XIII Edición de Relatos en Cadena (Finalistas)

En esta página se irán publicando los resultados semanales de la XII Edición de Relatos en Cadena. Cada lunes, sobre las 18:00 en el programa La ventana de la Cadena SER, se votarán en directo los ganadores y finalistas de todos los microcuentos recibidos durante la semana.

Además, los microrrelatos finalistas de cada mes se publicarán en la revista Cuentos para el Andén.

Navega por los siguiente enlaces para acceder a las bases, la frase de la semana y la información completa del concurso.


Ganadores mensuales

Mes Autor Título Fecha
Septiembre  Mª Sergia Martín  Sin palabras 30/09/2019
Octubre  Tomás del Rey Tirado  Reality 28/10/2019
Noviembre  Elena Bethencourt  El trato 25/11/2019
Diciembre 23/12/2019
Enero 27/01/2020
Febrero 27/02/2020
Marzo 30/03/2020
Abril 27/04/2020
Mayo 27/05/2020
Junio 29/06/2020
Final Anual 06/07/2020

Semana 11: Se me acumulan los garbanzos

Ganador: Miguel Ruiz de Valbuena
Título: El almacén

—Se me acumulan los garbanzos, Milagros, ¿no quieres llevarte unos pocos? —dijo el frutero.
—Hoy no —susurró mi madre
—No seas tonta, mujer. Bajas conmigo al almacén y los eliges.
—Pero, ¿no ves que estoy con el niño?
—Quita, quita. El chaval se queda aquí un momento, que no le va a pasar nada.
El frutero echó el cierre y se llevó a mi madre del brazo. Debieron de elegir los garbanzos uno a uno, así que, muerto de hambre, cogí unas cuantas fresas. Esa noche, entre lágrimas de mala conciencia, le confesé a mi padre lo que había hecho.

Finalista

Jesús Montoro Louvier
Título: Pasito a pasito
“Se me acumulan los garbanzos”, dijo para sí el niño. Sonreía mientras contemplaba su tesoro. Tenía la habitación llena de plantitas recién germinadas. Cada una de ellas era su maravilla. Solo le pedían tierra y un poquito de agua, y a cambio le regalaban la posibilidad de soñar. En unos días, cuando tuvieran el vigor suficiente, empezaría a plantarlas. Primero en el vertedero en el que rebuscaba por las tardes, y después… ¿quién sabe? Si quería cambiar el mundo tenía que ir pasito a pasito.


Semana 10: Sufriendo lo indecible por amor

Ganador: José Luis Chaparro
Título: Legumbres de amor
Sufriendo lo indecible por amor, vuelvo al súper. La cajera es preciosa. Voy directo a donde las legumbres, cojo un paquete de garbanzos y la miro por el hueco, entre las lentejas y las judías. Lo tengo estudiado. Incluso de espaldas, la vería reflejada en el cristal de la vitrina de las bebidas frías. Preciosa. Sin dejar de mirarla llego a la caja y pago el paquete; ella sonríe, me entrega el tíquet y salgo. De regreso me maldigo, otra vez, por no tener coraje para pedirle una cita. Se me rompe el corazón y se me acumulan los garbanzos..

Finalistas
Patricia Collazo González

Título: Fragmentos
Sufriendo lo indecible por amor, mamá había recortado todas las fotografías en las que aparecía papá. Por eso, su rostro fue desvaneciéndose en mi mente. Había intentado retenerlo sin conseguirlo.
Llegada la adolescencia ya no lo recordaba con nitidez. Un bigote, una barba, ¿o era una perilla? Odié a mamá. Porque la adolescencia era el momento de hacerlo, y por robarme la posibilidad de cotejar mis recuerdos.
Mucho después, cuando ella murió, descubrí su otro álbum de fotografías. Ese en el que guardaba los fragmentos robados a las oficiales. Sentí pena por ella. Pero más, por el desconocido que me miraba solitario desde aquellas páginas.

Laura Pi Gutiérrez
Hechizado
Sufriendo lo indecible por amor, así despertó un día el verdugo. Nunca se había sentido así, cautivo de un sentimiento que le ahogaba, que le impelía a gritar: “No, no mataré a mi amada”. Esa noche volvió a ver los ojos verdes que tanta angustia le causaban. Consiguió la llave de la celda y la liberó, jugándose el trabajo y la vida. Ella le escupió en la cara, montó en una escoba y se fue volando. El hechizo se evaporó.


