Entrevista a la profesora
El escritor se hace conforme lee y escribe mucho. La escritura es un proceso de aprendizaje constante. Todos tenemos una parte creativa innata que podemos explotar, quizá lo que nos falta es técnica y alguien que pueda guiarnos. También traemos de serie un deseo irrefrenable por contar historias y es el motor que nos guía a lanzarnos a escribir por primera vez.
Cuando empecé a escribir mi primera novela soñaba con poder hablar con algún escritor que pudiera guiarme y eso es un anhelo que me acompañó durante todas mis primeras historias. Incluso a día de hoy agradezco tener compañeros con los que poder hablar y compartir esta experiencia tan increíble que es la escritura. Es por este motivo que disfruto de mi labor como profesora, porque sé que mis alumnos encuentran esos espacios con otros compañeros escritores de los que aprender y con los que sentirse acompañados.
En mis clases intento que mis alumnos saquen sus verdaderas emociones y anhelos en sus textos. Gran parte de lo que me caracteriza como escritora es escoger temas para mis novelas que son motores emocionales en mi vida. Mi metodología se basa en empujar a mis alumnos a encontrar su propia voz, y eso pasa por escribir realmente sobre esos motores que los empujan en la vida.
Que sean ellos mismos, que escriban sobre quien verdaderamente son. Y que haciéndolo podremos sacar la mejor versión de los escritores que ya son.
Cómodo y flexible. La escritura es un proceso de subidas y bajadas; de muchísimos aprendizajes diarios. Tenemos que estar cómodos afrontando cambios y nuevos paradigmas. Por eso, para mí también es importante que planteemos constantemente preguntas. Escribimos porque nos preguntamos constantemente a nosotros mismos quiénes somos. Así que las preguntas, los cambios y la flexibilidad son elementos muy importantes en mis clases.
A ser mejor escritora día a día.
Tener una vocación por la pedagogía y la escritura. Mis alumnos me hacen mejor escritora cada día, aprendo tanto con ellos como ellos de mí.
En las emociones y las cuestiones sociales. Sin emociones y sin un contexto social, para mí no existen personajes con profundidad. Debemos analizar cómo se sienten nuestros personajes y qué les rodea para así poder hacerlos evolucionar en nuestras historias.
Escribo unos meses al año (suelo descansar entre novela y novela), así que los meses que descanso mis clases como profesora me ayudan a no desconectar de mi propia escritura. Y cuando estoy escribiendo una nueva novela, me encanta desconectar de mi historia para poder conectar con la de mis alumnos. Es un proceso que se retroalimenta y que me ayuda a ser incluso más creativa.
Pat Barker y Toni Morrison, entre otras. Son mujeres que han conseguido ser referentes para otras mujeres escritoras; que construyen personajes femeninos que resuenan con mi propia realidad y cuyas historias han marcado mi proceso como escritora.