María Cristina Casado Alcalde es diplomada en Filología Francesa y licenciada en Pedagogía por la Universidad de Burgos. Ha participado en talleres literarios, tanto de prosa como de poesía, y ha sido alumna del poeta y maestro Luis Luna.  Forma parte de la V Promoción del curso de Capacitación Docente en Escritura Creativa de la Escuela de Escritores: un programa de estudios para formar docentes especializados en escritura creativa.

Tiene publicados dos poemarios: Poemas de un cielo antiguo (Caligrama 2019) y Acuarela en rama (Caligrama 2023). El primero resultó ganador del Premio Promesa en la IV edición de los Premios Caligrama y el segundo ha pasado a formar parte de la biblioteca virtual del Instituto Cervantes.

Ha participado en recitales poéticos como Dos poetas en mayo, organizado por el Centro Cultural Antonio Machado de Luxemburgo y colaborado con diversas revistas literarias. También ha publicado poemas y relatos en antologías colectivas.

Durante seis años impartió cursos en la Agrupación de Lengua y Cultura de la Consejería de Educación de la Embajada de España en Bélgica. Posteriormente fue destinada a la Escuela Europea de Luxemburgo donde trabajó diez años como profesora titular de la Sección Española.

Ha sido invitada a impartir talleres de poesía en varias Escuelas Europeas y sus libros han sido propuestos en diversos clubes de lectura.

En la actualidad trabaja en la redacción de su primera novela y en la confección de su tercer poemario.

Acuarela en rama

Poesía
2023

Publicado por:
Caligrama

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Poemas de un cielo antiguo

Poesía
2019

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Caligrama

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Booktrailer del poemario “Acuarela en rama”

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Entrevista en la Feria del Libro de Madrid

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Entrevista a la profesora

El escritor —como el escultor o pintor—  nace y se hace. La formación es fundamental como lo son la lectura y el trabajo. Partimos de una vocación, es cierto, pero sin método y constancia no habría escritores.

Sí, creo que se puede aprender y enseñar a escribir. Creo en los talleres literarios y en todo lo que aportan: lecturas, lectores, opiniones diversas y método. Como he dicho, considero que la formación y la disciplina son relevantes a la hora de llevar a término los proyectos artísticos.

Ser profesor supone tanto dar como recibir. Ver progresar a los alumnos, verles crecer como escritores y acompañarlos en un tramo del camino resulta enriquecedor y gratificante.

Comencé a impartir clases muy joven y todavía continuo. Me emociona ver como los talleristas intentan y consiguen tender puentes entre las palabras y las sensaciones que suscitan a través de ellas.

En un taller literario trabajamos con material sensible, con personas que se exponen a través de su escritura; por tanto, es indispensable crear un espacio seguro con un clima de confianza y un ambiente de participación cooperación y respeto. En mis talleres se propicia el trabajo en equipo, el entusiasmo y la pluralidad. Ya que la mirada poética es única y singular, cada participante ha de poder exponer la suya y respetar la de los demás. El diálogo es la base de mi metodología.

Les pido que escriban, que corrijan, que perseveren a diario para llegar a descubrir su voz, sus voces, su capacidad para comunicar y despertar emociones, para generar sensaciones a través de la palabra. Y, por supuesto, les pido que lean, que lean todo lo que puedan.

Al finalizar el curso han de tener una colección de escritos de los que se sientan orgullosos y en los que reconozcan su propia trayectoria, su crecimiento como escritores.

Como he respondido a una pregunta anterior acerca de mi metodología, el clima del taller ha de ser de confianza, con un ambiente de participación, cooperación y respeto.

En general, la pluralidad de voces y el respeto que merece cada una de ellas. De los alumnos se aprende siempre.

Entre otras cualidades, un buen profesor ha de tener capacidad de escuchar, método, paciencia, respeto y formación. Un buen profesor ha de tener, además de vocación, una formación que le capacite para llevar un taller.

En la propia escritura del alumno, en sus avances y crecimiento; en la pluralidad de lecturas y, en el caso de la poesía, en todas sus partes: estructura, ritmo e imagen.

Cada sesión de taller es una inyección de entusiasmo: supone lecturas, diálogos y motivación. La enseñanza es una actividad que se retroalimenta. Al motivar a los demás, me motivo también a mí. Procuro repartir mi tiempo de un modo equitativo entre preparar un taller, leer y revisar los textos de los talleristas y crear los míos propios. Es cuestión de orden y disciplina en el trabajo.

Tengo varios escritores favoritos. En poesía: Marta Agudo, Antonio Gamoneda, Luis Luna, Antonio Machado, Chantal Maillard o Hugo Mujica, (orden alfabético). Pero solo por mencionar a algunos. Hay más.

En este momento estoy leyendo La reina de las aguas de Fernando Clemot y Enser de Luis Luna. Ambos son escritores a los que respeto y admiro.

Cristina Casado
Myrafoto
Profesora de:

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