Semana 9: Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases

Ganadora: Elena Bethencourt
Título: El trato
Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases, acepté cambiársela por la mía. Primero pusimos dentro las cosas que nos dolían y nos comprometimos a llevar la carga del otro, seguros de que la nuestra era peor.
En mi caja metí el beso que Lucía —mi Lucía– le dio a mi vecino y la noche en que mi padre se fue. Al abrirla, Arturito se sintió huérfano de repente y se volvió desconfiado como yo.
En mi caso, desde que abrí la suya —hace ya tres años— estoy en quinto, coladito por los huesos de la maestra, dispuesto a repetir curso eternamente, sufriendo lo indecible por amor.

Finalistas
Jose Milan Olivencia
Título: Almas blancas
Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases nos paseamos a su alrededor con mal disimulada expectación. Aunque de aquella cajita mugrosa y abollada habían salido las cosas más inverosímiles: una llave de ataúd, un diente de lobo, una camisa de culebra… nadie estaba preparado para aquel nuevo efecto pirotécnico, y es que fueron cientos, miles, tal vez millones de mariposas blancas.

– No les hagáis daño – musitó con voz tímida – algunas pueden ser vuestras almas.

Aplasté unas cuantas sin que me vieran. Con suerte alguna sería la mía.

Josep María Arnau de Bolós
Win-Win
Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases, el profesor de matemáticas cerró la puerta del despacho y se sentó al lado del director. Arturito estaba en el último curso y se temían lo peor.

—En junio me suspenderéis, quiero volver a repetir. El negocio es lo primero. ¿Entendido?

—Hecho —respondió el director, aliviado.

Arturito dejó la caja encima de la mesa y la abrió. Entonces el profesor de matemáticas sacó del cajón dos canutillos y una tarjeta. También apareció un espejo. Todavía tenía restos de polvo blanco de la última vez.


Semana 8: Con su gato Mishi, que no participó

Ganador: Alberto Moreno Sánchez-Izquierdo
Título: Rito de iniciación
Con su gato Mishi, que no participó en la travesura, Sandrita salió del aula. Los demás se quedaron dentro, en silencio, circundando a Don Matías, al cual habían conseguido atar con cuerdas del gimnasio y amordazar con un rollo de celo. Pedri había colocado las velas (sin encender, pero bueno) y un ratón atropellado. Toñín, que leyó en internet algo de una virgen, había robado una estampita del cajón de Sor Remigias. Y Susi, empeñada en que era un rito «setánico», había puesto una lata de champiñones. Cosas de críos, pensaba Don Matías, antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases.

Finalistas
Agustín Navarro Martínez
Título: Vulnerable
Con su gato Mishi, que no participó de la misma melancolía, la adolescente se cepillaba sus largos cabellos acaracolados. Al poco, se le resbaló el cepillo, que cayó al suelo. Cuando se levantó de recogerlo, ya no vio al felino, ni a ninguna joven, solo a una venerable anciana atormentada por el paso del tiempo.

Jaime Francisco Palomares
Título: Un nuevo día
Con su gato Mishi, que no participó del espectáculo, yacía sosegadamente en el sillón del despacho. A través de la ventana se abría paso un nuevo día cuyas nubes proyectaban un blanco nítido sobre los charcos del patio del cuartel. Pero no había llovido. Se acababa de fusilar a 22 disidentes políticos por razones de “subversión ideológica”. Súbitamente un “¿verdaderamente lo merecían?” le golpeó la conciencia con la violencia con la que un martillo cincela una lápida de mármol. Sin embargo, el gustito aquel que sentía al acariciar el aterciopelado lomo del michino acabó por disipar cualquier tipo de remordimiento.


Semana 7: No es cierto que tengan siete vidas

Ganador: Miguel Ruiz de Valbuena
Título: 6,84
No es cierto que tengan siete vidas. Esa es la conclusión de un estudio llevado a cabo por el departamento de Investigación Etológica de la Universidad de Michigan, que ha analizado la resistencia de un grupo de 15.908 gatos a los que, reiteradamente y siguiendo un riguroso método científico, apalearon, calcinaron, desmembraron, asfixiaron, envenenaron y arrojaron desde las alturas. El estudio, recibido con gran interés por la comunidad científica, ha sido publicado en la revista Nature y concluye que los gatos tienen solo 6,84 vidas. En la foto, David Schelzman, director del estudio, con su gato Mishi, que no participó.

