces, ¿cómo podemos saber que esto no es un sueño? —decía Ana, ilusionada al contemplar el cromático chalet de techos acristalados y paredes de pizarra cubiertas de hiedra, que dominaba por encima del estanque de nenúfares, el jardín aromático y un discreto invernadero.
—En cuanto lleguen las primeras facturas —le respondía su marido.
Autor: Antonio J. Sánchez García
―Entonces, ¿cómo podremos saber que esto no es un sueño? ―decía Ana mirando con los ojos entornados al Minotauro que le iba a cancelar la hipoteca.
―Porque usted es real, ¡existe!, ¡está aquí!, ¡ahora!, mirándome a los ojos, y viendo yo en los suyos el recelo ―contestaba el Minotauro desde su Despacho Oval mientras se reclinaba sobre el hombre-butaca― Si no me cree, duerma, sueñe, cuando despierte se convencerá que soy tan real como usted.
Y Ana se dormía. Y soñaba con un minotauro ofreciéndole cancelar la hipoteca mientras se reclinaba sobre un hombre-butaca, en el centro de un enorme despacho oval.
Microrrelato ganador del 13/05, semana 29
Autor: Blanca del Mar García Martínez
La malvada hipotenusa capturó a Pi. Y justo en ese momento Andrés despertó sobre el libro de matemáticas. Miró el reloj y descubrió que quedaban tan sólo quince minutos para el examen. ¡No llegaría a tiempo! Oyó un pitido y se despertó en su cama. Apagó el despertador asimilando que había sido un sueño. Tenía dos opciones: levantarse a repasar o dormir una hora más. Pensó que se lo sabía bastante bien y cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir se vio en medio de la clase de filosofía.
—Entonces, ¿cómo podemos saber que esto no es un sueño? —decía Ana.
Finalistas del 13/05, semana 29
Autor: Ricardo Picazo Gurina
—La malvada hipotenusa capturó a Pi.
—¿Lo has descifrado?
—Con facilidad. Han usado el método de tres sílabas.
—Adelante.
—La Malva: Hay un muerto.
—Da Hipo: Es Tom, el tartamudo.
—Ten Usa. Hemos de contactar con los americanos.
—Cap Turó. Esto es catalán. Significa Colina de la Cabeza, es el Tibidabo, en Barcelona, en el Templo. A Pi. a las 3,14 hrs.
—¿Cuándo?
—Si no dicen nada es al día siguiente, es decir, mañana.
—¿A quién enviamos?
—Arthur, nuestro agente en La Habana está en Barcelona desde hace tiempo de vacaciones.
—De acuerdo. Házselo saber. Codificado.
—Hecho.
Autor: Pablo Romero Romero
La Malvada Hipotenusa capturó a Pi. Una cabeza de ventaja. La Malvada Hipotenusa primero, Pi segundo, Ditirambo tercero.
Me entró la risa floja. Seguía pensando que el nombre del caballo era ridículo. Igual que cuando me dieron el soplo.
No quise apostar porque no me veía diciendo "La Malvada Hipotenusa en la tercera". Además, creí que era una broma.
Todo a Holly Jumper.
No podía parar de reírme. ¿Qué otra cosa iba a hacer? Risa floja y sudor frío.
Voy a darme un paseo. Tengo que aprovechar ahora, mañana a estas horas ya me habrán partido las dos piernas.

Resultados del mes de ABRIL, 2008
Ganador del mes: Estefanía Morán
Microrrelato ganador del 29/04, semana 28
Autor: Estefanía Morán
Se lanzará desde el trapecio. Correrá a través de la raíz cuadrada, sintiendo como el aliento de la malvada hipotenusa se le acerca hasta casi atraparlo para siempre. En un intento vano por despistarla llega al abismo de la derivada. Se siente acorralado, pero no, encuentra una salida en la división y vuelve a escapar deslizándose por ésta. El número Pi se salva y llega hasta el infinito. Pero…
—Andrés, ¿me escuchas?
—Sí, maestra.
—Muy bien, continuemos. Si un tren sale de Madrid a las ocho de la mañana y otro de Barcelona a las diez…
La malvada hipotenusa capturó a Pi.
Finalistas del 29/04, semana 28
Autor: Fernando Iriarte Callejas
—Se lanzará desde el trapecio.
—¿Y por qué no se lanza desde el Puente de Segovia como cualquier otro suicida? —gritó el empresario de circo encolerizado—. Nos va a arruinar la función.
—Creo que su novia es trapecista en nuestro circo y acaba de descubrir que le ha engañado con el domador. ¿Qué hacemos?, ¿llamamos a la policía?
—Ni hablar, sería una publicidad nefasta. Y sacad a los leones… será mejor no dejar pruebas de lo ocurrido.
Autor: Jordi Torrents Reynés
Se lanzará desde el trapecio. Intentará olvidarla con rapidez. Cortará por la mitad esa fotografía mal enfocada en la playa, jerseys de lana con las mangas demasiado anchas y risas tontas de tarde de marzo. No anotará su cumpleaños en la nueva agenda. Regalará ese peluche gigante ganado en la feria del barrio. Desmontará el puzzle de las pirámides de Egipto terminado un domingo que olía a pan tostado y café. No tarareará su canción y borrará la cinta de vídeo grabada en la misma playa de la foto desenfocada, película ya medio quemada, rayas caprichosas. La antesala del olvido.
Microrrelato ganador del 22/04, semana 27
Autor: Sara Pinto Herranz
Mejor el dragón que mamá. Sin duda sería mucho más espectacular. Pero nada, no hay quien la convenza. Lleva ya cinco semanas preparando el número y no le quitamos la idea de la cabeza. El dragón está un poco ofendido, todo hay que decirlo; pudiendo hacerlo él, no se explica qué pinta mi madre en todo esto. Mañana es la primera función y lo tiene todo listo: alas de metacrilato, un poco de queroseno para escupir y un par de kilos de escamas de purpurina verde. Por su bien y el de la familia espero que no provoque ningún accidente. Se lanzará desde el trapecio.
Finalistas del 22/04, semana 27
Autor: Joaquín Valls Arnau
—Mejor el dragón que mamá.
—Sí, pero el dragón tenía mucho a su favor: con soltar de tanto en tanto un rugido, le bastaba.
—Yo lo que he sentido ha sido vergüenza ajena al verla con esa pinta, metida en la coraza de plástico y blandiendo una espada por primera vez en su vida.
—Yo no lo he pasado mejor, créeme. No comprendo cómo, siendo la de más edad del asilo, escogió el papel de San Jorge, con tanto diálogo y tanta acción. Doña Pura, en cambio, fue lo suficiente astuta para meterse en el disfraz del dragón.
—Sonríe y aplaude, que nos mira.
Autor: Enrique Nieto Carramiñana
Mejor el dragón que mamá, pensó. Incluso un escorpión.
Las figuras del catálogo le dejaban un tanto perplejo, pero le habían hecho renegar un momento de su primera intención. Calibró cuanto tenían que ver con sus dudas las cervezas que había tomado.
Decidió:
—Tattoo this —miró al señor del torno mientras le enseñaba una foto manoseada en blanco y negro.
Afuera bullía de vida la calle Khao San. Una bicicleta hacía sonar el timbre esquivando prostitutas. La última que acaba de visitar le había dejado un ligero resentimiento en los huevos, en forma de picor.
