Formulario de votación
El formulario de votación del mes de septiembre está abierto. Los plazos de participación son los siguientes:
- Desde el lunes, 28 de septiembre a las 19:00.
- Hasta el lunes, 5 de octubre a las 12:00.
Relatos finalistas del mes de septiembre
Semana 1: Propiedad privada, de Javier Acín Biota (14/09/2026)
De fondo sonaba una canción de Rigoberta Bandini cuando el reloj del salón dio las doce y mi sombra decidió despegarse del suelo, estirarse con pereza y caminar hacia la ventana abierta. Intenté advertirle que afuera llovía, pero me hizo un gesto de despedida con la mano y se zambulló en la noche.
Al amanecer descubrí que la luz ya no terminaba de reconocerme. Desde entonces camino rozando paredes ajenas, pidiendo a los transeúntes que me presten su silueta. A veces, alguien se detiene. Entonces me pego a sus pies y, durante un fugaz instante, vuelvo a parecerme a mí mismo.
Semana 2: La rendija, de Sergio Jiménez Monferrer (21/09/2026)
Durante un fugaz instante, vuelvo a parecerme a mí mismo. Ocurre cuando el vapor de la sopa me empaña las gafas y huelo el laurel majado. Por un segundo, reconozco a la mujer que me limpia la barbilla: nació en el 82 y tenía pánico a los truenos. Identifico las pecas de mis manos, el reloj de agujas de mi padre y el dolor sordo de la rodilla. Quiero gritar que sigo dentro, que este anciano cuerpo no me pertenece, que lamento no haber sabido su nombre esta mañana. El vapor se disipa y la niebla vuelve para tragárselo todo. Entonces le pregunto con amabilidad cuánto me costará la cena.
Semana 3: Reencuentro, de Efraim Centeno Hernáez (28/09/26)
Le pregunto con amabilidad cuánto me costará la cena. Se burla de mí, como siempre, y dice que paga ella. Se llama Sofía, claro, igual que mi esposa. No es humana. Acabo de conocerla y es cierto lo que cuentan todos, que la semejanza es ya completa. Tiene la sonrisa de mi mujer, y mientras me escucha le brillan los ojos exactamente como le brillaban a ella. Le pregunto con amabilidad al vendedor cuánto me costará adquirir la androide y, tal como me temía, tardaré años en pagar. Sofía se acerca, me coge del brazo y me susurra al oído que podemos permitírnoslo. Qué bien me conoce.