Finalistas
Manuel Montesinos Moreno
Título: Experiencia inmersiva
No es cierto que tengan siete vidas, si elimino al líder, pasaré de nivel, pensaba mientras ponía un pollo en el horno. De camino a su cuarto vio a su padre sentado en el sillón de orejas, su madre y sus hermanas se repartían el espacio del sofá. Miraban la televisión. Él decidió coger la espada del miedo y cortar la cabeza al dragón, con los puntos ganados levantó una fortaleza en un iceberg y desde la torre más alta divisaba cómo cambiaban los mapas y los escenarios. El hambre le hizo salir. Nadie en el salón, nadie en la cocina y el pollo calcinado.

Fermín Otálora Muñoz
Título: Experimentación animal
No es cierto que tengan siete vidas. Tampoco caen siempre de pie ni se les ve especialmente satisfechos cuando se les sumerge en agua. No cambian de color por la noche y, aunque en algunos casos se relajan cuando se les acuesta boca arriba, es evidente que su sabor no es comparable con el de la liebre, más pronunciado y aromático. Concluimos pues que la decodificación de los mensajes interceptados fue errónea o bien que los individuos seleccionados y abducidos para el estudio fueron incorrectamente clasificados como gatos.


Semana 6: Nos dejaron sin magdalenas

Ganador: Iñaki Goitia Lucas
Título: Escabechina
Nos dejaron sin magdalenas para el desayuno. Pasado el disgusto, nos reunimos en torno a la mesa para esclarecer aquella fechoría. Mi hermano señaló a Horacio, nuestro perro, pero la particularidad de sus largas y caídas orejas y su mirada lánguida nos convenció, como siempre, de su inocencia. Mamá recordó haber visto unos cuantos ratones merodear la casa, y yo ver al gato del vecino comerse las magdalenas en vez de a los ratones. A falta de pruebas y de una buena coartada, papá me castigó a mí. Y yo al gato. No es cierto que tengan siete vidas.

Finalistas
Inma Laguna Borrás
Título: Los voraces
Nos dejaron sin magdalenas, y sin bizcochos, ni jamón. Se bebieron todo el anís, también el aceite, y no se privaron ni del pan duro reservado a las gallinas. Con la barbilla sucia y casi sin acabar de tragar recorrían la casa con olfato ansioso, buscando más. Cuando se terminaron los comestibles comenzaron a masticar las cortinas y a lamer los picaportes. Temo que devoren la casa entera y nos encuentren. Y no sé cuánto más aguantarán los niños en silencio.

Luis R. Míguez
Título: Guerra y hambre
—Nos dejaron sin magdalenas. Se las llevaron todas.
—¿Los soldados?
—Sí. La abuela salió contenta del refugio y dijo que le apetecía hacer magdalenas.
—Mierda pa’ la abuela. Ya le dijimos que tras el bombardeo venía la infantería.
—Ya.
—Y que cuando los soldados entraran en el pueblo lo iban a saquear todo.
—Ya.
—Para qué se le antojaría hacer magdalenas precisamente hoy…
—Cosas de la abuela.
—Lo que más rabia me da es el chocolate.
—No estaban rellenas de chocolate.
—¿Y de qué las había rellenado?
—De matarratas. Encontró media bolsa en el refugio.


Semana 5: A seguir viendo la tele

Ganador: Tomás del Rey Tirado
Título: Reality
A seguir viendo la tele solo se atreven ya los más temerarios. Han vuelto costumbres olvidadas: leer libros, charlar alrededor de una mesa… Cuando introdujeron la interactividad total, era una maravilla tener a tu ídolo cantándote en el sofá mientras acariciabas a un león del Serengueti en otra cadena. Claro que también podías encontrarte a un tribunal de cocineros juzgando el emplatado de tus macarrones, o a muchachos musculosos y tatuados disputándose a tu hija. En casa, la gota que colmó el vaso y nos hizo apagarla fue el asalto a la despensa de aquellos niños famélicos del telediario que nos dejaron sin magdalenas.