Le había parecido muy niña. Hasta para él.
Microrrelato ganador del 15/04, semana 26
Autor: Pilar Paredes García
Aquel niño era yo. Me reconocí en el reflejo del charco y seguí corriendo asustado. El dragón corría como un relámpago. ¡Mamá! quise gritar pero mi voz se ahogó en la garganta. A mis pies se extendía un camino sin fin, una pesadilla. Empezó a llover. Miré atrás y le vi rugir. Escuche la llamarada. Un zarpazo en la espalda me sacó del sueño. Sentada en la cama estaba mamá que abrió sus fauces enfadada. ¿Otra vez?, ya eres mayor. Las sábanas estaban mojadas y no era sudor. Aterrorizado cerré los ojos con la esperanza de volver al sueño. Mejor el dragón que mamá.
Finalistas del 15/04, semana 26
Autor: Ángela Martínez Duce
Aquel niño era yo. No había duda, uno de mis pies desaparecía en el infinito del marco de la foto. Mi madre me cogía por los hombros. Dos niñas idénticas, peinadas con trenzas, la tiraban del delantal. Mi padre, detrás, vestía su traje de militar. Le dijeron al fotógrafo que querían un recuerdo. Ése fue el último que yo guardo de ellos. Al día siguiente me dejaron en aquel colegio para siempre. Sabe usted, le dije al notario, renuncio a la herencia; no quiero su dinero ni sus tierras. Y arrastrando mi cojera salí del despacho.
Autor: GERMAN MICHOA PINILLA
—Aquel niño era yo —confesó mientras miraba con tristeza la televisión a través del escaparate.
—Me encantaban tus anuncios. Eras muy famoso —decía mientras le acariciaba delicadamente el pelo aceitoso con su mano descarnada.
—Hasta que me hice mayor y perdí la gracia infantil —la miró a los ojos como al único pilar que le quedaba en la vida.
Cogidos de la mano se dirigieron hacia la entrada de la tienda. Aún mareado por los recuerdos, se acercó distraídamente al mostrador donde un dependiente lo miraba con desconfianza. Ella lo observaba ahora con orgullosa ternura.
—Dame la pasta o te rajo —rugió rabioso.
Microrrelato ganador del 08/04, semana 25
Autor: Irene Alvarez Lata
—¡Niño, tira pa' Linares!
Se escondía entre la hierba y volvía a gritar.
—¡Que no hay nada que ver!
Aquel niño bajaba la cabeza y seguía el camino de barro que conducía a su casa. Los árboles alargaban su sombra hasta que se mezclaba con las hojas secas y ruidosas del suelo. Aquel niño caminaba sin prisa. Nadie le esperaba en la puerta, ni en la verja oxidada. Su madre se quedaba atrás, entre arbustos espinosos, regalando su flor marchita a cualquier abejorro con el aguijón bien afilado. Aquel niño guardaba el secreto de que la primavera es triste. Aquel niño era yo.
Finalistas del 08/04, semana 25
Autor: Jose Luis Rico Molina
—Niño, ¡tira pa' Linares!
Separó desdeñoso el auricular. La voz aguardentosa y meridional de su padre despertaba en Andreu una vergüenza veterana, estrenada al cabo de aquellas tardes en que el rústico "ferrallero" le aguardaba pacientemente a la salida del colegio.
Que s’em va perdre a mi a Linares?— Interrumpió airado el joven ingeniero.
—El abuelo Andrés, que se nos muere.
Recordó los ojos grises de aquel anciano que desgranaba sus historias entrañables mientras sus dedos trémulos acorralaban una dosis de picadura.
Tras un breve silencio, Andreu balbuceó en un castellano largamente olvidado:
—Bien, padre. Nos vemos en Sans, en una hora.
Autor: Jaime de Nepas
—Niño, ¡tira pa' Linares! —me dijo mi padre. Antes había sido "tira pa' Almadén", "tira pa' Río Tinto", "tira pa' La Carolina"… Lo despedían en las minas por sindicalista. Así que poníamos en el carromato un baúl, dos sillas, cuatro sartenes y un retrato de mi madre y arreábamos a la mula: "¡hale, guapa!". Los mineros de Linares estaban mejor organizados, de modo que cambió el estribillo: "Tú a la mina, pero de ingeniero", me repetía. Lo consiguió. Hoy se jubilaba. Sale el capataz y me pone una mano en el hombro:
—Se ha roto la silga y la vagoneta ha aplastado a seis.

Resultados del mes de MARZO, 2008
Microrrelato ganador del 25/03, semana 24
Autor: Felipe Antonio Borrella Vaquero
Abrumado por tanta responsabilidad, el animal había huido. Parecía intuir que el destino ponía en su mano la posibilidad de pasar a la historia. Y parecía renunciar.
El mayoral comenzaba a impacientarse. Sus hombres estaban quedando en ridículo delante de aquel empresario, que ya no disimulaba sus risas ante la incapacidad demostrada para encerrar al astado. Mientras, otro toro se había ido acercando mansamente, introduciéndose en los corrales. Al percatarse, el empresario preguntó:
—Y ese, ¿cómo se llama?
—¿Ese...? Islero. Pero no es toro para tan importante plaza.
—Me vale. No tengo todo el día.
Y, rápidamente, se introdujo en el coche diciendo:
—¡Niño, tira pa' Linares!
Finalistas del 25/03, semana 24
Autor: Carlos Sánchez Sánchez
Abrumado por tanta responsabilidad, el animal había huido. Los acontecimientos posteriores parecían sacados de una película de Berlanga. Los invitados, con sus mejores galas, buscándole por las calles del pueblo, el cura gritando “¡Lucifer! ¿Dónde estás?”, mi casi suegra (que fue quien tuvo la feliz idea de que el perro llevara los anillos al altar) increpando a un lugareño cuya perrita blanca también había desaparecido, y yo, sentado en la escalinata de la iglesia con la pajarita en mi mano, contemplando el espectáculo con una sonrisa como hacía meses no se me veía. Para cuando encontraron a Lucifer, Marta y yo, abrumados por tanta gilipollez habíamos huido también.
Autor: Agustín Martínez Valderrama
Abrumado por tanta responsabilidad, el animal había huido dejando atrás la enorme embarcación y los presagios que anunciaban lluvia durante cuarenta días y cuarenta noches. Pero ni el miedo ni los augurios más funestos bastaron para convencerlo, cansado y afligido de estar sólo. Imaginó otros cien años más así, temido y rehusado por todos. Incluso el propio Noe olvidó su tamaño al construir el arca, y él prefirió no ser causa del naufragio. Al alejarse, aún se cruzó con una pareja rezagada de jirafas que al verlo corrieron atemorizadas. Entonces comenzó a llover; primero mansamente, luego con mayor denuedo. Aliviado, el dinosaurio miró al cielo y sonrió.
