IX Edición de Relatos en Cadena (Finalistas)

En esta página se irán publicando los resultados semanales de la X Edición de Relatos en Cadena. Cada lunes, sobre las 18:00 en el programa La ventana de la Cadena SER, se votarán en directo los ganadores y finalistas de todos los microcuentos recibidos durante la semana.

Además, los microrrelatos finalistas de cada mes se publicarán en la revista Cuentos para el Andén.

Navega por los siguiente enlaces para acceder a las bases, la frase de la semana y la información completa del concurso.


Ganadores mensuales

Mes Autor Microrrelato Fecha
Septiembre Luz M. Leira El desafío 28/09/2015
Octubre Ana Sarrías El espectador 26/10/2015
Noviembre  Asun Gárate Las madres  30/11/2015
Diciembre Carmen Quinteiro Patera 29/12/2015
Enero Ernesto Ortega Amantes 25/01/2016
Febrero  Manuel Menéndez Un hombre  honrado 29/02/2016
Marzo Arantxa Portabales Guerra de neologismos 28/03/2016
Abril Raquel Lozano Cosas que hacer 25/04/2016
Mayo Paloma Casado Letras de Oriente 30/05/2016
Junio Mafalda Bellido Estrago 04/07/2016

Semana 34: Como si de una plaga venenosa se tratara

Fecha: 28/06/2016 | Relatos recibidos: 635
Ganadora semana 34

Mafalda Bellido Monterde
Estrago

Como si de una plaga venenosa se tratara fue subiendo, monte arriba y se llevó todo por delante, las cortezas de los árboles, los árboles, los jabalíes que se rascaban en las cortezas de esos árboles, la mariquita que se resguardaba bajo esa corteza y hasta la flor de jara en la que la mariquita descansaba. El ruido cesó y todo cambió. Ahora todo es gris. A veces lo enmascaran de blanco o de otros colores que imitan a otros colores; azul mar, verde pino, rosa jara, pero debajo todo es gris. Gris cemento.

Finalistas semana 34

Vicente Muñoz Pijúan
Enemigos

Como si de una plaga venenosa se tratara, acabamos con todos en muy pocos días. Fuimos metódicos y rápidos, convencidos por la información oficial de que sólo eran unas ratas traidoras que no merecían vivir. A los Santolianos se nos encargó la operación de cerco. Lo hicimos tan bien que no escapó ni uno sólo de ellos.
No entiendo por qué hoy se habla en El Boletín de una posible traición por nuestra parte. Será un error.

David Figueroa Martínez
Replicantes

Como si de una plaga venenosa se tratara Marta logró replicarse en todas las mujeres de la ciudad, al principio creí que por algún estado de Facebook viral, o una campaña de Change.org habían logrado confabularse en mi contra para vengar a su congénere; Claudia, por ejemplo, empezó a apretar el dentífrico por arriba, Gloria me llamaba veinte veces al día y Johana llenaba mi cama de migas de galletas; pero fue Rosa la que confirmó mi teoría, cuando, después de una discusión acalorada, volvió a arrojarse por la ventana.


Semana 33: Cuelgan de las cuerdas de la del quinto

Fecha: 20/06/2016 | Relatos recibidos: 648
Ganador semana 33

Marta García Valdés
Rumores

Cuelgan de las cuerdas de la del quinto; saltan sigilosos hasta la terraza del cuarto piso. Descienden reptando por el tubo de la calefacción. Se deslizan de alfeizar en alfeizar. Hasta que al fin, alcanzan la calle, y, una vez en la acera, se dispersan en todas direcciones. Imparables, como si de una plaga venenosa se tratara.

Finalistas semana 33

Manuel Montesiones Morenos
Astronauta por vocación

Cuelgan de las cuerdas de la del quinto un sol de grandes dimensiones con ojos y sonrisa, bolas de papel, que simulan planetas ingrávidos, atados a una goma elástica suben y bajan como asteroides de caucho, y en su movimiento disidente, casi impactan con la maqueta de un cohete espacial instalado en el patio de vecinos. Al atardecer, cerca del tejado, una luna llena ilumina un papel pintado con miles de estrellas y galaxias infinitas. Como cada noche, desde que está sin trabajo, baja con los niños y los introduce, uno a uno, en el módulo lunar para soñar un viaje en su particular parque de atracciones.

José Manuel Dorrego Sáenz
Sujeto, verbo y predicado

Cuelgan de las cuerdas de la del quinto. “Cuerdas” es el determinante, le dije. “Colgar”, además de verbo, es complemento. “De” es preposición y “Quinto”, el numeral ¿Y el sujeto, te preguntarás?, le susurré delicadísimamente al oído. Para ello, siempre hay que preguntarle al verbo ¿Quién? Veamos, dije: “¿Quién cuelga? Pues quienes cuelgan de las cuerdas de la del quinto, allá arriba, son las respectivas cabezas de tu papá y de tu mamá. Y ahora ¿Me dirás de una puta vez donde está el jodido maletín? Y no admito una respuesta en subjuntivo ni yuxtaposiciones: te recuerdo que sé, con absoluta precisión, a qué colegio van tus hijos.


Semana 32: Las mañanas, si no llueve

Fecha: 13/06/2016 | Relatos recibidos: 612
Ganador semana 32

Puy Moya Arina
Patio de sombras

Las mañanas, si no llueve, las pasa asomada a la ventana del patio “leyendo” entre cuerdas. Sabe que algo no funciona en el tercero desde que tienden juegos de noventa en vez de sábanas de matrimonio. Ya no hay ropa de bebé en el primero, ¡pobre niño! En cambio ahora hay baberos, gigantes, en el cuarto. Desde que está el abuelo sobra dinero… y babas. Sonríe con los nuevos sujetadores de la del segundo, tres tallas más grandes que los de antes. Y llora. Llora desde que los calzoncillos verde manzana que le regaló a Miguel cuelgan de las cuerdas de la del quinto.

Finalistas semana 32

José Manuel Dorrego Sáez
Maneras de vivir

Las mañanas, si no llueve, se nos llenan de suicidas. Suben a los edificios más altos de la ciudad y saltan al unísono, demostrando una capacidad de coordinación envidiable. Fallecen en el acto, claro, dejando un acompasado claqueteo sobre el asfalto. En los días de lluvia, apenas son un par de ellos los que deciden lanzarse al vacío, siempre con una parsimonia desesperante, como si descendieran planeando sobre su propia nostalgia. Tardan una eternidad en tocar el suelo y al caer se limitan a levantarse, sacudir el polvo de sus trajes y marcharse caminando. A esos, como usted comprenderá, ya hemos dejado de prestarles atención.

María Bofill
Sinestesia

Las mañanas, si no llueve, son turquesa. El número ocho es azul cobalto. El zumbido de las moscas es amarillo y la voz de Aitana rojo carmesí. Nueva York es marrón y Valencia naranja, como el fuego. Los recuerdos sobre el abuelo son morados y la tristeza que le invade cuando decepciona a su padre gris oscuro. El telediario, negro; la música, blanca; los sueños, multicolor. Las lágrimas que cada mañana le recorren las mejillas cuando sus compañeros le llaman “raro” son verde militar, igual que los empujones, las zancadillas y las botas que al caer al suelo, le pisan los dedos de las manos.


Semana 31: Aquel día de verano de 1945

Fecha: 06/06/2016 | Relatos recibidos: 992

Ganador Semana 31

Javier Regalado Herrero
Pensamientos positivos antes de dormir

Aquel día de verano de 1945. La hoguera en las noches de San Juan. La mañana en que Aurora me dijo que sí. El día en que tiramos juntos por el fregadero todo el alcohol que había en casa. Los tres kilos doscientos que pesó Álvaro al nacer. Mi ascenso a encargado de mantenimiento. Mi primer año sin beber. El Seat 124. La boda de nuestro hijo. Las tres veces que Aurora me abrió la puerta de casa. El kilo trescientos de acero que recogí ayer de los contenedores. Las mañanas, si no llueve.

