XI Edición de Relatos en Cadena (Finalistas)

En esta página se irán publicando los resultados semanales de la X Edición de Relatos en Cadena. Cada lunes, sobre las 18:00 en el programa La ventana de la Cadena SER, se votarán en directo los ganadores y finalistas de todos los microcuentos recibidos durante la semana.

Además, los microrrelatos finalistas de cada mes se publicarán en la revista Cuentos para el Andén.

Navega por los siguiente enlaces para acceder a las bases, la frase de la semana y la información completa del concurso.


Ganadores mensuales

Mes Autor Microrrelato Fecha
Septiembre  Patricia Collazo  Itinerantes  02/10/2017
Octubre  Francesc Barberá  El deseo  30/10/2017
Noviembre  Carmen Alonso  Mi bebé  27/11/2017
Diciembre  Victoria de la Fuente  Padre permisivo  26/12/2017
Enero  Lorenzo Rubio  Mimos  29/01/2018
Febrero  Rafa Olivares  Dilema  26/02/2018
Marzo  Fernando Díaz  Pagar las facturas  26/03/2018
Abril  Alba Baro  Luchas a distancia  30/04/2018
Mayo  Nicolás Jarque Venganza mortal  28/05/2018
Junio  Asier Susaeta Mundo subterráneo  25/06/2018
Final Anual  Fernando Díaz  Pagar las facturas 02/07/2018

Ganador de la XI edición de Relatos en Cadena:

Fernando Díaz
Pagar las facturas

Salieron juntos cogidos de la mano después de limpiar el cuadrilátero, coserse las heridas y darse una ducha. Como cada noche, se llevaron el montante de la bolsa a casa. Abrazados en la cama, dijeron que sería la última vez; ya se las apañarían para pagar las facturas.


Semana 31: Hablar de muertos vivientes

Fecha: 18/06/2018 | Relatos recibidos: 731

Ganador

Javier Regalado
Recuerdos

Hablar de muertos vivientes en el desván de tu casa, a la luz de las velas. Pasarnos la chuleta en el examen de física. Sujetarnos la frente mientras vomitábamos nuestras primeras borracheras. Bañarnos desnudos en el pantano. Mirarte mientras te secabas, con esa parsimonia tan tuya. Recorrernos Europa, mochila al hombro. Conocer a tu novia. Acompañarte en tu boda. Ser el padrino de tu primera hija. Querer a tus nietos como si fueran míos. Visitarte en el hospital. Poner flores en tu tumba cada lunes. Volver solo a mi casa. Preguntarme, una vez más, por qué decías que el valiente era yo.

Finalistas

Jaime Martínez
La vuelta al cole

Hablar de muertos vivientes ya no nos daba miedo. Incluso ver una película de terror nos parecía divertido, aunque papá terminase llorando. Es como si nos hubiésemos hecho mayores de repente. La vida se había vuelto aburrida. Cuando mamá nos llevaba al colegio cada mañana, la gente fingía no conocernos. La maestra, nunca nos preguntaba si llevábamos los deberes hechos y en el recreo, los otros niños no nos pasaban la pelota aunque no dejásemos de correr y gritar cuando podíamos meter un gol. Algo ocurrió aquella noche en la carretera a la vuelta de las vacaciones, que parecía habernos hecho invisibles.

Paloma Casado
Vudú

Hablar de muertos vivientes o del vudú nos estaba totalmente prohibido. La señorita Brianne pensaba que esas creencias eran muestra de incultura intolerable. Pero a pesar de profesar la religión del Dios verdadero, la señorita Brianne padecía de mala salud. Sufría terribles jaquecas y frecuentes cólicos para los que el doctor no encontraba explicación alguna. Una tarde escuchamos gritos aterradores. Alertados, entramos en su habitación y la encontramos retorciéndose sobre la cama. Todos los criados presenciamos su muerte sin poder hacer nada. Todos, menos la traviesa Melania que se quedó en la cocina contemplando cómo su muñeca favorita se quemaba en el horno.


Semana 30: Los dejaremos entrar

Fecha: 11/06/2018 | Relatos recibidos: 650

Ganadora

Raquel Lozano
Thriller

Los dejaremos entrar en nuestra habitación esta noche, cuando salgan del jardín. Con la luz de las linternas en nuestro rostro, les daremos un buen susto y cuando recuperen el aliento jugaremos al póker con los billetes del Monopoly y reiremos con algún chiste macabro. Eso sí, sin montar mucha bulla para que no se entere mamá.
Ella dice que no existen, que siempre estamos contando cosas de esas y lo dice con esa voz dormida que se le quedó cuando se fue papá, con los ojos perdidos y con una mueca casi de asco que le produce hablar de muertos vivientes.

Finalistas

Fernando Fernández
El refugio

Los dejaremos entrar, les curaremos las heridas, les daremos comida, les proporcionaremos cobijo y los protegeremos de los bárbaros de fuera. En unas semanas se adaptarán a vivir en el interior, en un lugar tan inhóspito como éste cualquier ayuda es poca. Sabéis que necesitamos reforzar las puertas y los muros, los recursos son muy limitados pero si nos ayudan podremos sobrevivir durante más tiempo. Además el invierno es muy largo y puede que necesitemos alimento.

Esther Coronil
Monstruos

—Los dejaremos entrar.
—No, papá, por favor…
—Los monstruos solo existen si crees en ellos, cariño. Les plantaremos cara y se esfumarán. Ya verás. Abriré la puerta. Una, dos…
Pero ya no creía lo que me contaban. Era el cuarto padre que intentaba que confiara en él y le abriera mis puertas. Si los monstruos solo existían si creías en ellos, alguien debió creer ciegamente en los tres predecesores de este hombre que, ahora, intentaba que yo pudiera dormir, aunque fuera una noche.


Semana 29: Prefiero las ratas

Fecha: 04/06/2018 | Relatos recibidos: 1.097

Ganador

Asier Susaeta
Mundo subterráneo

Prefiero las ratas porque, aunque lentas, son de fiar. El resto prefiere tirarles huesos a los caimanes para que se los traigan, luego los acarician y claro, así a casi todos les faltan dedos. Por suerte sólo se necesitan dos para jugar a los bolos con una calavera de las redonditas, de las de abuela. Al quién es quién, sin embargo, pueden jugar hasta los mancos. Cronometramos un minuto de lloriqueos, cada uno hace su apuesta y después les preguntamos cómo se llaman a través de la alcantarilla. Los muy ilusos siempre nos hacen prometerles antes de responder que los dejaremos entrar.

Finalistas

María Estallo
Antes, ahora, después

Prefiero las ratas de aquel restaurante de Bangkok a la limpieza impecable de esta habitación. Prefiero todas las plantas que se nos murieron a los ramos de tulipanes frescos metidos en botellas de plástico. El angosto patio de luces que fue nuestro paisaje a esta ventana siempre cerrada con vistas a la Sierra. Prefiero la comida de chino recalentada a poder elegir cada día el menú. El cuchitril de Lavapiés a esta clínica de lujo y depresión. Prefiero la locura de estar contigo a la paz que vendrá después de este bote de pastillas.

Paloma Hidalgo
Cambios

Prefiero las ratas a las cucarachas. Las amapolas a las flores de invernadero. Me quedo con Mozart, con una copa de vino, y las fotos en papel. Soy de otoños, de contar estrellas. Y entonces llegas tú. Y Bach, y el móvil se llena de fotos, y me regalas rosas rojas, y la primavera se me mete en los ojos, y nos vamos de cañas, y me olvido de mirar al cielo. Ahora que nuestro barco encalla, cuando te veo preparándote para saltar, en vez de ayudarme a empujarlo, me doy cuenta de que también has conseguido que me gusten más las cucarachas.