Microrrelato ganador del 17/03, semana 23
Autor: Isabel González González
Cleo la levantó y allí la esperaba el alacrán. Era inútil desafiar al destino. Se sentó en la piedra y expuso sus tobillos al aguijonazo. Sin aspavientos. De todas formas, ella ya era una anciana. Había sobrevivido a dos guerras y a siete partos. No todos sus hijos crecieron. Aquel hombre nunca supo de su amor. Tantas veces se transformaba la semilla en fruto, tantas veces la tierra devoraba inocentes que ya nada la sorprendía. Estaba cansada. Quería que los huesos no dolieran. Olvidar. Reunirse con los suyos. Por última vez aspiró el olor a espliego. Pero la picadura no llegó. Abrumado por tanta responsabilidad, el animal había huido.
Finalistas del 17/03, semana 23
Autor: Carlos González Zambrano
Cleo la levantó y allí la esperaba el alacrán. La polilla parecía desorientada en mitad de la urna, y aún tardó unos instantes en percatarse de la presencia del alacrán. Retrocedió entonces hasta pegar su cuerpecillo contra el cristal y comenzó a desplegar sus alas, lentamente. Cleo, que permanecía atenta, se las roció con agua y sonrió. La polilla batía las alas inútilmente. Como un rayo el alacrán le clavó el aguijón y la polilla se desplomó al instante. Vaya, dijo Cleo y se giró, seria. De la otra habitación le llegó el llanto de su hermanita. Miró primero hacia la puerta, después al alacrán. Luego sonrió de nuevo.
Autor: José Delclaux Abad
Cleo la levantó y allí la esperaba el alacrán. Lo pisó con el tacón hasta hundirlo, se sacudió el polvo del vestido y continuó buscando. Encontró un lagarto, y después algo parecido a un hurón, al que reventó con dos golpes de culata. Finalmente localizó la inmensa roca que le costó tanto mover. Allí estaba él, acurrucado e implorante.
Cleo le apuntó a la cabeza. Dudaba de querer hacerlo. Recordó la bonita fachada de la iglesia, a toda aquella gente esperando, la cara de su madre…
—Sí, quiero— dijo entonces.
Se apartó el velo de la cara, retiró una lágrima, y disparó.
Microrrelato ganador del 11/03, semana 22
Autor: Mª Luisa Masip Fernández de Liencres
No hasta que por fin me haya mordido, decía Cleo, sujetando fuertemente aquella culebrilla que habíamos encontrado en el río.
Era una calurosa tarde de verano y nos encontrábamos sentadas al borde del agua.
En el colegio nos habían explicado la historia de Cleopatra, reina de Egipto y nos había impresionado mucho enterarnos de que se había suicidado haciéndose morder por una cobra.
Las dos sabíamos que las culebras de río son inofensivas, pero a mí me daba un poco de grima.
La serpiente se le escurrió de entre los dedos y buscó cobijo bajo una piedra. Cleo la levantó y allí la esperaba el alacrán.
Finalistas del 11/03, semana 22
Autor: Isabel González González
No hasta que por fin me haya mordido. Hasta entonces seguiré incordiándole. Igual que hice con ese perro. Le corté los bigotes, le até latas al rabo y le tiré piedras hasta que un día me mordió y mis padres lo devolvieron a la tienda. Con éste, sin embargo, va a ser más difícil. Le araño y apenas se defiende apretándome la nariz. Le pego un chicle y ni se despierta. Sólo llora cuando quiere y para colmo, me asomo a su cuna y sonríe. También sonríen papá y mamá y yo mismo esta mañana, cuando al fin, he descubierto dos pequeños dientes despuntando en sus encías.
Autor: Ángela Torrijo Arce
"No hasta que por fin me haya mordido". Dijiste, y volviste a meter la mano en el acuario. Un par de pirañas te rozaron y la morena, salió de su escondite. Pero al instante, obviaron tu mano y volvieron a lo suyo. Entonces la sacaste y con un cuchillo de cocina, te arañaste lo suficiente para sangrar. Una gota cayó en el agua y me miraste. Los peces reaccionaron como si les hubiera dado la corriente acercándose al lugar donde el agua se manchaba de rojo. "Les dejaré devorarme, si te marchas".

Resultados del mes de FEBRERO, 2008
Ganador del mes: Beatriz Olivenza Bernardo
Microrrelato ganador del 19/02, semana 21
Autor: Ana Pino
Todavía algunas veces huele a sangre.
—Te quiero —le digo cuando esas noches de luna llena llega tarde, casi al alba. Él se tumba a mi lado con un gruñido. Esos días no me habla, me evita deliberadamente y aún así le espero despierta hasta que aparece al amanecer, cansado y rugiendo. Oliendo a sangre.
—Te quiero —insisto.
Pero él me aparta con excusas.
—No —dice— No, cariño.
He decidido que mañana le seguiré hasta el parque donde va a buscarlas (¡a esas jovencitas golfas!).
Voy a seguirle y no dejaré que sepa que soy yo.
No hasta que por fin me haya mordido.
Finalistas del 26/02, semana 21
Autor: Nacho Viñuela Fernández
Todavía algunas veces huele a sangre. A pesar de que lo enjabono bien todos los días, aún reconozco ese olor dulzón, pegajoso, mezclado con su olor normal a leche agria. Se lo digo a mi madre y me mira como si estuviera loca antes de arrancármelo de los brazos para cubrirlo de besos estridentes. Y no tengo fuerzas para hablarle de los gritos exasperantes en medio de la noche, de la avidez caníbal con que me succiona el pecho, del terror de sus manitas ondulantes como medusas y sus uñas afiladas arañándome. No me atrevo a decirle que sospecho que mi hijo todavía quiere matarme.
Autor: lidia López Mangas
Todavía algunas veces huele a sangre, pero hemos llegado a un acuerdo con los antiguos inquilinos y ya solo ocurre los martes y los jueves, de siete a ocho, mientras los niños están en natación. Los alaridos, apariciones, muebles que cambian de sitio y demás fenómenos extraños los dejan para el fin de semana que nos vamos al pueblo, y eso que nos ahorramos en alarmas de seguridad. Al principio fue complicado porque ni ellos ni nosotros estábamos dispuestos a dejar una casa tan magnífica, imagínate, tal y como está el mercado inmobiliario… ¿Otro canapé?
Microrrelato ganador del 19/02, semana 20
Autor: Carlos Peña Caballero
Cojeando, me esforcé por alcanzar la fila de niños que regresaban del recreo. Los empujé apresuradamente al salón donde nos reuníamos los maestros y cerré las puertas. La primera bomba había caído en el pasillo principal, así que tuvimos que entrar por la parte trasera. Los niños, atemorizados, buscaban refugio entre mis brazos. Ahora, que no soy más que un viejo asustado ante la sombra de la muerte, vuelvo a escuchar los gritos de aquellos niños en mis paseos por las calles de Guernica, donde dicen algunos que, a la hora de la siesta, todavía algunas veces huele a sangre.
Finalistas del 19/02, semana 20
Autor: Miguel Ángel Flores Martínez
Cojeando, me esforcé por alcanzar la fila de niños que regresaban del recreo. Andrea fue colando a todos para retrasarse hasta quedar cerca de mí.
–Yo sé que no te duele –dijo sin mirarme– Te he visto correr antes. Muchos te han visto. Lo que pasa es que hoy el profe nos enseña a saltar al plinto y a ti te da miedo, que lo sé.
–No es por eso– dije sin convicción.
–A mí también me da. Más que a ti- continuó, sin llegar a escucharme.
Y diciendo esto se puso a cojear a mi par. Cuando vi que lo hacía mucho mejor que yo, me entró de verdad el pánico.