Finalistas
María Jesús Branco Illodo
Título: Falsas esperanzas
A seguir viendo la tele, se dijo a sí misma tan pronto colgó el auricular del teléfono. La única cita que había tenido en tres años acababa de dejarla plantada. Por una vez, se había arreglado, y animado a poner un poco de orden en su casa. Sintió cierta incomodidad al mirar alrededor, y pensó que era una estúpida, así que cogió las bolsas de basura que había llenado unas horas antes y volvió a esparcir su contenido por el suelo. Mientras caminaba hacia el baño para sacarse el carmín de los labios, agradeció el contacto de la basura contra sus pies.

Antonio Toribios García
Título: Dos rombos
A seguir viendo la tele íbamos al bar de Mundo, después de pasar la tarde jugando al escondite y a pillar. Si alguien tenía un duro comprábamos cacahuetes para todos y nos sentábamos dentro. Si no, nos quedábamos mirando a través del cristal hasta que Mundo nos espantaba con una vara larga, como de patriarca o de tratante. Volvíamos a nuestra calle con las primeras sombras y la esperanza de convencer a las niñas para dejarse besar como lo hacían en la pantalla.


Semana 4: Tampoco hoy encontré trabajo

Ganadora: Ana María Abad García
Título: Perfeccionismo
Tampoco hoy encontré trabajo en el sótano: todo estaba impoluto y en perfecto orden. Contemplé satisfecho los baúles alineados contra la pared, cada uno con su etiqueta, bien asegurados con recias sogas. El abuelo estaría orgulloso de mí. Me acerqué al primer arcón y le di unos cariñosos golpecitos. Luego acaricié levemente la madera del segundo. La abuelita reconocería un trabajo bien hecho. Al pasar junto al tercero, sentí un escalofrío de repulsión. Papá nunca me miró con buenos ojos, su favorito siempre fue Nicolás. Le saqué la lengua al último baúl de la fila y volví al comedor, a seguir viendo la tele.

Finalistas
Almudena Pérez Cruz
Título: Un hombre respetable
Tampoco hoy encontré trabajo. Un día más que he salido de casa como si no hubiera pasado nada, y ya hace tiempo que dejé de buscar. Los vecinos me tienen por un hombre respetable, por eso cada mañana suena el despertador, me visto con el único traje que me queda y la corbata azul, me calzo mis zapatos desgastados de tanto andar y voy caminando a la plaza despacio, tengo tiempo, con el disfraz de Pikachu y los globos, guardados con mucho cuidado en una bolsa grande de papel.

Juan Antonio Morán Sanromán
Título: Aptitudes
Tampoco hoy encontré trabajo en la plantación. Ya hace un mes que murió madre y me niego a vivir de las limosnas de la Casa Grande. Me he presentado temprano al capataz, pero se ha limitado a sonreír y negar con la cabeza. En las caballerizas, tampoco me quieren. Cuando me he cruzado con el mayordomo, me ha anunciado que el señor desea verme mañana. Le he sugerido esperanzada que puedo ayudar en la cocina o en el servicio. Él, desviando la mirada hacia los rosales en flor, me ha dicho que yo soy diferente, que soy joven, y que soy bonita.


Semana 3: Con el derecho siempre procuro mirar para otro lado

Ganadora: María Sergia Martín Gonzalez
Título: Sin palabras
Con el derecho siempre procuro mirar para otro lado o lo cierro y me hago el dormido cuando te oigo abrir la puerta de casa. Sé que te limpiarás los restos de maquillaje y que con una toalla frotarás hasta hacerlas enrojecer esas partes de tu cuerpo que sientes tan sucias. Como cada noche. En silencio, sin encender la luz, te quitarás los pendientes y los dejarás sobre la mesilla. Te acostarás de lado para ver salir el sol. Si me esfuerzo un poco, sé que te escucharé llorar. Yo sentiré un dolor en el vientre como de hambre por no atreverme a decirte que tampoco hoy encontré trabajo.

Finalistas
Celsa López Alcaraz
Título: Footing
Con el derecho siempre procuro mirar para otro lado. Aunque voy preparada, todas las precauciones son pocas. Sobre todo en el tramo final. Ahí trato de no confundir las sombras. Siempre me fijo en su estatismo. Si no se mueven, sigo, son las farolas.