Semana 28: La muerte se ha olvidado de nosotros

Fecha: 22/05/2018 | Relatos recibidos: 800

Ganadora

Raquel Lozano
Rayas azules sobre fondo gris

La muerte se ha olvidado de nosotros y también de las ratas, que nos despiertan con su corretear entre las mantas, o el afilar de sus dientes en la madera de las literas.
– También ellas pasan frío aquí, dicen los que ya han sobrevivido otras nevadas en este infierno y lo dicen con esa quietud lacerante que se filtra entre los huesos, allí donde alguna vez tuvimos carne.
Hoy se ha colado por la alambrada una mariposa; sus colores rojizos destacaban sobre el gris, sus alas me trasladaron a otros momentos, creo incluso que lloré; pero su cuerpecillo es insípido. Prefiero las ratas.

Finalistas

Sandra Sánchez
Rencor

La muerte se ha olvidado de nosotros. Habíamos quedado en aquella curva de la M-506 justo en el momento en que la aguja del cuentakilómetros marcara 110 y 0.95 el alcohol de nuestras venas. Pero la dejamos plantada en el último segundo y ella se largó con otro que venía de frente.De vez en cuando nos visita. Y cuando creemos que por fin se apiadará de nosotros y pondrá un punto final a nuestro coma, acerca su cara a la nuestra y pasando su lengua reseca por la comisura de nuestros labios nos limpia los restos de saliva.

Fernán Ilundáin
Hoz o guadaña

La muerte se ha olvidado de nosotros. Se llevó a nuestros padres, a nuestros hermanos, y después a nuestros hijos. Sólo quedamos una decena de viejos centenarios en esta aldea de agricultores perdida en las montañas. Nueve han perdido ya la memoria por completo y vagan por el pueblo como muertos vivientes. Y yo aquí me encuentro buscando entre los aperos de labranza ese mango de madera que acaba en una cuchilla afilada con punta. Alguien tiene que acabar con todo esto.
Pero no lo encuentro. No soy capaz de encontrarlo.


Semana 27: Cuando éramos jóvenes

Fecha: 14/05/2018 | Relatos recibidos: 765

Ganador

Nicolás Jarque
Venganza mortal

Cuando éramos jóvenes practicábamos la inconsciencia, hacíamos gala de ello. Quien más quien menos, entre mis amigos, se solía emborrachar, caminar por la barandilla del puente de los colgados, nadar a contracorriente las noches de mar picada. La Muerte nos temía. Cuando la veíamos aparecer al final de una callejuela, en el rincón más oscuro de una taberna o en medio de un tumulto, con esa pose tan regia, nos mofábamos sin piedad. Ella bajaba la cabeza y se marchaba arrastrando su túnica. Ahora nos arrepentimos. Pasan los años lentamente y la Muerte se ha olvidado de nosotros.

Finalistas

Paloma Hidalgo
Planes

Cuando éramos jóvenes bastaba con cerrar los ojos a la sombra del sauce llorón del parque. A veces, tú bombero; yo, maestra y los dos, propietarios flamantes de un piso, de un coche y tres periquitos. Otras, yo modista. Tú policía. Ambos arrendatarios de un apartamento por el centro, y dueños de un par de bicis. Mi peluquería, tu taxi, nuestros hijos. Talaron el sauce y ya sabemos que yo fui cajera y tú repartidor y que siempre vivimos en casa de tus padres. Hoy necesito cerrar los ojos aquí sentada junto a la televisión apagada. Yo, diabética y tú, vivo.

Salvador Terceño
Coger frío

Cuando éramos jóvenes, realmente niños, el médico atendía en un viejo consultorio. Mamá nos llevaba envueltos en fiebre y él mismo nos ponía las inyecciones tras hervir la jeringa con un infernillo. A veces le pagaba en la puerta, sacándose veinte duros de un pecho y partíamos al momento. Otras veces, pasaban a la habitación del fondo y tardaban en salir. Yo preguntaba a mi hermano mayor si era porque mamá llevaba el dinero en un refajo, o pretendía regatear unos duros, pero él nunca respondía. Me sacudía rabioso y me apretaba la bufanda, amenazando con apalearme si volvía a coger frío.


Semana 26: Deberías ver las rozaduras de mis talones

Fecha: 07/05/2018 | Relatos recibidos: 982

Ganadora

Marta García
Intercambio de parejas

Deberías ver las rozaduras de mis talones. ¡Vaya día! Agotada no, lo siguiente, como diría nuestro nieto. Pero la Catedral me ha gustado mucho. Hasta se me saltaron las lágrimas acordándome de ti. Después recorrimos el Casco Antiguo y compramos “souvenirs” para todos. ¿Te acuerdas de aquel matrimonio de Guadalajara con el que coincidimos tanto? Pues esta vez él vino solo. Ella se fue repentinamente hace medio año. Qué casualidad. Me lo contó anoche, después de preguntarme por ti. Y luego estuvimos bailando en la sala de fiestas. Me dijo que tengo unos ojos que enamoran. Lo mismo que me decías tú cuando éramos jóvenes.

Finalistas

José Ramón Calvo
Confianza

Deberías ver las rozaduras de mis talones, aquellos grilletes mordían la carne. Por lo demás no fue mala época, desde luego no la peor. El trabajo estaba hecho, solo quedaba esperar. Pero eso lo supimos más tarde. Me contaron que estuve seis meses en aquella celda desde la que escuchaba cañonazos. No sabía cuándo sería el día, aunque intuía que estaba cerca; cada vez menos guardias y más escaso el alimento. Lo que sí sabía, y esa certeza me salvó, es que lo primero que hace un pueblo, cuando la revolución triunfa, es liberar a sus camaradas y después enterrar a sus muertos.

Eduardo Calderón
El caudal

Deberías ver las rozaduras de mis talones, a fuerza de bajar todas las tardes al río que pasa cerca de casa; unas veces, buscando un indicio, una respuesta; otras, por puro recogimiento. Acurrucada a la sombra de un álamo, observo la corriente y no acierto a imaginar una crecida de tal magnitud en aquel remanso. Algunas noches, con sumo cuidado, me deslizo hacia tu cuarto y deposito unas ramitas de enea y adelfa en el que fue nuestro lecho; un detalle, para que no me olvides.


Semana 25: No seas impaciente

Fecha: 23/04/2018 | Relatos recibidos: 775

Ganador

Enrique Mochón
Brigada antiexplosivos

«No seas impaciente —me dice el oficial instructor—; jamás debes precipitarte al cortar uno de los dos cables. No es tan difícil como se cree. Personalmente me cuesta más elegir unos zapatos. “Azul o rojo” puede parecer un asunto de cara o cruz, pero el azar aquí es secundario. Se aplica más la lógica, y un poco también la intuición. Aunque sobre todo se parte de unos indispensables conocimientos técnicos. De manera que uno está medianamente seguro antes de hacer “clic” en uno u otro color. ¿Que si me he equivocado alguna ver? Por supuesto. Deberías ver las rozaduras de mis talones».