Autor: José Delclaux Abad
Cojeando, me esforcé por alcanzar la fila de niños que regresaban del recreo y les ordené guardar silencio mientras esperábamos a que abrieran el comedor. Bonito trabajo, de guardián para la nutrición organizada, como si a mí me importara una mierda, a eso me llevaban los años de estudio y tanto título subvencionado por el defensor del tullido. Pero aquel día tocaba coliflor, y esta vez fueron Jaime Olmos y Luis Maldonado, guardándose trozos en el bolsillo. De inmediato les envié a repetir, y juro que mi pierna muerta sintió un leve cosquilleo cuando los dos chicos, de pie y con la bandeja en la mano, estallaron de pronto en un llanto incontenible.
Microrrelato ganador del 12/04, semana 19
Autor: Beatriz Olivenza Bernardo
No pude transformarme en princesa porque el imbécil seguía mirando, sonriéndose, burlón. Yo tenía los ojos clavados en mis zapatos, a varios centímetros del suelo. Los segundos pasaban arrastrándose, eternos. Entonces ocurrió el milagro. Alguien gritó: "¡Alfredo!", y el imbécil sonriente se volvió, y yo comencé a volar en mi columpio. Ocurrieron tantas cosas: fui hechicera en la alfombra mágica, y hada surcando el aire, y princesa sobre el dragón. Entonces volví a sentir sus ojos fijos en mí, y me vi en ellos como me veían todos: feúcha, miope, torpe. Sonó el timbre, bajé del columpio. Cojeando, me esforcé por alcanzar la fila de niños que regresaban del recreo.
Finalistas del 12/02, semana 19
Autor: Isabel González González
No pude transformarme en princesa porque el imbécil seguía mirando la tele. Su madre estaba de mi parte. “¡Apaga eso y ponte a leer!”, le ordenó. El niño obedeció a regañadientes y yo sentí el terremoto de sus dedos hurgando en la estantería. Mis hermanastras, el baile, las doce… y justo cuando el príncipe fue a ponerme el zapato, el muy estúpido tiró el libro al suelo, se aseguró de que su madre seguía en la cocina y enchufó otra vez la pantalla. Así me quedé yo. Olvidada en la página seis. Lavando, fregando y casándome con un operario que me dio un hijo adicto a la televisión.
Autor: José Delclaux Abad
No pude transformarme en princesa porque el imbécil seguía mirando a la bruja, y esta se incomodó tanto que decidió convertirle también a él en sapo.
—Así podréis estar juntitos, aunque no de la forma que os habíais imaginado— dijo y se marchó volando y riendo.
—Croac— le dije al muy imbécil.
—Croac— me respondió, y se puso a saltar hacia la charca.
Yo le adelanté rápidamente porque tenía más práctica. Él sacó la lengua, cazó una mosca y la compartió conmigo. Fue un gesto hermoso, estaba deliciosa, sus alas crujientes. Y desde aquel momento, contemplando la luna y sus reflejos en el agua temblorosa, fuimos felices y comimos lombrices.

Resultados del mes de ENERO, 2008
Ganador del mes: David Reche Espada
Microrrelato ganador del 29/01, semana 18
Autor: David Reche Espada
No funcionó. Horas después el tipo con cara de imbécil, corona de plástico y caballo de cartón seguía junto a la charca, escrutando bajo los nenúfares, intentando localizarme. Después de pedir auxilio durante años por fin apareció alguien, pero no quien yo esperaba, sino un loco reglamentario que me pilló despistada, dándome un asqueroso y sonoro beso en los labios. Por Dios, qué asco. Aterrorizada pude escapar de un salto y ocultarme tras los juncos, esperando que se cansara y se largara de allí. Pero las horas estipuladas al caso pasaron y no pude transformarme en princesa porque el imbécil seguía mirando.
Finalistas del 29/01, semana 18
Autor: Gabriel de Biurrun Baquedano
No funcionó. Contemplábamos confusos el metal bajo la enorme masa gris.
Empujamos en vano con palancas, con los hombros. Alguien trajo desde Chimbacuaya la única grúa que había en la zona. Enganchamos las cadenas, anudamos las cinchas y cruzamos los dedos. Imposible.
No tuvo el alcalde tiempo ni ganas de volver a llamarles para que no vinieran, así que salimos todos por televisión, cabizbajos, humillados.
En un pueblo pequeño pueden darse dos casualidades a lo largo de un siglo. En el nuestro se dieron las dos casi a la vez.
Primero aterrizó el platillo.
Luego cayó el elefante.
Autor: Lola Sanabria
No funcionó la luz de la escalera. Subí pegado a la pared. En el primer piso, la gata de la vecina sorda maullaba llamando al macho. La madera crujió en el cuarto peldaño. El hombre del saco acechaba en la penumbra. Llegué al segundo. El perro del ciego ladró dos veces. Frankenstein jugaba con la niña. Al llegar al tercero, el ascensor se puso en marcha. Escuché los pasos, la puerta al abrirse y cerrarse. El motor renqueó antes de iniciar la subida. Esperé en el rellano, acariciando el nácar de mi navaja, mientras canturreaba bajito: “Tengo una muñeca vestida de azul...”
Microrrelato ganador del 22/01, semana 17
Autor: Isabel González González
Me doy cuenta de que ya echo de menos a mi ex mujer y a mis hijas. Y es que mi ex mujer y mis hijas son insustituibles. Amanda era trapecista y las niñas se dedicaban al contorsionismo. Yo, sin embargo, soy un simple tragasables. Aquella tarde, cuando llegué a casa, las encontré enfurruñadas. “¡Nosotras también queremos ser tragasables!”, exigieron. Sobra decir que traté de disuadirlas. Ellas estaban empeñadas en que por mucho que volaran sin red o se retorcieran, nunca podrían despertar la misma fascinación que ‘El gran Devorador de Acero’. Qué otra cosa podía hacer. Extraje las espadas de su funda, les di las instrucciones precisas y las hice arrodillarse sobre la alfombra. No funcionó.
Finalistas del 22/01, semana 17
Autor: Mikel Ruiz Ruiz
“Me doy cuenta de que ya echo de menos a mi ex mujer y a mis hijas”. Cojo la nota de entre las manos rígidas de J.A.C. que está tendido en el suelo de su apartamento. Desde la otra habitación alguien grita que han encontrado otros cuerpos en la bañera. Salgo por la puerta y me fijo en que voy dejando huellas rojas. Al salir a la calle veo que me ha seguido el perro que vivía con aquella pobre gente. Le llamaré Chucho doce. Llego a mi apartamento, dejo la pistola reglamentaria en el taquillón, preparo un cuenco de comida y le presento a los otros once.
Autor: Montse Fayos
Me doy cuenta de que ya echo de menos a mi ex mujer y a mis hijas. Las odio y sin embargo las adoro, aunque me hayan dejado aquí solo, sin una última palabra de afecto. A través del cristal veo cómo llueve y la gente camina apresuradamente. Debe de ser lunes. Cambio el peso de un pie a otro cuando, de repente, alguien entra en la tienda. Una voz femenina pregunta: “¿Cuánto cuesta ese hombre del escaparate?” Parece joven y de reojo la adivino rubia y delgada. Mis favoritas. Quizás no esté tan mal esto de estar en venta.