Finalistas semana 31

Lorenzo Rubio Martínez
Transformers

Aquel día de verano de 1945, cuando la guardia tocó a la puerta, mi abuela se transformó en crucifijo y se colgó en la pared. El yayo, en bandera roja y gualda con mástil incluido. Madre se petrificó sobre un poyo y adoptó la figura de la Virgen María. Y yo, que entonces era un zagal de solo diez años, por seguirles el juego, me transformé en Biblia y me camuflé entre los libros de pega del anaquel. Padre abrió la puerta y gritó: “¡Arriba España!”, en vano, venían a prenderle. Pero él fue más rápido. Se transformó en águila y huyó volando por la ventana.

Carlos García Alcántara
Manhattan

Aquel día de verano de 1945, Hiroshi Izumi se levantó feliz. Marcaban las seis en su reloj de cocina, y el segundero sonaba ligeramente mientras el hombre tomaba sopa a pequeños sorbos. “Aún queda un rato”, pensaba, para después comenzar un repaso mental de las actividades del día; mercado, poda, cocina y a última hora algo de koi-koi con el señor Sasaki. Volvió a mirar el reloj, que ahora marcaba las ocho menos cuarto. Terminó de prepararse y se dirigió a la puerta. Tras abrirla, el destello de luz más brillante que jamás había visto le hizo sonreír. “Ojalá este agosto durase siempre”.


Semana 30: En esa casa no vive Mizuki Tanaka

Fecha: 23/05/2016 | Relatos recibidos: 551

Ganadora Semana 30

Mei Morán
Sol naciente

En esa casa no vive Mizuki Tanaka, pero si alguien se toma la molestia y entra en el jardín, podrá encontrarse con su sombra. Derretida para siempre encima de los escalones en los que, sentado, tomaba té aquel día de verano de 1945.

Finalistas semana 30

Noelia Molanes Costa
No estoy preparado

“En esa casa no vive Mizuki Tanaka, sino Naruto Uzumaki. De vez en cuando vienen también Iruka y los Caballeros del Zodiaco y se montan unas orgías que…”
“¡Puños fuera!”
Pulso aturdido el botón de pausa de YouTube. Las 4:36. Me despego del sofá y busco a tientas el teléfono. Tiro el vaso. La cuchara no se despega del fondo petrificado de Cola-Cao. 137 wasaps. “Cómo estás, tío”, “Lo siento, tronco”. El pulgar se desliza por inercia. Una foto del negro superdotado. Ja. Luisa: “Ya lo han sedado. Mamá está fatal”. Me pongo el pijama de Spiderman. Me acuesto en la cama nido. Le doy al play.

Beatriz Gómez Gómez
Se busca

En esa casa no vive Mizuki Tanaka, vuelvo a decirle a la Señora Hitomi. Ella me mira pero no me ve. Después sonríe o se enfada y permanece horas sin minutos allí sentada. Anochece, y desde mi ventana la veo marchar con la cabeza gacha. Quizá sea el único recuerdo que aún conserve, por eso no me animo a llamar al teléfono que aparece en las farolas.


Semana 29: Desde el otro lado del planeta

Fecha: 16/05/2016 | Relatos recibidos: 741

Ganadora Semana 29

Paloma Casado Marco
Letras de Oriente

Desde el otro lado del planeta llegan las cartas que recibe periódicamente. Cuando abre el buzón y encuentra un sobre escrito con esa letra extraña, siente un regocijo que creía olvidado. Luego extrae con cuidado la cuartilla y lee sin comprender. A veces encuentra dibujado un corazón, un pájaro o una flor de almendro y por eso sabe que son cartas de amor. Las guarda ordenadas en un cajón y algún domingo por la tarde, las abre y olfatea su perfume de madreselva. Le hacen tanta ilusión, que no piensa devolverlas ni decirle al cartero que en esa casa no vive Mizuki Tanaka.

Finalistas semana 29

Asier Susaeta Díez de Baldeón
Trigonometría aplicada

—Desde el otro lado del planeta, desde allí lo controla todo —responde su padre.

—¿Así que sabía que era una escuela?

—No lo sé, cielo. Quizás confundió las coordenadas.

—¿Y si yo hubiese estado ayer…?

—Mejor no pienses en eso. Y duerme un poco —dice, besando su frente—. Todavía tienes algo de fiebre.

Aunque lo intenta, cada vez que cierra los ojos, Amal imagina la misma figura, amenazante. Entonces recuerda la clase de matemáticas; “seguro que desde ese día ha estado vigilándonos”, deduce, y corre en busca de sus apuntes. Rasga la página y los trazos del pentágono vuelan en pedazos por la ventana.

Enrique Forniés Gancedo
Echar raíces

Desde el otro lado del planeta siento las raíces de aquel árbol. Las oigo crecer lentamente. Lo plantó mi padre cuando cumplí los quince años. “Este es tu árbol”, me dijo con las manos llenas de tierra, “lo pondremos aquí, junto al mío y al de tu madre”. Lo veía todas las mañanas al salir de casa y todas las tardes al volver del colegio. Con el tiempo, aquella ramita se convirtió en un tronco tan grueso como mi cuerpo. Huí de casa el día que descubrí el trabajo de mi padre. Mi padre hace ataúdes de una sola pieza.


Semana 28: El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas

Fecha: 09/05/2016 | Relatos recibidos: 561

Ganador Semana 28

Rafael Olivares Seguí
Teoría del orden natural

El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas, sin embargo, la mariposa que libaba la flor de magnolia, soportaba esta vez, con estoicismo y resignación, el inoportuno aguacero. No quería que por un asustado aleteo la señalaran, de nuevo, desde el otro lado del planeta.

Finalistas semana 28

Carlos Pérez Recio
La trampa

El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas de la higuera y al alzar el vuelo se veían irremediablemente atraídas por la brillante luz ultravioleta.

-¿Ves hijo? A pesar de que el chasquido les avisa del peligro, se dirigen directamente hacia su muerte.

-Sí, esas avispas son estúpidas. Podrían escapar si quisieran.

-No siempre es fácil, a veces tenemos la solución ante nuestros otros ojos, pero no somos capaces de ver más allá de nuestras narices. Y ahora termina de vestirte para ir al colegio, no quiero llegar tarde al trabajo. Hoy tengo una reunión muy importante. Y recuerda que cuando regrese, ya estarás acostado.

-¡Jo! ¿Otra vez?

Gonzalo Yut
El último riego

El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas.
-Cuidado papá te picarán -pero él siguió inmóvil mirando el cielo-. Deja, ya termino yo, -propuse. Y aunque hice por coger la manguera no lo permitió aferrándose a ella como un náufrago a un salvavidas.
-¿Quién regará mis plantas mañana? -Preguntó masticando cada palabra.
-Papá ya está decidido es por tu bien.
-También puedo sacar la basura, comprar el pan y hacer la cama, -dijo sin atreverse a mirarme a la cara.
-Papá es un sitio precioso.
-Es porque gasto mucha agua, ¿verdad?


Semana 27: Es como sale mejor

Fecha: 02/05/2016 | Relatos recibidos: 1025

Ganador Semana 27

Enrique Medina Pla
Billete de ida

– Es como sale mejor. ¿Ves?, así las plantas creen que está lloviendo.
El padre apretaba suavemente la mano de su hijo sobre la boca de la manguera. El chorro se abría como un abanico de cristal.
– No olvides regarlas cada dos o tres días, ¿vale? Ahora te ocupas tú de esto.
El niño asentía concentrado en el agua.
– ¿Cuándo vas a volver?
El padre le pasó la mano por la cabeza.
– ¿Y por qué no vienes tú en verano? Así te enseño lo que haya aprendido de alemán.
El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas.