Finalistas

Mercedes Sans
Infancia

No seas impaciente, repetía mientras rebuscaba en el inmenso bolso, a dos manos, revolviendo sus delicadas falanges de mamá buena entre llaves, cartera, pañuelos, pintalabios, bolígrafos, agendas… “Si lo tenía por aquí…”, se decía removiendo con desconcierto el mar de objetos sumergidos. Yo había visto cómo lo compraba y lo metía en el bolso. Lo recuerdo como si fuera hoy mismo. Lo guardó en su bolso y dijo: “Esto para después, si te portas bien, claro”. De repente los movimientos frenéticos cesaron. “Aquí está”. Rufus movió la colita agradeciendo su goloso premio. Yo tragué saliva, como siempre. Aquel día me había portado bien.

José Alberto Díaz-Estebanez
Tarjeta de embarque

“No seas impaciente”, me repetía una y otra vez buscando ayuda. No sé si seré capaz, no sé si tendré suerte. Si me atreveré, si podré ir, si volveré a verte. No estaba prevista aquella escala en el aeropuerto de Praga, ni el irritante retraso de nuestros dispares destinos, pero aquellas tres horas de conversación de miradas en su cafetería tras nuestro choque de maletas y mi torpe disculpa fueron las más cortas y largas de mis mil viajes. Todo podrá ser, o no… en cuanto alguien me traduzca qué demonios escribiste a escondidas en el reverso de mi tarjeta de embarque.


Semana 24: Era nuestro sueño

Fecha: 16/04/2018 | Relatos recibidos: 892

Ganador

Fernando Morante
Impaciencia

Era nuestro sueño, estar siempre juntos. No separarnos jamás. Sin embargo he de decirte que desde que pasó aquello, tu actitud me disgusta. La veo del todo inconveniente y algo indecorosa. Sin ir más lejos, la semana pasada rompiste los frenos de mi coche, hace dos días echaste lejía en mi botella de agua y hoy has aflojado los tornillos de la barandilla del balcón. Es cierto, te prometí estar siempre juntos, pero yo no tengo la culpa de que tú fallecieras primero. No seas impaciente.

Finalistas

Salvador Terceño
Mundo animal

Era nuestro sueño, tener un oso hormiguero. Criarlo en casa, grabar y anotar comportamientos. Repartiríamos las tareas. Mi esposa, alimentación y cuidados. Yo, documentación y grabaciones. Publicaríamos nuestras conclusiones en un prestigioso boletín zoológico, deslumbrando a la comunidad científica. El día que telefonearon de la reserva estaba terminando la jaula. Pedí a mi mujer que entrara para comprobar los pestillos. Bromeé con no abrirle y se puso hecha una fiera. Zarandeaba la estructura, gritando. Garabateé anotaciones y cogí la videocámara.Todavía sigue odiándome, aunque está más calmada. Y me pregunta por el oso y su adaptación, alargando su mano lánguida entre los barrotes.

Manuel Menéndez
El número de la bestia

Era nuestro sueño, así que no quisimos fijarnos en las excentricidades de nuestro hijo hasta que fue demasiado tarde. Cuando en su bautizo vimos bullir el agua bendita pensamos en un fenómeno natural; al empezar a hablar, supusimos que era casualidad que su gorjeo infantil sonara tan similar al latín y cuando hace días vino con esos tres seises en la coronilla lo achacamos a que intentaba imitar a algún futbolista famoso. Pero lo de hoy no se lo perdono: plantarse delante de su padre diciendo que es hijo de Satán es darle un disgusto innecesario. Y encima Paco me mira raro ahora.


Semana 23: Nos enviaban de una patada a las duras calles

Fecha: 09/04/2018 | Relatos recibidos: 958

Ganador

Javi Estribou
Inocencia robada

Nos enviaban de una patada a las duras calles y solo a la que regresaba con el bolso lleno de billetes le devolvían su muñeca. Poder dormir abrazada a ella era nuestro sueño.

Finalistas

Jose Juan Pérez
Los cuentos de la calles

Nos enviaban de una patada a las duras calles como cada mañana. Yo prefería ir por la Universidad, por aquello de empaparnos de las fuentes de Unamuno, mientras trabajábamos por el Patio de Escuelas y los alrededores.
Martín, más práctico, prefería ir a la Plaza Mayor, por aquello de tropezarnos con Torrente Ballester. En realidad íbamos por la gran cantidad de carteras. Entre el canchal y los literatos echábamos el día y al volver con lo exigido, deseábamos, al menos hoy, que papá y mamá ya estuvieran dormidos.

Asunción Gárate
Uno de los nuestros

Nos enviaban de una patada a las duras calles. Y en las duras calles nosotros dábamos patadas a piedras, a perros, a papeleras. A veces, a una pelota. Uno de nosotros, un tío con suerte, acabó lanzando la pelota tan lejos que alcanzó la luna… Luego los demás lo veíamos en la tele, celebrábamos sus goles con una euforia desmesurada y le pedíamos autógrafos cuando volvía al barrio en su descapotable. Decía que el fútbol no le había cambiado, que seguía siendo uno de los nuestros. No mentía, jamás nos denunció. Y eso que siempre que venía le robábamos el reloj, la cartera y las cuatro ruedas del coche.


Semana 22: Pesaban muy poco pero aplastaban sueños

Fecha: 02/04/2018 | Relatos recibidos: 1.058

Ganadora

Alba Baro
Luchas a distancia

Pesaban muy poco pero aplastaban sueños. Seleccionábamos las piedrecillas más pequeñas, aquellas que apenas se percibían escondidas en nuestros bolsillos. Luego, encogidos entre los arbustos, apuntábamos, guiñando un ojo, mordiéndonos la lengua, para terminar celebrando en un silencio exultante cada barquito derruido. Al otro lado, los niñitos repeinados, con cuellos camiseros y pantalones de pana lloriqueaban demandando la presencia de sus nanys.

Décadas después se cobraban su venganza. Con sus ligeras plumas trazaban gráciles firmas que nos enviaban de una patada a las duras calles.

Finalistas

Luciano Montero
Viejas cartas

Pesaban muy poco pero aplastaban sueños. Las encontramos en el desván de Sara, la hermana soltera de la abuela Mercedes, cuando regresamos del crematorio con sus cenizas. La mayoría estaban escritas en papel muy ligero, contenidas en sobres con la inscripción “correo aéreo” y todas firmadas por el mismo nombre de varón. La primera era de 1939 y procedía de Hendaya. Las siguientes estaban fechadas en sucesivos campos franceses de refugiados. La última, según pudimos leer, había sido arrojada desde un tren y probablemente fue cursada después por algún caritativo civil alemán. En el remite había una sola palabra, “AUSCHWITZ”, escrita con temblorosa letra redondilla.

Sandra Sánchez
Vulnerables

Pesaban muy poco pero aplastaban sueños, por eso los hombres grises las llevaban a puñados en los bolsillos.
Las soltaban principalmente por la calle; a la puerta de los bancos, hospitales, oficinas de empleo… Solían ser bastante fáciles de expandir; igual que si fueran polen, en primavera, para un alérgico.
Sin embargo, en las puertas de los colegios, o de los parques, preferían no perder el tiempo; los niños son, por lo general, inmunes a las desilusiones y, de todos modos, acabarían creciendo.


Semana 21: Ya se las apañarían para pagar las facturas

Fecha: 19/03/2018 | Relatos recibidos: 749

Ganador

Paloma Catalán
Gramaje

Ya se las apañarían para pagar las facturas. Venderían pararrayos a señoras asustadas en noches oscuras de tormenta. Correrían en los parques por los padres vagos para volar las cometas de sus hijos. Sacarían brillo a zapatos de ciudad o les arrancarían naranjas a los árboles. Les habían contado que, en aquel lugar, el trabajo se cambiaba por monedas. Que con esas monedas se pagaban facturas. Que las facturas eran hojas de papel que pesaban muy poco pero aplastaban sueños.