Microrrelato ganador del 15/01, semana 16
Autor: Patricia Esteban Erles
"Tal vez sea mejor que se quede en casa". Clara lo dice sosteniendo entre sus brazos la iguana que los anteriores inquilinos olvidaron dentro del armario del dormitorio. "No", quiero decirle, mientras ese dinosaurio en miniatura me mira como un cíclope rencoroso. Pero entonces recuerdo aquella habitación de hotel y la sonrisa triste de Clara cuando le conté lo de mi vasectomía. Me callo lo de llamar a la protectora y trato sin mucho éxito de imitar aquella sonrisa. Cuando Clara besa la cresta de ese animal repugnante me doy cuenta de que ya echo de menos a mi ex mujer y a mis hijas.
Finalistas del 15/01, semana 16
Autor: Joan Reina Obrer
"Tal vez sea mejor que se quede en casa descansando", me dijo el médico sin creer nada. Este verano pinté mi dormitorio. El pintor, para probar el tono, dibujó una cara en una de las paredes. Dijo que con la segunda pasada desaparecería, pero, en vez de eso, la cara comenzó a cambiar de lugar yendo de una pared a otra del dormitorio. Yo la imaginaba en la oscuridad queriendo salir de la pintura para respirar libremente. Esta mañana al despertar había gotas en la almohada; ella estaba arriba, como implorando. Le he dado otra mano al techo. No le será tan fácil escapar.
Autor: Isabel González González
—Tal vez sea mejor que se quede en casa — concluyó el adivino.
—¿Durante cuánto tiempo? —preguntaron los padres.
—Unos cien años —respondió el visionario.
Recogió sus bártulos, cobró sus honorarios y dio un portazo antes de salir. La vibración se transmitió del umbral a la pared, recorrió el pasillo, penetró en el dormitorio, sacudió la mesita de noche e hizo caer la lámpara de mármol dentro de la cuna del bebé. Como sería muy cruel matar al niño, interpongamos una mano adulta entre la lámpara y la frágil cabeza de la criatura. Ustedes me entenderán de todas formas.
Microrrelato ganador del 08/01, semana 15
Autor: Lola Sanabria García
"Ni idea", responde el hombre mirando sonriente el trozo de plástico sobre el césped mojado.
─Seguro que han sido los niños. ¿Y ahora qué hacemos?─, dice la mujer mirando muy seria la cabeza deshinchada del pato.
─Que se quede en casa.
─¡Cualquiera se lo dice, con el genio que tiene!
─Créeme. Es mejor que se quede en casa.
─Yo no le digo a mamá que no puede venir con nosotros a la playa.
─En ese caso, yo me ocuparé.
─¿Cómo?
─Entrará conmigo en el agua-, dice el hombre sin dejar de sonreír.
─Tal vez sea mejor que se quede en casa.
Finalistas del 08/01, semana 15
Autor: Mikel Ruiz Ruiz
"Ni idea", responde el hombre mirando sonriente el trozo de plástico sobre el césped mojado. Se rasca la cabeza, mira a su esposa y, encogiéndose de hombros, sentencia: "supongo que será un saliente de la tubería de drenaje". Saca de dentro la sonrisa con que la conquistó en la cola del supermercado hace ya veinte años y continúa: "No te preocupes, lo tapo y ya termino yo de pasar el cortacésped". Mientras su mujer se aleja hacia la puerta de casa el hombre entierra el saliente del casco de motorista con la punta del zapato. Le gusta pensar que tiene un ejército de terracota bajo su jardín.
Autor: Isabel González González
"Ni idea", responde el hombre mirando sonriente el trozo de plástico sobre el césped mojado. Al hombre le gusta trascender la realidad. Cada vez que abre un grifo, escucha el sonido del Amazonas; cuando entra en el metro, desciende a la cueva de Alí Babá; ese perro flaco no es más que un león de incógnito en la ciudad. Sólo de esta forma consigue ser feliz. Por eso cuando visita el burdel y arroja su tarjeta Visa entre las piernas de la muchacha, la mira como un paisaje. Un amanecer radiante en las colinas de Sierra Leona mientras él se pone la chaqueta y la muchacha pregunta: "¿cuánto quieres que te cobre?"

Resultados del mes de DICIEMBRE, 2007
Ganador del mes: Claudia Munáiz
Microrrelato ganador del 25/12, semana 14
Autor: Claudia Munáiz
"De momento, voy a ir llenando la piscina hinchable. Tú ve preparando los bocadillos para que se cebe el niño", piensa el hombre mientras espera a que se llene el recipiente. Después mira a su hijo, una bola de diez años que se pasa el día comiendo. "Encima le ponemos piscina", murmura irritado. Sin pensarlo, coge la aguja, la clava y ve como se vacía lentamente emitiendo un silbido estridente, arrugándose como un fantasma abducido por sí mismo. "¡Ya está llena la piscina, qué bien!", exclama la mujer. "¿Dónde está el niño?", añade."Ni idea", responde el hombre mirando sonriente el trozo de plástico sobre el césped mojado.
Finalistas del 25/12, semana 14
Autor: Mikel Ruiz Ruiz
De momento, voy a ir llenando la piscina hinchable. Quizás compre unas palmeras de pega; o recoja algunos cantos rodados; o algas; o puede que le pida prestados a mi tía esos trozos de coral que se trajo de Australia para que no eche en falta el fondo marino. Cualquier cosa con tal de que se encuentre a gusto y se le pase el susto que ayer se reflejaba en sus ojos azul profundo cuando la saqué de nuestra red de pesca, Mientras tanto la he dejado en la bañera de casa con mi madre, que ya le estaba enseñando fotos de cuando yo era niño cuando me iba.
Autor: Jose Vilas Rodríguez
"De momento, voy a ir llenando la piscina hinchable. Mientras, tú le vas quitando la ropa". Cuando ella regresó del jardín, el cuerpo ya estaba casi desnudo, sólo le faltaba ponerle el bañador. Entre las dos, consiguieron arrastrarlo a la piscina y con gran esfuerzo meterlo dentro. Allí quedó, boca abajo y con los brazos abiertos. Colocaron la ropa doblada encima de una silla y se marcharon. Mientras conducían no pronunciaron una sola palabra, solo pensaban en si habrían dejado algún rastro.
Microrrelato ganador del 18/12, semana 13
Autor: Beatriz Olivenza Bernardo
Yo te llevaré un ventilador. Y una bebida fresca. Tú sólo sabrás quejarte del verano.
Lo instalaré todo sobre la mesita plegable. Te asombrará mi solicitud. Cuando las aspas empiecen a moverse, la brisa te revolverá el pelo mojado. Te sabrá a gloria, el refresco. No me lo dirás. Para qué. Qué ridículo estarás, en bañador, chapoteando. Me resultará fácil darle un manotazo al ventilador. Más me costará llamar a urgencias llorando. Mi marido, ay, mi marido. Qué esfuerzo, contener la risa.
Sí, definitivamente, te sacaré el ventilador a la terraza esta misma tarde. De momento, voy a ir llenando la piscina hinchable.
Finalistas del 18/12, semana 13
Autor: María Puente Izquierdo
─Yo te llevaré un ventilador.
─¿Cómo me dices esa chorrada en un momento así?