Finalistas semana 27

Fernando Alemán Roda
Tradiciones

“Es como sale mejor el guiso, cociéndolo con tiempo”, le dice su abuela mientras remueve el contenido del enorme caldero con una rama de cedro de tamaño acorde. A la niña le encanta salir de la ciudad, esa sucia amalgama de barracones donde se hacina la gente. Adora la libertad de la selva y las enseñanzas de la tribu acerca de las costumbres ancestrales de su estirpe. Aprendió a leer, la primera de la familia, y al contemplar aquella hoguera piensa en los titulares de los periódicos que encontró alguna vez por el vecindario, allá en la urbe, alarmados por la desaparición de turistas.

Trini Pestaña Yáñez
La mirada

-Es como sale mejor. No seas nenaza –gritó Sergio al entregarme el pedrusco. Ah…y elígelo del color que más te guste.
-El rojo. Era el favorito de mi madre –le contesté agarrándome al pretil y asomándome al vacío.
-Pues prepárate, que viene uno.
Respiré hondo, tomé impulso y alcé el pedrusco a la misma vez que la mujer que iba al lado del conductor alzó la vista y me miró horrorizada. Bajé el brazo y, para librarme de Sergio, admití mi cobardía. De lo que no pude librarme durante mucho tiempo, fue de la mirada de aquella mujer que tanto se parecía a mamá.


Semana 26: Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar

Fecha: 18/04/2016 | Relatos recibidos: 776

Ganadora Semana 26

Raquel Lozano Calleja
Cosas que hacer

Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar, de llevar al niño los lunes a inglés y los miércoles a natación. El jueves le ponen la vacuna y el viernes tiene revisión. No olvides regar las plantas ni sacar a Troylo a pasear antes de las 8 que si no, se lo hace encima. Recuerda que en mayo siempre se nos achucha el mes porque viene el seguro del coche y el tuyo de la caza. Haz verduras de vez en cuando, y pescado, que es más sano.
Ah, compra lejía y frota con agua fría la sangre; es como sale mejor.
Finalistas semana 26
Salvador Terceño Raposo
Aquella playa

Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar. No quiero pasar décadas sobre la chimenea para acabar arrinconado en el desván, con las colecciones incompletas de fascículos, las muñecas mutiladas y los viejos vinilos. Ya conoces el apego de Carmen por las cosas materiales. La adoro, pero sé que esto la superará. Todos los martes va al gimnasio y los niños se quedan estudiando solos. Puedes visitarlos con cualquier excusa, coger la urna disimuladamente y llevarla a aquella playa donde casi me ahogo de niño. Aquella en la que los padres se quitaron los bañadores en el agua y papá perdió las llaves del coche. ¿Te acuerdas, mamá?

Lorenzo Rubio Martínez
Se vende

“Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar”, le reprocha entre estertores a su nuera cuando esta entra al dormitorio acompañada de una pareja. La nuera, sin contestarle siquiera, abre el balcón y muestra a los novios las fabulosas vistas al mar, los armarios empotrados, aún llenos de ropa de la vieja, el baño… y les asegura que, firmadas las arras, podrán instalarse en no más de un par de semanas.


Semana 25: El día que una ola salte más de lo convenido

Fecha: 11/04/2016 | Relatos recibidos: 587

Ganador Semana 25

Nicolás Jarque Alegre
La revancha

El día que una ola salte más de lo convenido el espigón y se engulla a tu padre en medio de su pesca, no será la furia del mar Mediterráneo quien se lo lleve sino la justicia. Pero para ello, acuérdate de lanzar mis cenizas al mar.

Finalistas semana 25

Salvador Terceño Raposo
El mensaje

El día que una ola salte más de lo convenido llegará a la puerta de mi casa su blanca espuma salpicada y un descomunal calamar violáceo impactará contra ella. Yo trataré de devolverlo al mar, pero cuando, a medio día, el marido de mi madre raje su cuerpo, de él brotará un despiadado ejército de peces espada que hará su trabajo sin pestañear. También brotará del vientre del calamar la botella que arrojé al océano, llevando dentro el trocito de papel en el que escribí mi deseo, perfectamente enrollado, como si nadie lo hubiera leído.

Vicente Fernández Hurtado
Más allá del mar

El día que una ola salte más de lo convenido en el malecón y te empape la falda hasta la cintura, no te asustes ni grites. Habré sido yo. Al resto de los ahogados no les dejaré que te mojen por encima de las rodillas.


Semana 24: Deja unos puntos suspensivos

Fecha: 04/04/2016 | Relatos recibidos: 1005

Ganador Semana 24

Alberto Moreno Sánchez-Izquierdo
Amarrada

Deja unos puntos suspensivos siempre, al final de cada carta. Él dice que son tres gaviotas en fila, o tres burbujas de una de esas olas que a veces salpican la cubierta. O las tres primeras estrellas de la Osa Mayor. Y mi imaginación vuela hasta el océano, y juega con la suya. Aunque sepa que en realidad son tres simples puntos. O peor, aunque sepa que él los deja ahí, flotando, al final de cada carta, para que me agarre a ellos. Para que sea capaz de continuar yo sola con la historia, el día que una ola salte más de lo convenido.

Finalistas semana 24

Rafael Olivares Seguí
Obra perfecta

Deja unos puntos suspensivos junto a las comas, las tildes y el resto de signos de puntuación. En otros receptáculos, agrupados por naturaleza, ya están los sustantivos, los verbos, los adjetivos, los pronombres… Es entonces cuando el sabio artesano tira de la palanca y un conjunto de engranajes, poleas y rodillos se pone en movimiento. Las gavetas van liberando su carga sobre una tolva desde la que, pausada y aleatoriamente, es depositada en una cinta que la transporta a un molde para ser entintada e impresa en un pliego. Don Miguel lo toma y lee: En un lugar de La Mancha… Entonces, sonríe satisfecho.

Antonio Cano Rodríguez
Pequeñas mentiras

Deja unos puntos suspensivos al final del correo electrónico que está escribiendo a su hija. Ha venido esta mañana de la consulta del Médico de Cabecera después de recoger los resultados de sus análisis. Sabe cuánto le costó a ella dar el paso de marcharse al extranjero para encontrar por fin un trabajo adecuado para su formación universitaria y el esfuerzo que le está suponiendo abrirse camino al otro lado del mundo. Retrocede el cursor parpadeante sobre los puntos y le miente por primera vez en su vida. Todo ha salido bien, escribe, se verán a final de Diciembre.


Semana 23: Las palabras que ha aprendido por la noche

Fecha: 21/3/2016 | Relatos recibidos: 675

Ganadora Semana 23

Yolanda Nava Miguélez
Continuará

Las palabras que ha aprendido por la noche de su boca, a golpe de susurro y arrebato, sucumben a la tibieza de las sábanas al amanecer. Por el sumidero de la ducha se van las que se quedaron prendidas en la piel. Las más procaces, enredadas en el pubis, se resisten a la corriente de la ducha, pero acaban resbalando rendidas y blandas hasta sus pies. Las más aviesas, pegadas a la comisura de los labios, se cuelan por la boca y llegan al corazón. Él, ya huérfano de ellas, se despide con un gesto. A su espalda, colgando del quicio de la puerta, deja unos puntos suspensivos.

Finalistas semana 23

Lorenzo Rubio
Piedad, misericordia y otras similares

Las palabras que ha aprendido por la noche son lo único que recuerda al despertarse. De que es sonámbulo, de dónde proceden las manchas de sangre que aparecen en su pijama y de la pistola que guarda bajo las baldosas nunca se acuerda.