Finalistas

Gely Martínez
Lujuria

Ya se las apañarían para pagar las facturas y los pecados cometidos. Alicia bromeaba con que llevaba algo de suelto en la cartera y Diego le contestaba que arderían en el infierno. Se reían a carcajadas, debían ya unos cuantos meses y caían una y otra vez en la lujuria.

Juan Morán
Poca cabeza

Ya se las apañarían para pagar las facturas, pero si fuera él, —le decía al indígena con sorna mientras le mostraba el interior del todoterreno—, y teniendo en cuenta aquellos caminos, debería comprarse el full equipe. El resto de aquella expedición amazónica, algo embriagados también, se reían a carcajadas de la extraña reacción que le había producido a García el brebaje de bienvenida. Y el jefe de los korubo, sin saber muy bien por qué estaban tan contentos, sonreía mientras calculaba si 27 serían suficientes cabezas para el sacrificio de aquella noche.


Semana 20: Salieron juntos cogidos de la mano

Fecha: 12/03/2018 | Relatos recibidos: 906

Ganador

Fernando Díaz
Pagar las facturas

Salieron juntos cogidos de la mano después de limpiar el cuadrilátero, coserse las heridas y darse una ducha. Como cada noche, se llevaron el montante de la bolsa a casa. Abrazados en la cama, dijeron que sería la última vez; ya se las apañarían para pagar las facturas.

Finalistas

David Ruipérez
Apocalipsis

Salieron juntos cogidos de la mano. Aquel sótano había sido su refugio y a la vez su prisión desde que aquellos misiles nucleares volaron sobre el Pacífico en ambas direcciones. No quedaba ni comida ni agua y no había más opción. El sol cegó de inmediato a los cuatro miembros de la familia. Esperaban contemplar la destrucción total a su alrededor, pero aquella urbanización de lujo parecía intacta. Los coches circulaban, césped impoluto, niños jugando… Los vecinos caminaban sonrientes en una posición erguida y había un olor perfumado en el aire. El pequeño Alonso, siempre tan observador, sentenció en un susurro: “Papá, no están vivos”.

Marta García
Hasta que las muerta nos reúna

Salieron juntos cogidos de la mano, como cada viernes. “¿A mover el esqueleto?”, les dijo un gracioso. Y ellos tan eternamente felices, se perdieron entre los cipreses, mientras yo me quedaba aquí, muerto de rabia y de envidia. Sí, ya sé que me lo merezco, que aquella noche conducía a demasiada velocidad, que había bebido. Y que no pude esquivarlos. Pero al menos ellos tuvieron suerte. Mi mujer fue la única que sobrevivió.


Semana 19: Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado

Fecha: 05/03/2018 | Relatos recibidos: 1.385

Ganadora

Rosa María Ramírez
Óleo y carne

Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado. Y en ese tiempo nadie, en ningún momento, lo había contemplado de ese modo. Sintió un leve hormigueo recorriéndole la espalda, como si volviera el agua a circular por las cuencas áridas, los conductos ateridos. Un rubor desconocido se apropió de sus mejillas atemporales. Ella quedó inmóvil en medio de la desierta sala del museo. Escuchó el quejido de sus entumecidos huesos abandonando su compostura, aproximándose a su piel. Y el escalofrío la sacudió con tal fiereza que ya no supo dónde estaba, ni quién era. Las cámaras captaron el instante en el que salieron juntos cogidos de la mano.

Finalistas

José Ramón Calvo
Revelación

Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado, pero aquel hombre acodado en la barra era la viva imagen del Nazareno. Recuerdo que me acerqué fingiendo bailotear, y le busqué conversación, con el rebufo etílico que me envolvía entonces. Me miró, severo, y respondió sin palabras. Hablamos. Cuando regresé al taburete, la Mari advirtió mi rostro tan pálido como mi alzacuellos. No puedo revelar lo conversado; después de todo, mi dogma se cimenta en el misterio. No volví a beber, ni a ir con putas. Pero, con el tiempo, el recuerdo se vuelve inconsistente, se diluye entre la razón y el miedo a que fuese cierto.

Ignacio J.Borraz
Recortes

Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado y todavía seguía allí. Le dieron cita para bajarlo de la cruz a dos años vista pero, a poco de alcanzar la fecha, una reestructuración en la plantilla provocó un retraso, poca cosa, nueve meses más. Tras la privatización, todo se complicó. El nuevo servicio de descuelgue tenía un precio que no podía asumir, así que colocaron unas vallas publicitarias a su alrededor para que su aspecto degradado no diera mala imagen a la ciudad. Hoy, ha conseguido que al fin se acerque un funcionario. Viene a multarle por gritar después de las once.


Semana 18: Con los pies a remojo mientras pescaban

Fecha: 19/02/2018 | Relatos recibidos: 930

Ganador

Enrique Angulo
La segunda venida

Con los pies a remojo mientras pescaban lo vieron venir caminando por las aguas del lago. “Es el diablo”. “Es un fantasma”. “Es un extraterrestre”. “Son los efectos especiales de una película de Spielberg”. “Están rodando un anuncio para la televisión”… Fueron algunas de las opiniones que escuchó.

Al ver que ya nadie lo reconocía, decidió regresar a los cielos y abandonar a su suerte a los habitantes del malhadado planeta donde hacía casi dos milenios que lo habían crucificado.

Finalistas

Asier Susaeta
Conjeturas

Con los pies a remojo mientras pescaban en el río con un palo por caña, los calzoncillos enrollados hasta las rodillas y el rostro bañado por el sol de septiembre, aquellos soldados podrían haber pasado por dos campesinos. Y por el mismo proceso deductivo del ser humano, los dos hombres que habían esperado escondidos entre los arbustos para robarles los caballos y los uniformes y que poco después cabalgaban por un camino de tierra, que reían su hazaña, se asemejaban lo suficiente a dos cabos del bando rival si eran avistados a través de la mira de un rifle.

Joaquín Valls
Divorcio

Con los pies en remojo mientras pescaban con sus pequeñas cañas en la popa del yate, los gemelos respondieron al unísono: “¡Te queremos más a ti!”. Con un gin-tonic en la mano, su padre acababa de formularles desde el timón la pregunta de rigor. Al comprobar que sonreía satisfecho, ambos intercambiaron un guiño cómplice. Tras desembarcar en la marina de lujo los llevó a comer a una pizzería, y luego a una función de circo, Nada más regresar a casa, cada uno con cincuenta euros en el bolsillo, su madre les formuló la pregunta de rigor. “¡Te queremos más a ti!”, respondieron ellos al unísono.


Semana 17: Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá

Fecha: 12/02/2018 | Relatos recibidos: 917

Ganador

Rafa Olivares
Dilema

Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá durante horas. Aunque en realidad las opciones no eran tantas: o bajo la palmera o en la orilla, con los pies a remojo mientras pescaban.

Finalistas

Eduardo Calderón
Dialelo

Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá, la tele, el aparador y las estanterías para los cientos de libros. Mientras, nos dedicábamos a corretear y explorar los alrededores de la casa, espiando a través del seto a los nuevos vecinos, atraídos por el chapoteo estrepitoso de su piscina. Así fue como aquel verano conocí a Laura, con la que hoy discuto dónde colocar el sofá, la tele, el aparador, las estanterías para tantísimos libros. Entretanto, los chiquillos corretean incansables por los alrededores; explorando, siempre explorando.