─Es para quitar hierro.
─Lo que me pasa... es que no sé cómo será esto a partir de ahora.
─¿El qué?
─¡La vida! Sin tus chorradas.
─No me voy a ningún sitio.
─Ya nunca estarás tan cerca.
─Eso seguro.
─¿Quieres ser mi amante?
─Ahora eres tú el que dice chorradas.
─Siempre pensé que entre tú y yo había algo.
─No, Pablo, había mucho.
─¿Entonces?
─Aún faltan 4 horas. Será mejor que te quites el traje.
─¿Es todo?
─Un novio sudado y arrugado desluce mucho una boda.
Autor: Eva Maria Martínez Marcos
─Yo te llevaré un ventilador.
─¿Grande o pequeño?
─Grande si quieres, para que haga más aire.
─¿De esos con un pie muy alto o de los bajitos que se ponen en el suelo?
─Pues... no sé... los del suelo son más fáciles de llevar de un lado a otro.
─¿ Y de aspas metálicas o de las de plástico?
─Esto... mira, mamá, creo que mejor te traigo un abanico y te apañas, ¿eh?
─¿De madera o de plástico?
Microrrelato ganador del 11/12, semana 12
Autor: Ruth Bozal Callejo
—Diles a estos señores que o nos dejan meter un ventilador o yo me vuelvo con tu madre.
—Norma, querida, mi madre te odia.
—¿Es que no lo entiendes? ¡Esa escena hará de mí un mito!
—No necesitas un golpe de aire obsceno para eso.
—Para ti es fácil, Arthur. Cuando mueras tu obra permanecerá escrita. Yo, sin cuerpo, no seré nada. Joe me entendería.
—Quedará el celuloide.
—No, las películas pasan de moda. Como los cromos. ¿O qué crees que es un remake? Me olvidarán. No quiero morir y quedarme sola.
—Tranquila, visitarán tu tumba.
—Joe sí. Prometió llevarme rosas.
—Yo te llevaré un ventilador.
Finalistas del 11/12, semana 12
Autor: José Antonio Muñoz Lorenzo
—Diles a estos señores que o nos dejan meter un ventilador o yo me vuelvo con tu madre.
—Cariño, sabes que eso no puede ser.
—¡Ah, no! ¿Y eso por qué?
—Ya te lo he dicho: somos náufragos, estamos en una isla desierta y esos de ahí, los que pretendes que te traigan un ventilador, esos son monos.
—¿Monos de verdad? ¿Como los de la televisión?
—Exacto.
—¿Pues sabes qué te digo?, que no quiero monos en mi jardín.
—Pero...
—Ni peros ni nada, quiero que te los lleves. Y de paso, acuérdate de traer un ventilador, antes de que este espantoso calor termine volviéndome loca.
Autor: María Victoria Trigo Bello
"Diles a estos señores que o nos dejan meter un ventilador o yo me vuelvo con tu madre". En cuanto Lolita, que era mi marido, decía esa frase sujetándose el bigote porque se le despegaba, me entraba la risa y no podía seguir ensayando la función. La monja se desesperaba, pues se acercaba la fiesta de fin de curso y no avanzábamos. Tres días antes, decidió que en mi lugar actuaría otra niña. Pero aquello tampoco resultó. Cuando Lolita dijo la frase del ventilador, mi sustituta se puso a llorar y gritar histéricamente. Vino su padre a buscarla. Le traía un abrigo negro.

Resultados del mes de NOVIEMBRE, 2007
Ganador del mes: Julián García
Microrrelato ganador del 27/11, semana 11
Autor: Julián García
—No, así es el infierno.
—Pues no me gusta. Me casé contigo para ser feliz no para terminar en el infierno. ¿Estás seguro que no podemos meter un ventilador?
—Segurísimo, aquí se viene a pasarlo mal.
—Pues yo con el calor no puedo, bien lo sabes, que no sé de qué han servido estos cuarenta años juntos. ¡Al final me voy a morir de un sofoco!
—Pero mi vida, ¿no te das cuenta?, si estamos en el infierno es porque ya estamos...
—Calla, calla, déjate de monsergas. Diles a estos señores que o nos dejan meter un ventilador o yo me vuelvo con tu madre.
Finalistas del 27/11, semana 11
Autor: Ana Pino
—No, así es el infierno.
—¿Redondo y verde? —pregunto.
—No, no.
Los compañeros me miran. El profesor, con aquel libro tan gordo en las manos, me mira.
—Entonces —digo— ¿es azul oscuro, salado, como el mar?
El profesor se toca las gafas. Deja el libro sobre la mesa.
—Yo lo preferiría amarillo, lleno de dientes de león para soplar —se atreve a decir alguien.
—No, no. ¡No!
—¡Mullido! —grita alguien.
Todos hablan.
—¡Mojado! ¡Dulce! ¡Lleno de saltamontes!
El profesor toma aire. Coge el libro y vuelve a empezar. Luego dice serio:
—Niños, así es el infierno.
Y yo afirmo:
—Redondo y verde.
Autor: Carolina Marfil Núñez
"No, así es el infierno."
—¿Puedes creerlo? Eso me contestó cuando intentaba explicarle que eran las imágenes sobre Irak que vio en la tele.
—Si es que no debería ver tanta televisión.
—No vuelvas a eso. Ya lo sé, pero en algo tendrá que entretenerse mientras yo me ocupo del pequeño. No puedo estar en todo. El asunto es dónde habrá oído hablar del infierno. —Son cosas de niños…
—Sí, claro. De verdad, Carlos, creo que tu madre no debería pasar tanto tiempo con los niños, les inculca esas cosas del cielo y el infierno…
—Acábaramos, mi madre.
Microrrelato ganador del 20/11, semana 10
Autor: Miguel Pérez Castellano
—¿No usas ahora el presente, Mario?
—¿Para qué? No hay presente y sin presente no hay futuro. Lo único que tenemos es el pasado. Lo mejor es acostumbrarse.
—No sé si podré. Aún los veo. Veo a mi hermano riendo en el parque, a mi madre llorando en la cocina. ¿Cómo puedo hacerlo?
—Lo harás, simplemente lo harás. Un día no sentirás nada al verlos. Será como ver una película que ya has visto. Serán como fantasmas que deambulan por la casa, por la calle.
—No quiero acostumbrarme. No son ellos los fantasmas, somos nosotros.
—Así es el limbo.
—No, así es el infierno.
Finalistas del 20/11, semana 9
Autor: Cristina Soto
—¿No usas ahora el presente Mario?
Mario estaba terminando su artículo, lo había oído acercarse arrastrando los pies con esa respiración dificultosa que le quedaba, para escudriñar en el monitor lo que estaba escribiendo. Eran las once y media, le acababan de cambiar el parche de morfina y eso le permitía moverse un poco.
Se había colocado detrás, apoyándose en su silla, como cuando Mario era un crío y hacía los deberes. Ya entonces no soportaba esa vigilancia y menos que le corrigiera.
Esta vez, Mario apretó las mandíbulas y dijo:
—Tienes razón, padre. Lo cambio ahora mismo.
Autor: Carmen Becerra Fuentes
—¿No usas ahora el presente, Mario?— le preguntó la doctora.