Jaime Guillén Pons
Políglotas forzosos

Las palabras que ha aprendido por la noche revolotean por su cabeza, mientras yace adormilado entre sus compañeros. Son palabras básicas, pan, agua, comida, ayuda, dinero. La semana pasada aprendió como se decían en turco. Esta noche, en la barcaza, las ha estado estudiando en griego. Nadie sabe las ganas que tiene de aprenderlas en alemán.


Semana 22: Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase “lavavajillas”, “espumadera” o “colesterol”

Fecha: 14/3/2016 | Relatos recibidos: 572

Ganadora Semana 22

Sonsoles García-Albertos Torres
Diccionario ilustrado

Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase “lavavajillas”, “espumadera” o “colesterol”. Dulce porque tiene cinco años, susurrase porque no tiene fuerzas para más. Mi hijo no duerme. Es muy inteligente. No sólo mira los dibujos de los libros, también los lee. Pero ni su padre ni yo hemos conseguido que aprenda a dormir. Mi marido se fue ayer de casa, me dijo que necesitaba soñar y que aquí es imposible. Yo me hago la dormida, para que mi niño no se sienta culpable. Ahora mismo estoy deseando que venga a susurrarme las palabras que ha aprendido por la noche.

Finalistas semana 22

Marta García Valdés
Secreto

Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase “lavavajillas”, “espumadera” o “colesterol”. Es maravilloso el secreto que compartimos. Del que nadie puede enterarse. Ese poder sobre las palabras que algún día heredaré. Si dice: “Lavadora”, la cocina empieza a girar como la noria del parque de atracciones. Otras veces dice “llave” y todo lo malo se queda encerrado en el desván. Cuando le oímos llegar ella dice: “Colesterol” y las cosas vuelven a su sitio como si nada. Mamá está practicando con una nueva palabra. Un día de estos dirá: “Pájaro” y al fin los dos podremos salir volando por la ventana y escapar.

Manuel Nocolás Andreu
Ayer

Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase “lavavajillas”, “espumadera” o “colesterol”. Todos los días llega a eso de las ocho. Desayunamos juntos mientras le enseño palabras nuevas. Ella me muestra algo y yo le digo el nombre. Ayer me di cuenta de que estaba embarazada. La felicité. Le dije que me hubiera hecho mucha ilusión ser abuelo pero que no tuve hijos. Ella entonces soltó el objeto que empuñaba en la mano derecha justo en el momento en que me estaba preguntando su nombre. Y antes de que yo contestara “lavavajillas” se puso a llorar.


Semana 21: Serán solo cien palabras

Fecha: 7/3/2016 | Relatos recibidos: 1.232

Ganadora Semana 21

Arantxa Portabales Santomé
Guerra de neologismos

Serán solo cien palabras. Las esconde en su mesilla de noche. Durante el día, todas las que usa son inofensivas. Como por ejemplo “lavadora”, “macedonia” o “cucharón”. Las otras, las usa solo en la habitación. Si intento tocarla, abre su cajón y me grita: “Pilíapo” “Mustrode”, “Calíproce”… Yo contraataco inventándole piropos: “Polimposa”, “Malíbula”… Nunca funciona. Hoy decidí pedirle perdón. Así sin más. Se ha enfadado muchísimo. Ha sacado del cajón su peor insulto y lo ha silabeado furiosa: “PI-LI-CA-TRA-LLO”. Cuando se pone así, no hay manera. Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase “lavavajillas”, “espumadera” o “colesterol”.

Finalistas semana 21

Arturo Poyato García
El hijo inoportuno

Serán solo cien palabras. El panegírico no merecía ser más largo. Era su único hijo, aunque no se sintiera como tal. Miro el cadáver de su padre con total indiferencia, parecía que dormía. Intentaba recordar cuando lo había visto tan sosegado. Siempre gritando, el ceño fruncido, la mirada torva, esos suspiros insondables indicando que su mera presencia era inoportuna. Leyó su encomio. El cura musito unas palabras mil veces interpretadas y el gentío se fue retirando a sus inalteradas vidas. Doblo el escrito, como lo hacía su padre y parsimoniosamente se dirigió a la salida mientras un río de lágrimas inexplicables surcaban su rostro.

Joaquín Valls Arnau
Jugando a jueces

“Serán solo cien palabras, más que suficientes para que pueda usted alegar lo que le plazca”, le advierte con gesto severo, embutido en un blusón negro de su abuela. Antes le ha enumerado los tres cargos, que llevaba escritos con letra de palo en una cuartilla. Desde detrás de los barrotes el hámster lo observa con aparente curiosidad, sin dejar de menear el hocico. Una vez le ha leído en tono solemne la sentencia condenatoria, con una mano abre la puerta de la jaula mientras la otra aferra el mango del mazo.


Semana 20: Cada vez que le hablaba del último sobre rechazado

Fecha: 22/02/2016 | Relatos recibidos: 748

Ganadora Semana 20

Laura Garrido Barrera
Relatos al azar

Cada vez que le hablaba del último sobre rechazado, ella giraba la cabeza con desdén y se encendía otro cigarrillo. Setecientos cincuenta y tres sobres recibidos se apilaban sobre la mesa de estudio en dos montones. Los que reposaban junto al cenicero serían carnaza de las llamas. Ella los abría por última vez, releía en diagonal su contenido y construía aviones de papel directos al crematorio. Al final, la media docena de elegidos ni siquiera fueron objeto de una segunda lectura. Él, agotado, sacó un dado y ella lo lanzó. —El tres, avísale tú, y el próximo año cambiaremos las bases, serán solo cien palabras.

Finalistas semana 20

Alberto Jesús Vargas Yáñez
Cartas

Cada vez que le hablaba del último sobre rechazado la empleada de correos se preguntaba quién sería la misteriosa mujer a la que iban dirigidas esas cartas que regularmente aquel hombre, elegante y cortés, venía a retirar por rehusadas a la estafeta, mientras entregaba, a su vez, con una incomprensible insistencia, una nueva dirigida a la misma dirección. Él sonreía e intercambiaba con ella unas cuantas frases amables, preguntándose si alguna vez la chica del mostrador descubriría quien se había convertido, desde hacía tiempo ya, en la verdadera destinataria de aquellas cartas de amor.

Alejandro Silva Faci
Muy profesional

Cada vez que le hablaba del último sobre rechazado ella ponía los ojos en blanco, extenuada ante otra conversación sobre la última moda en sellos homenaje, valijas de cuero y viseras amarillas. Pero lo que más detestaba del trabajo de su marido era su respeto por la confidencialidad de los envíos, incluso con las cartas perfumadas que él mismo le entregaba. En tono serio le confesaba sus recelos por el remitente, que fuera anónimo complicaba una eventual devolución, pero celebraba, como siempre, la elección del gramaje. Ella callaba. Luego a escondidas retiraba el sello, ponía uno nuevo y se preguntaba por qué Correos los fabricaba tan amargos.


Semana 19: Era de los pocos detectives honrados que quedaban en la ciudad

Fecha: 15/02/2016 | Relatos recibidos: 705

Ganador Semana 19

Yolanda Nava Miguélez
Valor y precio

Era de los pocos detectives honrados que quedaban en la ciudad, una ciudad maleada por la corrupción y el progreso descontrolado en la que todo tenía un precio. La decencia valía menos que el descaro, y la traición cotizaba al alza. Mantener su honradez no le resultaba fácil, ya se había ganado la inquina de los compañeros, tres traslados y lo peor de todo, ese frío glacial en la mirada de su mujer cada vez que le hablaba del último sobre rechazado.