Joaquín Valls
Desamparo

Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá, las lámparas o las alfombras que habían escogido para nuestro nuevo piso, durante horas y horas. Si una decía “blanco”, el otro “negro”; y viceversa. Recuerdo sus frecuentes disputas motivadas por cualquier nimiedad. Pero nunca llegaba la sangre al río. Esta tarde, de regreso del tanatorio, nada más traspasar la puerta papá se ha puesto a hojear el álbum de fotos de la boda. Hacia las nueve de la noche, mientras intentaba concentrarme en los deberes, de pronto se ha puesto en pie y me ha preguntado con cara de espanto: “¿Tú sabes hacer una tortilla?”.


Semana 16: Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada

Fecha: 05/02/2018 | Relatos recibidos: 1.423

Ganador

Lorenzo Rodríguez
Apariciones

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada apenas si olían a la última familia que, por muy poco tiempo, había vivido hasta hace una semana en ella. Desde la muerte de mi padre, mi hermano y yo la habíamos alquilado nueve veces y esta mañana, en el salón sin muebles, los nuevos inquilinos nos entregaron el contrato con sus firmas y les proporcionamos el juego de llaves. Parecían simpáticos. Ojalá el viejo también opine lo mismo y se deshaga por fin de la sábana blanca y las cadenas, pensé mientras nos marchábamos y ellos se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá.

Finalistas

Ángel Saiz
Maruja, resiste

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada hablan por sí solos. Sobre estas baldosas su hijo dio los primeros pasos. En la pared, donde hubo fotografías de la familia, solo quedan cercos de polvo. No puede seguir. Se sienta en el suelo, casi sin fuerzas, con la mirada perdida en la puerta por la que entrarán para desalojarla.
Hasta ahora no había llorado, pero se emociona cuando escucha los gritos de apoyo en la calle. Solo espera que las lágrimas le permitan apuntar bien con la escopeta de caza de su marido.

Juan José Ramos
Retrato del amor prohibido

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada le transportaron súbitamente a su infancia. Visitar cada domingo a la tía soltera era parte de lo cotidiano, aun así, siempre lo hacía con gran interés.
Recordó con nitidez la foto sobre la mesa de la entrada, un teléfono, una agenda y un jarrón con flores de plástico; la misteriosa señora sentada en su butaca de terciopelo y el gato en su regazo con ojos brillantes. Y todo en blanco y negro: el teléfono, la agenda, el jarrón con sus flores, la señora en su butaca y el gato deslumbrado.


Semana 15: Ya recogerían la mesa mañana

Fecha: 22/01/2018 | Relatos recibidos: 734

Ganador

Eva García
Impasse

Ya recogerían la mesa mañana, cuando el hombre que dormía sobre ella hubiera terminado de soñar con aquellas libélulas amarillas empeñadas en llenar de luz los rincones vacíos de la casa ya desmantelada.

Finalistas

Joaquín Valls
Resopón

Ya recogerían la mesa mañana, tras la extenuante caminata lo que deseaban era marcharse a dormir. No usaron la aldaba que permitía asegurar por dentro la puerta de la cabaña. Ignoraron asimismo las normas dirigidas a los excursionistas del parque, taxativas respecto a los desechos orgánicos: estos debían depositarse en bolsas con cierre hermético. El viejo oso pardo se presentó de madrugada guiado por su olfato. A la luz de la luna, a través de la ventana adivinó sobre la mesa los magros restos de la cena. Y al fondo, encima de una delgada colchoneta, aquellos dos cuerpos embutidos en un saco de matrimonio.

Xanti Ramírez
Chiquilladas

Ya recogerían la mesa mañana. Antes tenían que hacer un montón de cosas, como subir la vieja alfombra del trastero, envolver el cadáver, meterlo en el coche, y conducir a toda prisa hasta el lago para deshacerse de él. Después, en casa, debían fregar minuciosamente las manchas de sangre del suelo, y llamar a la empresa de servicios domésticos para quejarse de que la canguro que habían solicitado no había aparecido. Por fin, a última hora, sería el momento de acostar al niño, y recordarle una vez más que con los cuchillos no se juega, y que ese tipo de travesuras no se deben repetir.


Semana 14: Pestañeó dos veces para decir que sí

Fecha: 15/01/2018 | Relatos recibidos: 777

Ganador

Lorenzo Rubio
Mimos

Pestañeó dos veces para decir que sí estaba bueno el filete, pero se había quedado con hambre. Su mujer le respondió con aplausos. Claramente, eso significaba te fastidias, haberlo acompañado con pan. Enojado, él se tocó las orejas para pedirle el divorcio, pero automáticamente ella reaccionó tirándose de los pelos. Era lo más bonito que nunca le había susurrado, así que la perdonó hurgándose la nariz. Fue cuando su esposa hizo la ola levantando y bajando los brazos, una señal inequívoca. Excitadísimos los dos, se fueron dando saltos de rana hacia el dormitorio. Ya recogerían la mesa mañana.

Finalistas

Elena Bethencourt
Súbita mejoría

Pestañeó dos veces para decir que sí como cada vez que estaba agotada. Soltó la mano de su madre. De repente se sintió radiante, ligera, con ganas de flotar. Se levantó de la cama dando saltitos, bajó las escaleras deslizándose por la barandilla, cruzo el jardín haciendo volteretas en el aire, de un sólo impulso llegó hasta la segunda planta y entró a su dormitorio por el ventanal. Vio que su cuerpo sin vida seguía sobre la cama, se recostó aliviada después de susurrarle a su madre: “Por fin tú y yo vamos a descansar”.

Francisco Javier Simón
Por si acaso

Pestañeó dos veces para decir que sí, eso dijeron, y se oyeron primero un click y luego un silencio.
Un silencio de dos, tres, quizás cuatro minutos, no sabría decir, y después palabras, solo palabras, creo que yo esperaba algo más.
Por las voces los conocía a todos: la enfermera jefe, la recentísima viuda, las dos hijas y el nieto mayor. Son varios años ya compartiendo habitación, yo también como él, sólo los ojos.
Luego vinieron a verme los míos, esta vez casi todos juntos. Llevo cuarenta y ocho horas con los ojos abiertos, sin pestañear, por si acaso.


Semana 13: Bucear en el lago que había al lado de la casa

Fecha: 08/01/2018 | Relatos recibidos: 1.033

Ganadora

Ana Muñoz
Locked-in

Bucear en el lago que había al lado de la casa, pasear por el campo, hacer el amor con su mujer…lo curioso es que, a pesar de todo, lo que más echaba de menos era ese hormigueo en el estómago al pisar el acelerador. Notó un zarandeo y abrió los ojos: su hijo le preguntaba si le apetecía ver la tele. Pestañeó dos veces para decir que sí.


Finalistas

Eva García
Resumen de aquel verano

Bucear en el lago que había al lado de la casa para impresionar a María, rodar por el prado en cuesta partiéndonos de risa, subir juntos al tejado a contar estrellas, trepar al viejo roble con los prismáticos para espiarla, saltar por puro placer sobre el heno del pajar, encontrarla desnuda retozando con papá, desear matarlos, convertirme de golpe en un adolescente atormentado, rehuir la mirada de mamá, zambullirme en un silencio testarudo, rogar que las vacaciones terminaran de una maldita vez, llorar por la inocencia y la ilusión perdidas, no volver a confiar en nadie.

Francisco Javier Ramos
En serie

Bucear en el lago que había al lado de la casa. Tomarse una copa de Napoleón. Estrenar ropa interior. Hacer origami con las servilletas. Eran curiosas las tradiciones navideñas de algunos de ellos. Cuando yo les contaba la mía, casi todos se echaban a llorar.