—En las primeras visitas decías "Ana es muy guapa", "A Ana le entusiasma el deporte". Hoy has empleado por primera vez el pasado al referirte a ella.
—¡Pero no la he olvidado!— protestó incorporándose del diván, violento por lo que le pareció una acusación.
La doctora le cogió la mano instintivamente.
—Claro que no, nadie olvida la muerte de un hijo. Sólo la asume.
Mario se volvió a tumbar y repitió, más para sí mismo que para su terapeuta: “El azul era su color favorito”.
Microrrelato ganador del 13/11, semana 9
Autor: Gabriel de Biurrun Baquedano
—¿Cómo se llamaba?
—No es necesario que me hables de usted. Me llamo Mario.
—¿Y yo? ¿Cómo me llamaba?
—Te llamas. Todavía te llamas Isabel. Y eres mi mujer. Siéntate y come.
—¿Esto me gustaba? ¿Qué era?
—Sí. Te gustaba. Te gusta. Es sopa.
—¿Comía siempre ahí enfrente?
—¿Quién?
—Usted.
—Siempre, Isabel. Siempre como aquí enfrente. Delante, a tu lado. Siempre.
—¿Y me quería?
—¿Quién?
—Usted.
—Te quería. Sí. Te quería, Isabel.
—¿No usas ahora el presente, Mario?
Finalistas del 13/11, semana 9
Autor: Ana Pino
—¿Cómo se llamaba? —dice.
Las enormes moscas zumban por todas partes.
El cazador mira la hoguera del centro del claro. Ha decidido que dormirá allí. Ahora cocina una de las moscas que cazó.
—¿Cómo se llamaba?
Coge la lanza con la mosca ensartada, la aparta del fuego y se la acerca. La toca con dos dedos. Tira de una pata. La prueba. Todavía está algo dura.
—¡Dime mi nombre! ¿Quién es el hombre de la isla? —grita hacia ninguna parte.
Luego sigue comiendo. El resto de moscas zumba. Y eso es lo único que se oye en la isla.
Autor: Jesús Ignacio Pérez de Miguel
—¿Cómo se llamaba?
—No lo sé.
—No lo sabe. Pero sabría identificarle, ¿verdad?
—Sí.
—Bien. Entonces podrá decirme si es la persona que está sentada frente a usted...
—No es.
El director del colegio, contrariado, no hizo más preguntas. Al salir del despacho, el grandullón sonrió con suficiencia al parvulito y le dijo:
—Muy bien, chavalote —y le volvió a dar un puñetazo en el estómago.

Resultados del mes de OCTUBRE, 2007
Ganador del mes: Víctor González Izquierdo
Microrrelato ganador del 30/10, semana 8
Autor: Begoña Piñán Pontigo
“¡Hasta siempre, Vladimir!” dijo mamá cuando el primer montón de tierra cayó sobre la caja y mi hermano y yo redoblábamos nuestros sollozos. La abuela, que había sido la última en aceptarlo, porque decía no entenderlo, parecía serena. Estaría recordando años de compañía, complicidad y lenguaje común o, tal vez, los últimos días, llamándola desde su cama, las miradas lastimeras o los maullidos leves cuando ella acudía y, pegando la mejilla a su lomo, le preguntaba: \"¿cómo estás, Vladimir?\". Ahora, miraba el hueco que se llenaba de tierra. Ya temblaba cuando se volvió hacia mi hermano preguntando “¿cómo se llamaba?”.
Finalistas del 30/10, semana 8
Autor: Jaime De Nepas
Hasta siempre, Vladimir. Quince años juntos y ahora nos tenemos que separar. En cuanto acabe este cigarrito, cerramos nuestras vidas. Para qué seguir. A ti te han diagnosticado cáncer de viejo y a mí de pulmón. ¿Te acuerdas cuando levantaste 105 codornices y matamos 99, o cuando cruzamos dos términos tras un bando de ocho perdices y no bajamos ni una, o cuando te pasaste toda la noche encima de la chaqueta que había perdido en un camino? No me mires así, Vladi. Saco los dos cartuchos y lo dejamos para mañana.
Autor: Agatha Crisis
'Hasta siempre, Vladimir', y dando un portazo dió por terminada la película. Estaba helando cuando salí del cine pero decidí ir andando hasta casa. Empecé a pensar en el final... me pareció que era de ese tipo de despedidas que nunca suceden en la vida real, o al menos de ésas que no se dicen sin una larga e inútil lista de explicaciones. Llegué a casa entumecido; al encender la luz la vi inmediatamente. Con las manos congeladas abrí el sobre como pude: 'Hasta siempre, Hernán'. Típico de ella... solía decir ese tipo de cosas que sólo se dicen en las películas.
Microrrelato ganador del 23/10, semana 7
Autor: Ana Belén Sánchez Sánchez
Ése viene a por ti, susurró Vladimir al oído de Eva, una hermosa niña rubia, cuatro años menor que él. Desde que sus padres le abandonaron en el orfanato, había desarrollado un olfato especial para detectar el interés de quienes visitaban el centro. Siempre en la misma posición, pegado en la pared, como si un pelotón de fusilamiento fuera a descargar sus balas en su endeble cuerpo, había experimentado la indiferencia de decenas de parejas que habían desfilado ante él. Nadie parecía verle, pero ya se había resignado. Eva le apretó el brazo. Hasta siempre, Vladimir.
Finalistas del 23/10, semana 7
Autor: Lola Sanabria García
“Ése viene a por ti”, me avisó mi amiga con un codazo. Lo vi avanzar, cual Humphrey Bogart entre la niebla. Se paró en la baldosa negra, frente a mí, y aplastó el cigarro con la punta del zapato. No me importaba ser la última de su lista de conquistas, pero dijo: “Bailas”, no “¿bailas?.” Me puse de pie sobre la baldosa blanca. Él se movió dos baldosas negras atrás, para dejarme paso hasta el centro de la pista. Y allí lo dejé, con los brazos colgando a lo largo del cuerpo.
Autor: Pilar Ugarte Muñoz
"Ese viene a por ti". Te avisé nada más pisar el albero. ¿Recuerdas, niño? No era toro para lucirse. Se le notaba descastado, una alimaña con ganas de herir. Buscaba a cada pase la ingle, el vientre… En bichos así no hay nobleza. No me escuchaste, niño. Querías triunfar, lo sé; salías a darlo todo, a dejar la piel con tal de demostrar, de domeñar al zaino. Él también lo estaba, y se defendía, y soltaba gañafones maliciosos. Escapabas milagrosamente y te confiaste, pero te engañó, te engañó al entrar a matar. Y mató. Niño, despierta; hoy te saco por la puerta grande. Por éstas.
Microrrelato ganador del 16/10, semana 6
Autor: Yaiza Alvarado Cotrina
Aquel sería el primer gesto maternal consciente que recuerdo. Nuestras ropas de carnaval improvisado atrapaban las miradas en la noche de los que se acercaban buscando... Me temblaba el cuerpo, y no podía dejar de mirar a mi madre, un rostro demacrado por la adicción, mientras apuraba un cigarrillo, "es el momento, a partir de ahora no hay sentimientos", pensé. Y como si me estuviera leyendo el pensamiento, mi madre, tocándome el hombro, me dijo: "ése viene a por ti".