Finalistas semana 19

Javier Palanca Corredor
A Bogart, no

Era de los pocos detectives honrados que quedaban en la ciudad hasta que apareció la pelirroja que todos imagináis cuando no tenéis nada mejor que hacer. En vivo y en directo, no sabréis lo que es hasta que la tengáis delante. Te pide que obvies lo visto y olvidas para siempre, te pide que mates y descuartizas, solo insinúa y actúas, demanda y la complaces más allá de sus deseos. Luego, cuando le parece oportuno, te aconseja que te mueras y la costumbre te lleva.

Gregorio Vega Cuesta
El largo adiós

Era de los pocos detectives honrados que quedaban en la ciudad. Vaya si lo era: honrado en una ciudad capaz de doblegar la integridad de cualquiera. Una ciudad acostumbrada a ver cómo, uno tras otro, todos los que se presentaron con una promesa de justicia, de honradez, habían ido entregando su voluntad al mejor postor. Todos menos él, al que la ciudad se lo agradeció con desprecio y soledad. Sin embargo, no sé, algo no acaba de convencerme. Quizás si fuera más directo, más definitivo… El último detective honrado de la ciudad. Eso es. Así quedará mucho mejor en la lápida.


Semana 18: Vivir a lo grande de los bienes gananciales

Fecha: 08/02/2016 | Relatos recibidos: 592

Ganador Semana 18

Manuel Menéndez Miranda
Un hombre honrado

Vivir a lo grande de los bienes gananciales nunca fue su objetivo, había sido una enamorada fiel hasta hoy, me confesó entre lágrimas mientras yacíamos exhaustos y desnudos. Tras meses de aburrida vigilancia, aquella tarde le había desvelado el encargo de su millonario marido, y tras la desconfianza e incredulidad, llegó la rabia que dio paso al sexo salvaje. Me vestí contemplando su joven y hermoso cuerpo. Después, le disparé a quemarropa y salí del hotel. El viejo me pagaba por saber si ella tenía un amante, cierto, pero también por matarla si lo descubría, y yo era de los pocos detectives honrados que quedaban en la ciudad.

Finalistas semana 18

Asier Susaeta
Diez por quince

Vivir a lo grande de los bienes gananciales, poder besarla al despertarse, desayunar juntos —sin prisa, dejando que el pan se empape bien—, los paseos alrededor del jardín botánico y las siestas de media tarde; el tipo de cosas que Antonio siempre imaginó hacer al jubilarse y dejar de madrugar para poner las calles. Y cuando teme olvidar alguno de los rasgos de Candela, simplemente mira su rostro y él también sonríe, al menos mientras su pensión le permita cambiar el cristal y el marco cada aniversario.

 

Isidro Carbonell
Cuidándote

Vivir a lo grande de los bienes gananciales me dices. Ni siquiera sabes lo que es eso de los bienes gananciales, pienso yo. Lo habrás escuchado en algún programa de televisión. Aun así, me sigue admirando tu capacidad de entusiasmarte con tus planes. Como cuando te hiciste con un cargamento entero de cortadoras de verduras pensando que era un negocio redondo. Supongo que fue lo que me enamoró de ti. El brillo de tus ojos, tu avidez por comerte la vida. Ahora planeas un matrimonio con el viejo de la cama de al lado y yo asiento mientras compruebo que tu gotero no se ha vaciado aún.


Semana 17: Subir de nuevo a la habitación

Fecha: 01/02/2016 | Relatos recibidos: 1.338

Ganador Semana 17

Lorenzo Rubio Martínez
Plan de pensiones

Subir de nuevo a la habitación con él. Dejarme follar, si puede. Acompañarlo a fiestas de lujo, reuniones, cenas familiares. Casarme por la iglesia. Sonreír siempre. Hacer oídos sordos a los comentarios sobre nuestra diferencia de edad, a los reproches de sus hijos. Ir haciéndome un nombre. Que se hable de mí. Aguantar, esperar y rezar mucho por su vida. Un infarto. Una infección. Algo rápido y letal. Fingir tristeza cuando empiece a agonizar. Declararle mi amor incondicional antes de su muerte. Incinerarlo para ahorrarme las flores. Acudir al notario. Convertirme en propietaria. Y por fin vivir, vivir a lo grande de los bienes gananciales.

Finalistas semana 17

Paloma H. Díez
Dolores

Subir de nuevo a la habitación a recoger los juguetes  de los niños.  De rodillas, empezar por las piezas del puzle de madera.   Entre todo lo que aún queda esparcido por el suelo, dejar que mis manos cojan  el elefante desgarbado y pálido. Comprobar que ya no huele a Lucía. Acabar de llenar el cofre,  ponerlo bajo la ventana,  justo en el sitio que ocupaba la silla de enea un veinticinco de enero, y preparar el baño para Quique solo.

Vicente Bernabeu
Cumpliendo horarios

Subir de nuevo a la habitación, rescatar la fotografía de la boda del cajón de la mesita de noche, recoger y guardar la ropa interior, cambiar las sábanas y hacer la cama, quitar el polvo y pasar la fregona.  En definitiva, dejar el dormitorio limpio, como si nada hubiera pasado. Después ducharse, vestirse y salir a hacer la compra del día. La comida debe servirla a las dos en punto, no se le puede hacer tarde. Su marido tiene solo media hora para el almuerzo y no están las cosas para jugar con el trabajo.  Él ha sido siempre una persona muy responsable.


Semana 16: Pero nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba

Fecha: 18/01/2016 | Relatos recibidos: 529

Ganador Semana 16

Ernesto Ortega Garrido
Amantes

Pero nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba cuando salgan del motel. Quizás porque lo único que desean es que, por fin, un rayo les caiga encima y les parta en dos, para que una mitad pueda volver a casa con sus mujeres y la otra subir de nuevo a la habitación.

Finalistas semana 16

Lorenzo Rubio Martínez
Sonrisas congeladas

Pero nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba cada vez que se acuerden de él. Desde aquellas vacaciones en la montaña, la vida en la casa se ha congelado. La niebla anega las habitaciones y ya no sale el sol por la ventana del lado de la cama donde dormía padre; a madre le ha brotado escarcha en la comisura de los ojos; y la niña, que jamás perderá la esperanza entre tanta bruma de tristeza, todas las noches gira su bola de cristal para provocar un alud sobre los muñecos de plástico y sonríe cuando los ve surgir de nuevo entre los copos de nieve.

Lidia Sanchis Sorribes
Indicios o esperanzas

Pero nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba. Porque era de noche cuando desapareció todo: primero, las plantas y las flores; después, los animales. Desde entonces ya no se escucha a las vacas mugir ni a los perros ladrar. El silencio se adueñó de las calles y un viento helado se coló por cada rendija de las casas. La gente se acostumbró a caminar entre la niebla, con la espalda encorvada. Se fueron encogiendo, disminuyendo, diluyendo. Aunque no pueden evitar seguir escudriñando el cielo en busca de una señal.


Semana 15: Por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar

Fecha: 11/01/2016 | Relatos recibidos: 426

Ganador Semana 15

Enrique Mochón Romera
Abandonados

“Por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar”, se preguntan mientras miran inmóviles hacia arriba, por donde se marcharon. Aunque pronto se ven obligados a moverse en busca de alimento y cobijo. Andan azarosamente, y la noche los sorprende sin haber hallado nada satisfactorio. Pasarán así muchos días de hambre y frío. De miedo. Y cuando más desesperados estén, vendrán las enfermedades. Y sus primeras desavenencias. Quedarán mermados hasta casi desaparecer. Mas saldrán adelante, fortalecidos. Tendrán hijos. Nietos. Lograrán con el tiempo ser más numerosos que antes. Amarán su mundo. Olvidarán cómo llegaron a él. Pero nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba.