Semana 12: Su padre también le dejaba conducir la furgoneta

Fecha: 18/12/2017 | Relatos recibidos: 649

Ganadora

Victoria de la Fuente
Padre permisivo

Su padre también le dejaba conducir la furgoneta, arreglar la cerca, bajar los sábados al cine del pueblo, ir al bosque a coger leña y piñas para encender la chimenea y, esa Navidad, le permitió poner él solo las luces del árbol. Lo único que le tenía prohibido, desde que su madre los abandonó para irse con otro, era bucear en el lago que había al lado de la casa.


Finalistas

Ángel Saiz
En ruta

Su padre también le dejaba conducir la furgoneta en tramos rectos, a baja velocidad, donde no solían patrullar los agentes de tráfico. El pequeño disfrutaba y, de paso, aprendía el oficio. Para ese hombre, siempre atento con su hijo, todo era poco para complacerle. Solo le prohibía una cosa: jugar durante el trayecto con los otros niños que viajaban en el vehículo. Era libre de hacerlo al llegar al destino, pero entonces no les apetecía a ellos, después de permanecer acurrucados durante horas en un doble fondo, al borde de la asfixia.

Alfonso Cabaleiro
Paso a nivel sin barrera

Su padre también le dejaba conducir la furgoneta cuando no estaba borracho pero aunque no tenía carnet, tenía que hacerlo bien porque como no estuviera de humor podían caerle dos hostias. Por eso no le importaba esperarlo hasta las tantas en el aparcamiento del Diosas cuando le tocaba el fin de semana: tenía garantizado el puesto de piloto en la vuelta a casa.
Pero ese día llovía mucho y se había perdido. La dejó al ralentí y mientras se empapaba se preguntó qué significarían aquellas señales raras delante y detrás del coche. La condenada bocina del tren va a despertarlo, pensó.


Semana 11: Tardaría en encontrar la llave que necesitaba

Fecha: 11/12/2017 | Relatos recibidos: 603

Ganador

Carlos Isidro Fernández
Algo en la vida

Tardaría en encontrar la llave que necesitaba su padre. Todas parecían iguales. La 10-11, la 12-13… y la 14-15. Siempre igual; al menos ahora no le azuzaba como cuando niño: esperaba pacientemente a que rebuscara en la caja de herramientas. De pequeño le decía que nunca llegaría a nada en la vida y ahora, mientras le sujetaba la escalera, no dejaba de alabarle: “Pues aquí donde lo ve, mi chico es abogado, habla inglés y es un hacha con los ordenadores”, como esperando a que alguno de sus clientes le contratara. Acabado el trabajo, volvían a casa en silencio. Su padre también le dejaba conducir la furgoneta.


Finalistas

Belén Sáenz
Noticias

Tardaría en encontrar la llave que necesitaba para abrir la puerta del segundo izquierda, al menos hasta que Mario acabara de marcar goles en el pasillo. Rebuscaría en los bolsillos, se palparía el cuerpo para desdibujar la imagen de Ana dejando el libro en el regazo y echándole los brazos al cuello con preguntas mudas. Haría lo que fuera para retrasar el momento de entrar en casa. Y si la señora Carmen saliera al rellano a dejar la basura con ojos delatores de mirilla, silbaría con pretensión de disimulo y ocultaría a su espalda el sobre grande del hospital con el resultado de las pruebas.

Javier Regalado
Justo a tiempo

Tardaría en encontrar la llave que necesitaba para entrar en el portal. Rebuscando a tientas en el bolso, localizó con manos histéricas el móvil, los pañuelos, el pasaporte, dos barras de labios, rímel, lápiz de ojos, un termo con caldo caliente, preservativos, dos bragas de repuesto, chicles y, justo en el momento en que él llegaba, la pistola.


Semana 10: No pudo seguir adelante sin ella

Fecha: 04/12/2017 | Relatos recibidos: 1.266

Ganador

José Ignacio Domingo
Llave perdida

No pudo seguir adelante sin ella, la estantería se tambaleaba. Lo había intentado con un destornillador, con otro de estrella, con un cuchillo y hasta con unas viejas tijeras, pero nada servía. Faltaba la llave precisa para ajustar todos esos tornillos que ahora brillaban solitarios sobre el parqué. La buscó por todo el salón, entre los embalajes, pero no aparecía. “Fácil de montar”, habría dicho su esposa si hubieran comprado esa estantería juntos. La pateó encorajinado y las baldas se derrumbaron en un estruendo que no interrumpió el sueño de ningún bebé. Un silencio recién alquilado le confirmó que tardaría en encontrar la llave que necesitaba.


Finalistas

Pablo Núñez
Inocente imperfecto

No pudo seguir adelante sin ella y, cuando desparecieron las novelas de Agatha Christie, fue incapaz de recordar las instrucciones para volver a ser inocente. No dejó las huellas dactilares en los sitios comprometedores, tampoco colaboró en los interrogatorios, colocó las pruebas falsas donde nadie las consiguió ver, reconoció que odiaba a la víctima, sobreactuó en el papel de sospechoso y, para rematar su fracaso, olvidó disfrazarse de mayordomo.

Nicolás Jarque
El teniente Patterson

No pudo seguir adelante sin ella y se detuvo en plena marcha. Nosotros con él. Con lágrimas en los ojos, se desprendió de su fusil, del casco y de la placa del ejército. A Charlie le entregó su petaca de Jack Daniel´s, a Joe los cigarrillos de liar, a Tom la munición. Se abrazó a cada uno de nosotros, susurrándonos perdón y desertó allí mismo. Lo vimos partir hacia los campos de arroz de los que huíamos. Siendo sus hombres, por un momento, dudamos si seguirle, detenerlo por traición o dispararle para hacerle un favor.


Semana 9: No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween

Fecha: 20/11/2017 | Relatos recibidos: 647

Ganador

Jesús Molina
Sujeto paciente

“No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween”. No era casualidad que llegase noviembre. Sospechábamos que el profesor relacionaba análisis sintáctico y vida, quizá los confundía. El curso había comenzado con un pretencioso “Recogeremos gozosos las uvas maduras” y, aunque por Navidad nadie supo identificar el sujeto de “Pasaremos juntos la noche más larga”, para febrero aquel “Amanecemos todavía soñando” despejó cualquier duda: el profesor estaba enamorado.
Con las subordinadas del tipo “Vivo el delirio de no terminar de quererte” la sintaxis se complicó y los suspensos llegaron, así que nos alegramos cuando cogió la baja.
Hoy su sustituto ha comenzado dictando “No pudo seguir adelante sin ella”..


Finalistas

Joaquín Valls
El parque de atracciones

No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween. Al terminar nuestra actuación y cuando aún nos estábamos quitando los disfraces, alguien cerró el portón y desconectó la electricidad, seguramente pensando que ya nos habíamos marchado. Se escuchó luego el característico chirrido que produce, al replegarse, el puente levadizo. Treinta euros por un solo día de trabajo no está nada mal, pero también los ganamos en un par de buenas jornadas pidiendo limosna. Lo malo del asunto es que nadie nos va a echar de menos. Pero no todo es negativo: en la oscuridad, nuestro experimentado oído ha detectado la presencia de una colonia de ratas.