Finalistas del 16/10, semana 6
Autor: Ignacio Plata Escalona
Aquel sería el primer gesto maternal consciente que recuerdo. Es cierto que vivía bien, tenía a mi alcance todo lo que podía necesitar, no experimentaba ningún tipo de temor, compartía mi regalada vida con un buen hombre, aunque un poco simple. Pero en mi interior sentía un vacío que yo no sabía atribuir a la inexistencia de los cuidados que una madre prodiga, en realidad no podía saber siquiera lo que era una madre. Por eso cuando la serpiente me rodeó amorosamente ofreciéndome aquella dulce manzana, no pude resistirme.
Autor: Yolanda Echevarría García
Aquel sería el primer gesto maternal consciente que recuerdo. Era invierno, y papá nos hizo unas fotos con la vieja cámara que había comprado el día anterior. El viento agitaba el cabello de mamá, pero ella intentaba peinar el mío pasándome los dedos sobre la cabeza como una caricia. Un mes más tarde la cámara se estropeó, y como un presagio que llega para volverte el mundo del revés, a partir de aquel día nosotros ya no fuimos los mismos. Aún por la noche, intentando imitar su gesto, deslizo el dedo sobre el papel amarillento de aquella fotografía.
Microrrelato ganador del 09/10, semana 5
Autor: Víctor González Izquierdo
En ese instante, todos supimos que jamás volveríamos a vernos. Mi novio giró sobre los talones hasta que su espalda se recortó sobre la ventana. Su madre se miraba la manicura francesa mientras su padre buscaba una inexistente mota de polvo en los zapatos charolados. Mi madre gimoteaba bajito y mi padre parecía a punto de estallar, pero yo lo impedí.
─Vámonos, aquí ya no nos une nada ─mentí.
Salí con las manos tranquilizadoras sobre el run run de mi regazo. Aquel sería el primer gesto maternal consciente que recuerdo.
Finalistas del 09/10, semana 5
Autor: Ana Pino Blanco
En ese instante, todos supimos que jamás volveríamos a vernos. No al menos en los espejos contrapuestos de aquel baño al que íbamos con Amanda. No nos volveríamos a ver reflejados, como una multitud contrapeada en el espejo sucio, roto, que nos multiplicaba aún más. No tocaríamos el pestillo oxidado para encerrarnos con ella, ni la pintura desconchada de las paredes. No la veríamos retocarse la ropa antes de salir, replicada mil veces por el espejo, mientras se calzaba las botas. Ella no volvería a decir:
─Tonto, tonto, tú qué sabrás.
Se acabaría recoger sus lágrimas, ponerlas sobre el espejo y pensar que era una ventana mojada por la lluvia.
Autor: Claudia Munaiz
En ese instante, todos supimos que jamás volveríamos a vernos. A mamá se le cayó la copa de vino y miró a papá que ya estaba apartando su plato con temor. El tío Juan se levantó y se fue corriendo al cuarto de baño. La tía Elvira se desmayó. El abuelo me guiñó un ojo y añadió: "¿Verdad que tiene un sabor agridulce así mezclado con el cordero? ¡Buen provecho y Feliz Navidad querida familia!". Después se dirigió a mí para decirme: "Tú no busques chatina, que a ti no te he echado". "Ya lo sé", contesté, "pero yo a ti sí".

Resultados del mes de SEPTIEMBRE, 2007
Ganador del mes: Raúl Gil Benito
Microrrelato ganador del 02/10, semana 4
Autor: Suso Morant Sepúlveda
"No sé si os pasa, pero yo nunca logro evitar que los restos de ceniza manchen la madera del mueble del comedor". Fue la frase más estúpida que jamás salió de la boca de mi cuñada. Y ni tan siquiera sirvió para devolver la normalidad a la velada. En ese instante, todos supimos que jamás volveríamos a vernos.
Finalistas del 02/10, semana 4
Autor: Francisco Salas Molina
No sé si os pasa, pero yo nunca logro evitar que los restos de ceniza manchen la madera del mueble del comedor. Por suerte para mí, esta vez los muebles están cubiertos por sábanas que hace tiempo que dejaron de ser blancas. Doy la última calada antes de guardarme la colilla en el bolsillo. Hace rato que por la ventana no se ve lo de siempre. La multitud se agolpa para ver al General pronunciar su discurso. Hay que ser valiente para defender la posición entre tanta gente. Yo en cambio soy un cobarde. Protegido por el visillo de la ventana reviso por cuarta vez el fusil impaciente por acabar el trabajo.
Autor: Francisco Alfaro Mora
No sé si os pasa, pero yo nunca logro evitar que los restos de ceniza manchen la madera del mueble del comedor. Dicen que lo mejor es soplar y así desaparecen flotando en el aire. Yo no creo que desaparezcan sin más, así que aprovecho para abrir un instante la ventana orientada hacia el este. Mi ilusión es que la ceniza abandone el comedor ordenadamente por la escapatoria de la ventana. Ya sé que esta técnica funciona mejor con los moscones que con la ceniza, que es más volátil, pero la segunda solución me parece más arriesgada. Consiste en abrir también la ventana norte para que haya corriente, pero es la que tiene vistas al volcán y es mejor no abrirla.
Microrrelato ganador del 25/09, semana 3
Autor: Raúl Gil Benito
"Lo siento. Hicimos lo que pudimos. Esta muerto". No hay un solo día que no recuerde las palabras resignadas del médico. La vida es tan frágil y secundaria, como los hilos blancos que tienen los trajes, recién salidos de la tienda. Como una barra de incienso que se va convirtiendo, lentamente, en ceniza y cae, de repente, cansada de aguantar su propio peso. Lo peor es la sensación de impotencia. El dolor provocado por no llegar a tiempo. No sé si os pasa, pero yo nunca logro evitar que los restos de ceniza manchen la madera del mueble del comedor.
Finalistas del 25/09, semana 3
Autor: Lola Sanabria
"Lo siento, hicimos lo que pudimos. Está muerto". Pero era mentira. Lo habían sacado del agua y le pincharon con un palo. Se movía un poco y le ordenaron que se muriera y él se murió. "Yo no pienso morirme nunca", dije mirando al renacuajo. "Eres tonta, mongólica, te morirás como todo el mundo", dijo Luis, y los demás se rieron. "Mongólica es la gente de Mongolia, dice mi señorita. Y no pienso morirme nunca". Nos peleamos y volví a casa con un arañazo en el brazo. Hacía calor, pero me puse una rebeca. Mamá me esperaba en la cocina con la merienda.
Autor: Francisco Javier Ortiz López
"Lo siento. Hicimos lo que pudimos. Está muerto". Eso dijeron, lo oí perfectamente. Mis padres se desmayaron simultáneamente, formando una equis en el suelo. Contemplé la escena desde arriba, con cierta destemplanza insensible. Quizá por lo patético de la situación decidí volver a mi cuerpo, -se me antojó de lo más fácil-, pero al hacerlo algo fue mal y acabé con la cabeza en los pies. Los médicos hablan de secuelas irreversibles, aseguran que no volveré a andar, y seguramente sea cierto. Me ha costado acostumbrarme a la nueva situación, pero ahora lo veo todo más claro; diserto sobre astrofísica y resuelvo ecuaciones diferenciales sin ninguna dificultad.
Microrrelato ganador del 18/09, semana 2