Finalistas semana 15

Ánder Balzategi Juldain
Siempre fieles

¿Por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar? En esa monotonía helada donde sólo resaltan los destellos de la luna. Avanzan muertos de hambre sobre la nieve, sin dirección fija, siguiendo un pálpito. El olor de la gasolina los sorprende, y en seguida encuentran el coche accidentado. Son ellos, parecen muertos. Se acercan cautelosos. El duelo es corto, no tardan en arrancar jirones de sus prendas y en comenzar a devorarlos. No es nada personal, es pura hambre. Después de saciarse se ponen a aullar, y así evitan que se acerque ningún lobo.

Jorge Garcés Garrido
La niebla

“¿Por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar?” La vía recorre un extenso páramo al sur de la región, una zona inerte que el tren atraviesa con dificultad, rasgando brumas pegajosas como telarañas. Los equipajes se ven intactos, alineados en paralelo a ambos lados: maletas rojas, azules, grandes y pequeñas, bolsos de piel y de tela, un reguero de pequeñas manchas de color en medio del gris. Noto entonces la frenada, el resoplido exhausto de la máquina y un impulso que me incita a bajar en silencio junto a los demás viajeros, a soltar la valija, vaciar los bolsillos y empezar a desdibujarme entre la niebla.


Semana 14: En qué momento de la educación de su niña habían empezado a equivocarse

Fecha: 04/01/2016 | Relatos recibidos: 609

Ganadora Semana 14

Arantza Portabales Santomé
Atrapados

¿En qué momento de la educación de su niña habían empezado a equivocarse? ¿Habré cerrado la llave del gas? Aunque me llame, no pienso perdonarlo. O sí. Tal vez. ¿Es que nunca van a dejar el baño libre? ¿Debería instalar Windows 10? El lunes vuelvo al gimnasio. ¿Pero… qué es ese ruido? Los pensamientos de los pasajeros del vuelo 2215 son pensamientos comunes. Triviales. Los mismos que tendríamos usted y yo. Lo que los hace especiales es su movimiento. Resulta fascinante verlos agitarse, nerviosos e inquietos dentro de la caja negra, mientras se preguntan qué ha pasado, dónde se encuentran y por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar.

Finalistas semana 14

Marta Navarro Calleja
Asuntos de familia

En qué momento de la educación de su niña habían empezado a equivocarse es el pensamiento que la asalta obsesivamente noche tras noche y del que no logra desprenderse, incapaz de entender qué hicieron mal ni de perdonar su traición. Colegios escogidos, mimos, viajes, caprichos sin fin… nada fue suficiente y sólo una llamada bastó para que su vida se rompiera en pedazos y su niña dejara de serlo para siempre. No lejos de allí una anciana de cabello blanco y ojos cansados cuenta su historia a la joven que camina junto a ella mientras sobre la Plaza de Mayo, resistente eterna al tiempo y al olvido, arden furiosas las estrellas.

Lorenzo Rubio
Sin anticongelante

“En qué momento de la educación de su niña habían empezado a equivocarse”. El reproche de la profesora aún les martillea en la cabeza mientras comparten las sobras de la comida y beben de una botella rellena con agua de la fuente. Con el estómago casi vacío, el padre apura las migas de pan, y la madre arropa con una manta polar a su hija. “No te preocupes, cariño, seguro que en la segunda evaluación apruebas todas las asignaturas”, le dice. Cuando la niña se duerme, sus padres apagan la luz, enganchan parasoles en las ventanillas y reclinan los asientos delanteros del coche para dormirse ellos también.


Semana 13: Como sombras disipadas por un nuevo amanecer

Fecha: 21/12/2015 | Relatos recibidos: 560

Ganador Semana 13

Manuel Menéndez Miranda
Miedo

Como sombras disipadas por un nuevo amanecer, corrieron a esconderse cuando oyeron el sonido de la llave en la cerradura. Sin atreverse casi a respirar escucharon, con el corazón en un puño, la sucesión de golpes, maldiciones e insultos que iban llegando desde las distintas dependencias de la casa. Después, precedido de un estrépito de cajones volcados y objetos rotos, llegó el portazo que daba paso, una vez más, al añorado silencio. Salieron de sus escondrijos, y abrazados llorando ante los fragmentos del jarrón donde habían escondido sus últimos ahorros, volvieron a preguntarse en qué momento de la educación de su niña habían empezado a equivocarse.

Finalistas semana 13

Ramón Martín Hernández
Tú, tú y tú

Como sombras disipadas de un nuevo amanecer, emprenden lentamente el camino a casa. Han esperado un buen rato apoyada la espalda en el muro de la iglesia, en la plaza. Ha llegado el hombre de confianza de un amo y ha elegido a tres: para levantar una tapia, para quitar unas hierbas, para capar unos guarros… Es jornal para un día. Los demás se retiran, sumisos, pensando que quizás mañana haya más suerte y que esta maldita tierra no da para más.

Javier Crespo Duenas
Educación especial

Como sombras disipadas por un nuevo amanecer abandonan el sótano que apenas ilumina un pequeño quinqué. Las tres amigas dibujan ojeras en el rostro después de una noche más de estudio. Guardan con esmero los libros, los lápices, las libretas. Se dan un fuerte abrazo y se despiden hasta la noche. Las sirenas anuncian el fin del toque de queda y salen a las calles aún desiertas caminando tan deprisa como les permiten sus burkas.


Semana 12: Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado

Fecha: 14/12/2015 | Relatos recibidos: 432

Ganador Semana 12

Sergio Sancho Alías
Sol naciente

Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado cuando, de manera súbita, el calor del verano se multiplica por mil. Las ropas se volatilizan, los anhelos se derriten… y los habitantes de Nagasaki desaparecen, como sombras disipadas por un nuevo amanecer.

Finalistas semana 12

Arantza Portabales
Alejamiento

Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado. Ayer fueron al parque. Mañana la llevará al cine. A seiscientos veintidós quilómetros de allí, él cocina lasaña. Ayer vio Pulp Fiction por enésima vez. Mañana irá al gimnasio. O quizá no. Quizá recorra esos seiscientos y pico quilómetros. Si sale temprano, llegará a tiempo para verlas entrar en la sala dos de los Multicines. Luego, las esperará escondido durante los 109 minutos que dura la película. A la salida podrá verlas mejor. Comprobará que la niña ya no es tan niña. Que ella ha adelgazado. Que lleva el pelo más corto. Que en sus ojos hay miedo. Aún.

Margarita del Brezo Gómez Cubillo
Actividades extraescolares

Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado, pero esta vez de limón, que quita mejor el mal sabor de boca. Después irán a casa, harán los deberes, prepararán la cena a sus hermanos y se acostarán temprano. Su madre llegará agotada al anochecer. Por nada del mundo le dirán que el dinero que gana no es suficiente.


Semana 11: Las besa con suma conciencia para no equivocarse

Fecha: 07/12/2015 | Relatos recibidos: 939

Ganador Semana 11

Carmen Quinteiro
Patera

Las besa con suma conciencia para no equivocarse entre tantas cabezas. Puede que sea la última vez que besa a sus niñas pero la idea ha dejado de dolerle hace días. Ellas, ajenas, juegan a sacar con un pequeño vaso de plástico el agua que va entrando gota a gota en la balsa. Y ella, jugando también a no morir, les dice que cuando lleguen, ya verán, van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado.

Finalistas semana 11

Margarita del Brezo
Hermanas de sangre

Las besa con suma conciencia para no equivocarse. Las chicas no se parecen en nada, ni siquiera parecen hermanas, pero qué más da. Ellas están convencidas de que son gemelas y de que el hombre que tienen atado a la cama es su padre. Y él ya ha aprendido que es mejor no llevarles la contraria.

Rafel Olivares
Reacciones Íntimas

Las besa con suma conciencia para no equivocarse. A Lucy le gusta en la boca, Jenny prefiere en el cuello. Lo sabe porque las nota tensarse. Es casi imperceptible, pero sí, parece como si cada una, en su éxtasis, se estirase un poco. Sin embargo, aparte de que son sensibles y sensuales, nada indica el prospecto sobre estas reacciones. Solo la forma de hincharlas.