Javier Crespo
Verás cuando crezca

No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween y este es el quinto año.
Ya ha empezado a preguntar por qué sólo salimos una vez cada 12 meses. Cómo explicarle por qué no va al cole, por qué no duran los profes particulares o por qué lo primero que le enseñamos a decir fue “truco o trato” en vez de papá o mamá. Si por algún descuido entra el cartero, el vecino o el que lee los contadores del gas, siempre podrán pensar “mira que gracioso el chaval”, o “pobres padres, les ha salido un hijo un poco tonto”.


Semana 8: ¿Qué será lo que le ponía su madre?

Fecha: 13/11/2017 | Relatos recibidos: 665

Ganadora

Davinia Heras
Compañero de juegos

¿Qué será lo que le ponía su madre? Lleva aquí tres días y no ha querido probar nada de lo que he cazado para él. Sólo toma agua y esas chucherías asquerosas que llevaba en los bolsillos. A lo mejor no elegí bien. No sabe volar, se quita los colmillos para dormir y es muy pesado, no para de decirme que quiere volver con su familia. Mira que le he explicado veces que no podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween.


Finalistas

Antonio Molina
La señora Kent

“¿Qué será lo que le ponía su madre? ¿Puré de verduras, de pollo, crema de pescado, de lentejas? Estas tienen mucho hierro y el niño es muy fuerte. Espera… ¿qué es esto?… ¿cereales hidrolizados sin gluten… quinoa… mijo… y alguna fruta?”
Había recorrido varias veces la calle del supermercado llenando el carro. El niño era diferente y ella un poco mayor y no había tenido hijos. Aquello la superaba tanto que no se dio cuenta de que el crío ya no estaba en la silla del carro.
-¿Clark?
Lo vio volando alrededor del stand de los chocolates.
“¿Y alpiste?” pensó, mareada, mientras lo cogía por el piececito.

Román Navarro
El almuerzo del recreo

¿Qué será lo que le ponía su madre? Bromeábamos con que le preparaba dedos fritos y lenguas asadas y que un día nos pillaría metiéndonos con él y acabaríamos en su tartera. Nos moríamos de risa.
Era un niño raro, con la mirada huidiza y los dedos demasiado afilados. En el recreo se alejaba con su tartera para comer solo en una esquina del patio.
Ayer faltó su compañero de pupitre. Le preguntamos riéndonos si se lo había cocinado su madre. No debimos hacerlo. Abrió su tartera con una sonrisa que nunca habíamos visto, nos mostró su almuerzo, y se fue, como siempre, a su esquina a comérselo.


Semana 7: Y se ríe

Fecha: 06/11/2017 | Relatos recibidos: 1.248

Ganadora

Carmen Alonso
Mi bebé

Y se ríe, se ríe con cualquier cosa. Se ríe al despertarse, y antes de dormir, y cuando lo tomo en brazos y lo beso, y cuando salimos a pasear, y cuando lo baño. Solamente llora cuando le doy de comer, no le gusta la papilla que le hago con patata, zanahoria y un poco de pollo; lo pongo todo a hervir y cuando está hecho lo paso con la batidora.
Desde el día en que lo vi en el parque supe que yo sabría hacerle feliz. ¿Qué será lo que le falta al puré?, ¿Qué será lo que le ponía su madre?

Finalistas

Asier Susaeta
Nos(otros)

Y se ríe, papá se ríe todo el rato gracias a la careta que venía con las pastillas naranjas. Yo he preferido fabricarme una de felicidad más contenida siguiendo las instrucciones del tutorial de YouTube. También te dan unas frases a juego para que tus padres no sospechen. Mamá es la única que ha optado por una expresión de sorpresa, como de muñeca hinchable. No sé de dónde la ha sacado, pero debería pensar en hacerse los agujeros de los ojos porque ahora siempre choca con los muebles de casa. Además, se la oye llorar por debajo y se va a ahogar.

Alfonso Cabaleiro
Baño de burbujas

Y se ríe a pesar de que le tengo dicho cien veces que no quiero que lo vuelva a hacer. Tres vendedores de telefonía, dos de la compañía eléctrica, uno de seguros, una chica que pedía firmas y un señor de barbitas que nunca sabré que quería. Invita a pasar a cualquier desconocido que llama a la puerta.
Menos mal que soy previsora: volveré a llenar la bañera y compraré más ácido por si acaso. A veces, creo que lo he malcriado un poco.


Semana 6: Vuelve a pedirme que le empuje

Fecha: 23/10/2017 | Relatos recibidos: 847

Ganador

Carlos Guillermo Ortuño
Inmortal

Vuelve a pedirme que le empuje. Esta vez desde la azotea. Este maldito niño me tiene frito con el gusto que le ha cogido a restregarme que es inmortal. Y yo no gano para sustos. Salimos a pasear y se tira debajo de un camión. Nos vamos al parque de atracciones y se lanza desde la noria mientras saluda al resto de usuarios. En el campo se come todas las setas venenosas que encuentra.
Le he amenazado con dejar de ser su amigo si continúa con esa actitud tan irresponsable.
Me dice que si lo hago se declara en huelga de hambre.
Y se ríe.

Finalistas

Marta García
El columpio

Vuelve a pedirme que le empuje con más fuerza. Obedezco, y el columpio va y viene haciendo crujir las ramas de nuestro cerezo. Oscurece. Le digo que es hora de entrar, pero él se enfada, hace pucheros, me pide un poco más, y yo… acabo por ceder. Después de todo, es mi hermano pequeño. Luego, entro en casa lloroso, asustado, y nadie me recibe salvo el silencio. Mamá y papá, sumidos en su gran pena, también parecen fantasmas.

Miguel Peñalvo
Space Oddity

Vuelve a pedirme que le empuje pero me niego de nuevo. ¡Si vas a ser el primero lo tendrás que hacer solo!, le espeto mientras la rabia y la envidia me consumen. ¡Además, vaya viajecito me has dado! Que si la velocidad de escape me aterra, que si orbitar me marea, que si nos vamos a estrellar… Ni yo tengo espacio para pasar primero ni Collins tiene tiempo para esperar más, ¡así que sal ya! Entonces, súbitamente su mirada pone los pies en la tierra, da un paso y al lunático cabrón se le ocurre la única frase a la altura del momento. Cómo le odio…


Semana 5: Que todo vuelva a ser como antes

Fecha: 16/10/2017 | Relatos recibidos: 695

Ganador

Trini Pestaña
Volver a empezar

Que todo vuelva a ser como antes me tiene desquiciada. Mi marido no escarmienta y ha vuelto a casa. Apareció de repente, pálido y esquelético, como el fantasma que siempre fue. Dice que me sigue amando y que no le importa lo que le hice. Mentira cochina. Le grito que se esfume, que con diez años de cárcel, ya he pagado mi crimen. Él, a cambio de que salgamos a dar el último paseo, promete no torturarme. Yo consiento, aunque sé que miente, pues antes de pulsar el timbre del ascensor, se sitúa frente al hueco de las escaleras y vuelve a pedirme que le empuje.

Finalistas

Salvador Terceño
Una carta sin ilusión

Que todo vuelva a ser como antes, como cuando viajábamos juntos y papá nos hacía cosquillas en cualquier parte. Como cuando mamá sabía sonreír, sin esa permanente expresión de tristeza. Como cuando andaba la abuela quemando cosas por la casa y aún conservábamos los cachivaches del abuelo. Que todo vuelva, sin más. Eso quiero. Y no me importa si desaparece el móvil de la Primera Comunión y los videojuegos. Tampoco me importa volver a tener siete años y fingir que escribo esta carta ilusionado. El vello y el acné, podéis llevároslo también. Postdata: confieso que este año me he portado regular. A cambio he sacado algún notable.

