Se dedica a la traducción de francés e inglés a castellano, y está especializado en el ensayo de humanidades. En ocasiones edita, corrige y hace las veces de scouter editorial, y también colabora con medios como El Salto, elDiario.es, El Trujamán, CTXT, Público y El País.
Se formó en musicología en distintas universidades españolas (Madrid, Granada) y europeas (París, Saarbrücken), y luego aprendió el oficio de la traducción. Actualmente, en paralelo a su actividad profesional como «trabajador textual» desde Barcelona, desarrolla una investigación doctoral en estética de la música en la que, desde la filosofía, la historia y la ecología, explora las intersecciones entre trabajo cultural, poder y tecnología.
Entrevista al profesor
Por supuesto que se puede aprender a escribir. Todo se puede aprender. La noción romántica de que solo los genios innatos pueden crear está pasada de moda.
Atender a la musicalidad de las palabras y, más aún, al ritmo que siguen las concatenaciones de distintas unidades semánticas.
Que vayan con un ojo crítico y con el otro disfrutón, porque siempre se aprende mejor desde el placer. Al terminar me basta con que sepan más o menos con qué ojo mirar según qué.
Me enseñan formas de ver y escuchar el mundo distintas a las mías propias. Me enseñan que el diálogo es la forma más ancestral y efectiva de acceso al saber.
Me gusta profundizar en la versatilidad de los oficios creativos. Tanto en la escritura como en la traducción (que es otra forma de escritura) conviene desarrollar mucho las habilidades todoterrénicas, porque al menos en mi experiencia laboral han sido una constante.