Semana 10: Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel

Fecha: 23/11/2015 | Relatos recibidos: 624

Ganador Semana 10

Javier Palanca Corredor
En la boca, no

Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel donde ella ha vuelto a dejar la flor sobre las sabanas revueltas como una firma de lo acontecido. Cuando llega a casa, abraza a su madre y la ayuda a preparar la cena. Su padrastro llega a mesa puesta y las besa con suma conciencia para no equivocarse.

Finalistas semana 10

José Manuel Dorrego
Psicosis

Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel ¿De qué se extraña? Conozco a ese tipo de gente. También están los que entran por separado y salen juntos, los que se conocen en el pasillo y entran a la vez, los que salen juntos y se separan a la salida, los que se conocen en la salida y entran en la habitación por separado… Pero de entre todas las alternativas, la más fascinante (Y, por desgracia, la menos frecuente) es cuando entran dos y solo sale uno: Al fin y al cabo, es lo que da un cierto prestigio y reputación a nuestro humilde establecimiento.

Patricia Collazo González
Auténtico terror

Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel. Los huéspedes están dormidos. Toca deambular por los pasillos. Camuflarse. Salir al paso de algún desprevenido convertidos en una niña de camisón y rostro blanco, osito colgando, pelo negro y enmarañado. Algunos llegan tan borrachos que ni se enteran. Otros tan ensimismados en sus acompañantes que no perciben las luces titubeantes, ni el aire gélido. Las noches son aburridas y eternas. Pero si una huésped solitaria traba la puerta con dos vueltas y cierra las persianas, hay juego. Se cuelan prestos en su habitación. Hasta que mirando sobre su hombro, descubren que escribe una historia de fantasmas. Entonces, huyen despavoridos.


Semana 9: Vuelven a dejarlos debajo de sus camas

Fecha: 16/11/2015 | Relatos recibidos: 670

Ganadora Semana 9

Arantza Portabales Santomé
Pasión adjetivada

Vuelven a dejarlos debajo de sus camas. Entonces sí. Follan de forma lasciva y libertina, desordenada, desmandada, en cierta medida frenética, con hambre incontinente, con furia desatada. Follan inflamados, delirando, enardecidos, subyugados, arrebatados, apasionados, arrobados y embelesados. Follan con ardor lujurioso, lúbrico, voluptuoso, impúdico y obsceno. Se follan de manera procaz, licenciosa, casi depravada. Follan apasionada y vertiginosamente. Con frenesí y con ardor exacerbado. Follan sin medida y sin control. Y cuando terminan, exhaustos pero satisfechos, recogen sus prejuicios de debajo de la cama, se visten, se despiden con un correcto apretón de manos y abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel.

Finalistas semana 9

Juan Antonio Vázquez Alcayada
Deontología singular

Vuelven a dejarlos debajo de sus camas, sin balas. Cualquier precaución es poca. Se duchan, y ponen la lavadora. Miran por la ventana, ojo avizor, y al amanecer retoman sus vidas. Si se cruzan con alguien por el rellano sonríen con generosidad y saludan solícitos: ¿Qué tal está hoy, señora María?. Primera parada el contenedor, hay que deshacerse de la ropa manchada. Luego, rutina. Son gente respetable: de café y croissant; de jornada laboral y mirar las noticias. Por la noche, infusión, la cama y a soñar con un mundo mejor. Mañana no se trabaja. El domingo los sicarios descansan. El día de Señor, no se mata.

Puy Moya Arina
La edad de las parábolas

Vuelven a dejarlos debajo de sus camas, cerrados con sus candaditos de juguete, y cruzan una mirada cómplice. Entre risitas apicaradas salen del dormitorio para unirse a la avalancha de muchachas que se precipita escaleras abajo. Primero misa, luego desayuno, clases, rosario, bajada al pueblo. En el pasillo, ahora vacío, silencioso y oscuro, una sombra entra en la habitación de las muchachas y sale poco después trotando hacía la sacristía. – ¡Padre Damián! A Mariví y a Carmencita hay que contarles ya lo de que su cuerpo es un sagrario. – Hermana Inés, ¡yo no cuento esas cosas! – Pues entonces lo de las florecillas de mayo.


Semana 8: Salen sigilosamente de las habitaciones de sus hijos

Fecha: 9/11/2015 | Relatos recibidos: 622

Ganadora Semana 8

Susana Revuelta Sagastizábal
A salvo

Salen sigilosamente de las habitaciones de sus hijos con la conciencia tranquila. Gracias a los cuentos que inventan para ellos, a Lucía y Daniel nunca se les aparecerán en sueños brujas que ceban con turrón a los niños para luego zampárselos, nada de eso. En sus relatos, los bosques son los lugares más seguros del mundo para salir de paseo, sin lobos ni madrastras ni manzanas envenenadas. Cuando el silencio invade la casa, Lucía despierta a su hermano. Juntos vacían cajones y revisan armarios hasta dar con los dos monstruos amordazados. Entonces les liberan de sus ataduras y, consolándoles, vuelven a dejarlos debajo de sus camas.

Finalistas semana 8

Yolanda Nava Miguélez
Aniversario

Salen sigilosamente de las habitaciones de sus hijos. Apagan la luz y cuando él va a cerrar la puerta, ella le advierte: – Deja una rendija abierta. Por si nos llaman. Él duda. Tal vez hoy debería negarse. Sentarse frente a ella y hacerla reaccionar. Pero le frena la súplica que hay en su mirada. Y lo aplaza. Mañana -se convence-. De mañana no pasa. Pero mañana no podrá. Porque es la fecha en la que cumplirían años y ella ha encargado una fiesta con piñata, tarta, y un payaso con una sonrisa que le ocupa toda la cara.

Lorenzo Rubio Martínez
El día de mañana

Salen sigilosamente de las habitaciones de sus hijos y caminan hasta el salón. Se sientan en el sofá, uno a cada lado. Sin mediar palabra, zapean, pero, en menos de un cuarto de hora, como de costumbre, ya han apagado el televisor y han tomado rumbo al dormitorio. Él se pone los auriculares e intenta dormirse oyendo el programa de deportes. Ella enciende la luz de lectura y continúa leyendo una novela rosa. Pronto los dos cerrarán los ojos, aunque no se dormirán hasta que, bien entrada la noche, el cansancio les impida seguir pensando en qué será de los niños el día de mañana, cuando se divorcien.


Semana 7: Vuelven a ser invisibles

Fecha: 2/11/2015 | Relatos recibidos: 1052

Ganador Semana 7

Asun Gárate Iguarán
Las madres

Vuelven a ser invisibles y se cuelan de noche en las habitaciones de sus hijos. Sigilosamente, para no despertarlos, se acercan a sus camas, los miran con ternura, los arropan o los desarropan –según la temperatura del cuarto–, les acarician la mejilla, les tocan el pelo, les besan en la frente. Les susurran al oído que les quieren. Después, recogen del suelo las zapatillas, los vaqueros, la sudadera. Encuentran su móvil. Observan la pantalla. Quizás no haya cambiado su antigua contraseña. Quizás sigue siendo un niño. Su niño. Las madres suspiran, les piden perdón y salen sigilosamente de las habitaciones de sus hijos.

Finalistas semana 7

Ernesto Ortega Garrido
Todo va bien

Vuelven a ser invisibles en cuanto sus hijos entran en el internado. De camino a casa apenas se dirigirán la palabra. Solo algún monosílabo a alguna pregunta despistada. Ella jugueteará con el móvil y él se concentrará en la carretera. Les espera una semana larga, en la que él se quedará hasta tarde en la oficina, alegando que está desbordado de trabajo. Y ella, sin tener apenas que cocinar, limpiará sobre limpio y buscará la compañía de algún canal de televisión. Hasta que, por fin, llegue el viernes y vayan a buscarlos, cogidos de la mano, fingiendo que todo va bien.