Lorenzo Rubio
¡Milagro!

“Que todo vuelva a ser como antes”; “que mi papi se cure”, “que el Atleti gane la Champions esta temporada”…; una a una, los ángeles van introduciendo en un bombo las plegarias de los vivos que reciben cada día. Luego, para evitar el tongo en las concesiones, el Altísimo revisa que todos los fieles participantes hayan rezado correctamente las oraciones reglamentarias y, a continuación, San Pedro gira el bombo y canta los milagros premiados.
En el sorteo de hoy el Gordo le ha tocado a un sin techo hambriento que oraba debajo de un puente, justo antes de desatarse una lluvia de pollos asados.


Semana 4: La ciudad del amor

Fecha: 09/10/2017 | Relatos recibidos: 1.125

Ganador

Francesc Barberá
El deseo

La ciudad del amor cambió totalmente a papá. Cuando volvieron del viaje, mamá estaba entusiasmada. Pero no tardó en arrepentirse de haber pedido aquel deseo. Papá hacía cosas muy raras: todas las noches le cantaba una serenata y le llenaba la habitación de rosas. Incluso llegó a contratar un avión para que dibujara sus nombres en el cielo. Han decidido volver a París. Papá quiere casarse frente a la Torre Eiffel. Mamá está deseando regresar a aquel puente, cerrar los ojos y pedir que todo vuelva a ser como antes.

Finalistas

Enrique Medina
Ciclo vital

La ciudad del amor. Geografía borrosa e imprecisa de calles sin nombre concreto reconstruida pacientemente a partir recortes de fotos, recuerdos baratos, entradas de museos, tarjetas de embarque, pequeños accidentes con final feliz apuntados en cuadernos de pastas azules, billetes de metro, servilletas de papel. La caja estuvo primero en el salón, visible orgullo de sus dueños. Pasó más tarde a una discreta estantería del dormitorio. Terminó subida a un maletero; hacía falta espacio. Pero no estaba del todo mal. Aún quedaba, lo sabía, la pequeña humillación del trastero. Y también el día en que los hijos la abriesen, curiosos, por última vez.

Gabriel Pérez
Otra

La ciudad del amor estaba plagada de mujeres. No me costó encontrar a otra de tu estatura y silueta. Sí que tuviera el color de tus ojos, la forma de tu nariz, tu boca…
Para solucionar el problema del pelo, le eché un tinte rubio y se lo corté a la altura de los hombros, como lo llevabas. Respecto a su voz, intenté suavizarla dándole miel. Aun así, su timbre era tan diferente que le rogué que no hablara. Y mira por donde, me di cuenta de que en silencio era clavada a ti. Sobre todo cuando me mirabas con esa cara de terror.


Semana 3: Desde el día que murió

Fecha: 25/09/2017 | Relatos recibidos: 841

Ganador

Lorenzo Rubio
Lo que me contó un pajarito

Desde el día que murió mi esposo, cada mañana un gorrión entra por mi ventana. Me seca las lágrimas con un pañuelo que agarra graciosamente del pico y me cuenta lo mucho que él me amaba. Incluso me manda mensajes de su parte. Me dice que me añora, que se acuerda muchísimo del día que nos conocimos, de la boda y, sobre todo, del viaje relámpago a París. A veces, el pájaro se equivoca y me llama Vanesa en vez de Marta. Yo le escucho atenta y voy apuntando todos los datos sobre esa pelandrusca, mientras me pregunto si será bonita la ciudad del amor.

Finalistas

Alberto Moreno
La familia unida

Desde el día que murió Jorge, el menor de mis tres hermanos, decidimos acercarnos más a papá. Cada noche le preparamos su cena favorita, charlamos con él y cantamos alrededor de la chimenea. La gente comenta que su cabeza falla, que ya tiene los nervios muy frágiles, pero nosotros confiamos en su fortaleza y deseamos con toda nuestra alma poder seguir arropándole los hombros, besándole la frente y susurrando a su oído durante muchos años más. Es la única forma que tenemos de vengarnos por todo lo que nos hizo mientras estábamos vivos.

Mila Hidalgo
Empoderada

Desde el día que murió el príncipe azul, la princesa trabaja como domadora de dragones.


Semana 2: Otra vez

Fecha: 18/09/2017 | Relatos recibidos: 750

Ganador

Modes Lobato
Docente

Otra vez el anciano profesor camina entre los pupitres, susurrando a cada alumno las respuestas del examen.
Y así, año tras año, desde el día que murió.

Finalistas

Asier Susaeta
Simulacros

Otra vez suenan las sirenas, sacando al pueblo entero de su letargo. Sus habitantes corren a reunirse en el búnker y allí esperan a que el alcalde dé la orden para regresar a sus hogares, o al Teleclub, donde comentan lo importante que fue construir ese refugio. Cuando esto ocurre, las parejas hacen el amor como si fuese su última oportunidad, los niños juegan hasta tarde en la calle y los viejos devoran la novela que tienen entre manos; todos celebran estar vivos y se prometen no volver a olvidar lo afortunados que son, aunque la guerra haya acabado hace años.

Nicolás Jarque
El infiltrado

Otra vez la ve despedirse con el brazo a través del retrovisor y entrar en su portal mientras avanza lentamente con el coche. Suspira y enciende la radio. Suena una balada de Joe Cocker, o se le parece. Tararea el estribillo, se le nublan los ojos, calla. Se siente culpable. En su cabeza —como ayer, anteayer o hace dos semanas—, se vuelve a reproducir la misma promesa: «Mañana la detengo y la llevo a comisaria».


Semana 1: La casa ha comenzado a llenarse de hormigas

Fecha: 11/09/2017 | Relatos recibidos: 660

Ganadora

Patricia Collazo
Itinerantes

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas, dice mi madre. Y nos mudamos de ciudad. Eso ocurre cada tres o cuatro meses. Mi hermana y yo hemos pasado por tantos colegios que ya no recordamos sus nombres.

Cuando nos instalamos, llama a mi tía y le dice que ya estamos a salvo. Pero nunca le quiere dar la nueva dirección. Te conviene no saberla, suele decirle. Como si las hormigas fueran capaces de sonsacársela para poder dar con nosotros de nuevo. Aunque tome tales precauciones, lo mismo da. Ellas terminan encontrándonos. Y toca recogerlo todo, cargar el coche y cambiar de amigos y de cole. Otra vez.

Finalistas

Calamanda Nevado
Esperanza

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas. Antes de que vuelvan papá y mamá seremos árboles muy altos. Nos quedaremos mucho tiempo con las raíces levantadas. No nos moveremos, Ana ¿Ves aquel pájaro que vuela? Se va a posar en nuestras ramas, ya lo verás. Hazme caso, cantará y nos hará cosquillas en los dedos. Seguiremos siendo hermanos, pero no niños, sino árboles ¡Ah!, no podemos hablar; solo crujir el tronco rozándolo con las hojas. Ni tendremos frío, ni nos picaran las hormigas ¿Por qué lloras?

Eva García
Realidades

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas y mi corazón de gusanos transparentes, pero ella sigue fingiendo que no pasa nada. A estas alturas, ni tenemos el palacio que soñamos alguna vez ni vivimos el amor de cuento que nos habíamos prometido.

A veces dejo sobre la mesa mis calcetines agujereados o pañuelos manchados de otro carmín. Pero ella sonríe, mueve la cabeza, los tira a la basura para que dejen de existir y sigue tarareando mientras convierte las patatas en langosta y transforma las lentejas en caviar.