Pilar Alejos Martínez
Título:Deseo
Con el derecho siempre procuro mirar para otro lado cuando ella se acerca. Intento descifrar lo que pasa por su cabeza a través de sus gestos. Si deseo alcanzarla, he de anticiparme a sus próximos movimientos. La controlo desde la distancia mimetizado con el paisaje, para que no perciba mi presencia. Por su aroma, sé que se acerca. Permanezco inmóvil, aunque mi corazón enloquece de impaciencia. La sorprendo al llegar a mi altura y la hago mía. Después, poco a poco, recobro el color y mi pecho late con normalidad. Me relamo de placer antes de enrollar mi lengua pegajosa.


Semana 2: No podía dejar de llorar

Ganador: José Luis Chaparro González
Título: Percepción selectiva
No podía dejar de llorar con mi ojo izquierdo mientras leía las noticias. Con el derecho, no. Con el derecho siempre procuro mirar para otro lado.

Finalistas:
Javier Rumí
Título: El monstruo
No podía dejar de llorar, así que le ofrecí un cigarro. El monstruo se lo fumó en silencio debajo de la cama. Después me preguntó si podía quedarse y le dije que se tomase su tiempo; sin embargo, cuando volví del entierro ya se había marchado. Meses más tarde, mi hermana tuvo un hijo y fui a visitarla. Estaba radiante. Mientras todos la felicitaban me escabullí y entré en la futura habitación de mi sobrino. Tras el faldón de la cama encontré sus ojos amarillos. El monstruo parecía incómodo. Me preguntó qué tal me iba, pero no le respondí. Parecía menos fiero que nunca.

Alex Merino Aspiazu
Título: Triste mundo alegre
No podía dejar de llorar, era como una droga. Al principio buscaba mi dosis en tanatorios y funerales ajenos, desgracias modestas que pronto se revelaron insuficientes. Pasé entonces a comprar billetes de avión con destino a los países más devastados del tercer mundo. Toda esa hambruna y miseria me proporcionó un buen subidón, pero pasado el efecto inicial solo quedaba un enorme vacío. Había tocado fondo y ni la música de Chopin ni la filmografía de Isabel Coixet conseguían arrancarme ya una sola lágrima. El mundo se me había quedado demasiado alegre y hasta la sangre que brotaba de mis muñecas me parecía ahora festiva.


Semana 1: Si te dijera que sentí dolor, mentiría

Ganadora: Elena Bethencourt Rodríguez
Título: Rutinas
Si dijera que sentí dolor, mentiría. En el fondo me hizo gracia. Mira que venirme a decir ahora, después de cuarenta años, que nunca me ha querido. Me dio por reír. «Yo a ti tampoco», le dije, más que nada para que se quedara tranquilo. Suspiró aliviado. Me besó en la frente y se hundió en el sillón orejero a ver la tele mientras esperaba la cena. Me puse a hacerle una tortilla bien cuajada, con todo, como a él le gusta. Quizás me pasé un poco con la cebolla, porque mientras la cortaba, No podía dejar de llorar.

Finalistas:
Patricia Collazo González
Título: Genes
Si dijera que sentí dolor, mentiría. Solo una presión fuerte en el abdomen. El médico empujaba con toda su fuerza sobre mí. Ya sale, dijo. Y el vacío interior. Algo no va bien, pensé, debería llorar. Lloraste. Te acercaron envuelta en una sábana. Roja, con los ojos cerrados, el ceño fruncido. Te apoyaron sobre mi pecho. Olías a mar y tenías el pelo largo, como tejido con algas. Lloré emocionada sobre tu cabecita. Entonces empezaste a cantar. Bueno, al menos algo ha sacado de mí, me dije después de tantear bajo la sábana y comprobar que, como tu padre, tenias dos potentes piernas. Una, de madera.

Luis Alfonso Carabias Antúnez
Título: Flecos de última hora
Si dijera que sentí dolor, mentiría. Nuestro amor había quedado diluido hacía tiempo entre las rutinas del día a día, y salvo algún conato salvaje por animarla, nuestra relación era un trasto viejo que no sabíamos dónde guardar. Aun así, algo quedaba, y la negociación se desarrolló de forma cordial. La zona centro y el Rolls serían míos, y él se quedaría con la mansión y los locales de la costa. Las únicas dudas surgieron cuando tocó decidir quién se quedaba con la modelo rusa que estaba encerrada en el sótano, y que hacíamos con su novio, cuyo cadáver aun dormía en el maletero del Hammer.