Raúl Guadián Delgado
Quizás un pupitre

Vuelven a ser invisibles. Como siempre desearon. Por eso ahora se hace extraño no cruzarte con ellos, de regreso del colegio donde todo comenzó, con la mochila del miedo a cuestas. Se han ido como lo hacen las tardes de verano o los amigos de la infancia, para no volver; y es entonces cuando su ausencia se hace insoportable. Una nota despidiéndose de la vida y, en el mismo colegio donde todo comenzó, una pintada en algún pupitre recordándoles, con la malicia propia de la adolescencia, ese defecto que trataron de ocultar a sus compañeros. Ahora solo resta esperar el sonido de la campana.

 


Semana 6: Un señor con levita que se parece a Pushkin

Fecha: 19/10/2015 | Relatos recibidos: 442

Ganador Semana 6

Asier Susaeta Díez de Baldeón
Desacordes

Un señor con levita que se parece a Pushkin, es el reflejo que le devuelve el escaparate; sorprendido, se gira para observar los efectos del paso del tiempo, “quién te ha visto y quién te ve”. Todavía con la honra magullada, recoge los restos de su violín en el macuto y examina las heridas de Amadeus, el pobre animal se ha llevado las patadas más certeras al intentar defenderle de esos rapados. Tras el parte de daños, caminan torpemente hasta su esquina de Postas con San Cristóbal para presenciar como la ciudad amanece; y respira aliviado, vuelven a ser invisibles.

Finalistas semana 6

José Manuel Dorrego
Perdidos

Un señor con levita que se parece a Pushkin, gritan desde el megáfono de la playa, e insisten: “Se ha encontrado a un señor con levita que se parece a Pushkin, se ruega a los familiares que pasen por el puesto de socorro a recogerlo”. Los bañistas, apenas nos inmutamos ante el mensaje. Lo cierto es que en esta playa ya estamos libres de espanto: no hay día que no encuentren a algún clásico extraviado. El mes pasado si hubo algo de revuelo cuando localizaron a Sócrates, e incluso alguno se acercó para curiosear, lo normal. Pero es que Sócrates, ciertamente, ya son palabras mayores.

Rita Buey Navarro
Noctámbulos

Un señor con levita que se parece a Pushkin, un joven bailando el ballet “El lago de los cisnes” igualito que Chaikovski, Cervantes contando batallitas de Lepanto a Sancho Panza, mientras éste cabecea, Frida Kahlo haciéndose un selfie, el Marqués de Sade leyendo “Cincuenta sombras de Grey” con los ojos desorbitados, Mary Shelley jugando al escondite con Frankenstein, Machado cantando con Serrat y así sucesivamente, según la sección… La bibliotecaria respira profundamente, limpia sus gafas, se pellizca, cuenta hasta diez y sale, sigilosamente, de puntillas. El próximo enfado seguro que lo pasará en el sofá de casa.


Semana 5: Y cómo es que nunca cambiaron el bombín

Fecha: 12/10/2015 | Relatos recibidos: 484

Ganadora Semana 5

Paloma Casado Marco
Domótica

– ¿Y cómo es que nunca cambiaron el bombín si encontraban rastros extraños cuando volvían? –Al principio eran solo hojas secas y hierbas del jardín y supusimos que abriría las ventanas para airear las habitaciones. Nunca imaginamos que una casa inteligente también tuviera emociones, hasta que comenzó a soñar con mariposas. Después llegaron los pájaros y anidaron en los armarios de la cocina. Lo peor de todo, es que le apasiona la poesía y ahora se pasea declamando por el salón, un señor con levita que se parece a Pushkin.

Finalistas semana 5

Felipe Antonio Borrella Vaquero
Desahogo

-¿Y cómo es que nunca cambiaron el bombín?

-Pensábamos que con el escrutinio aquel valdría, padre.

-Exorcismo, señora.

-Además, que la niña, lo de retorcer el cuello, sólo lo ha vuelto a hacer cuando ha salido alguna nueva versión del ‘’tubular bells’’ ese. Mi Manolo lo que hizo fue llevarse el radiocasete al punto limpio, ¿sabe? Pero nada. Mírela ahora, dos metros sobre el somier…

-Lo mejor va a ser tapiar la entrada.

-Pero es que, oiga, menuda faena que el sótano de una sea la puerta del infierno, con el desahogo que da. Aunque mi marido dice que sólo meto zarrios ahí…

-¡Vade retro, Nicolasa, vade retro!

José Luis Rodríguez Munilla
Sin título

¿Y cómo es que nunca cambiaron el bombín, la levita o los botines por indumentarias más modernas? Se preguntará el viajero que llegue a Hítalos. Querrá saber dónde están los coches, los semáforos, las farolas, y se enredará con cualquier transeúnte en conversaciones arduas, distorsionadas por ecos y fallos en el retorno, enmarañadas por el trajín continuo de los caballos. Cuando enciendan las luces de gas, el viajero pensará que debe irse ya si quiere llegar puntual al cine, o a una cita, quién sabe. Sin adivinar aún que, allá donde vaya, llegará con monstruosa y absurda antelación.


Semana 4: El puñetero ojo de la cerradura

Fecha: 05/10/2015 | Relatos recibidos: 1.100

Ganador Semana 4

Ana Sarrías Oteiza
El espectador

El puñetero ojo de la cerradura sigue rozando. Pero mi llave abre de todos modos, como siempre. Me descalzo y voy cruzando de puntillas el pasillo hasta la habitación de los niños. Están preciosos. Parece mentira todo lo que han crecido en un año. Les doy un beso en la frente y les arropo. Después entro en la habitación de los padres. Me acerco hasta su cama y les observo conteniendo la respiración. Me pregunto por qué no pudimos ser nosotros. Cómo se torció todo. Y cómo es que nunca cambiaron el bombín.

Finalistas semana 4

Javier Regalado Herrero
Lo que no queríamos ver

El puñetero ojo de la cerradura apenas dejaba pasar un hilito de aire, que teníamos que repartirnos entre los dos para seguir vivos. Juntábamos los labios al agujero diminuto, aspirábamos con fuerza y le dejábamos el turno al otro mientras conteníamos la respiración. Hubiera bastado un simple insecto taponando la vía, para que hubiéramos muerto los dos, asfixiados. Y sin embargo, en la penumbra nos mirábamos y no pensábamos en la muerte, sino en nuestros padres, y en lo que dirían, y en lo que cambiarían las cosas al descubrir que, desde aquel armario, lo habíamos visto todo.

Pepa Folgar Caamaño
Vieja

El puñetero ojo de la cerradura que me hace quedar como una tonta y esas letritas que no hay quien las lea. Las escaleras y las bolsas de la compra. Los dichosos cambios de estación, malos para los bronquios y los perros rabiosos en estas rodillas. La misma mierda de angustia cada noche y el espejo todas las mañanas. Y la suerte que tengo de estar así de lúcida, dicen mis hijos.


Semana 3: ¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!

Fecha: 21/09/2015 | Relatos recibidos: 523

Ganador Semana 3

Luz María Leira Rivas
El desafío

¡Cuánta fuerza y qué poca puntería tuvo el camello, para privarse de agua hasta desinflar sus gibas, para enroscarse el pescuezo, para arrancarse los dientes y retorcerse e introducir en su boca no solo el rabillo piloso sino también, una por una, sus cuatro zancas unguladas, para en esta sufrida posición de contorsionista chino apretarse y fruncirse y plegarse a sí mismo tantas veces doloridas que perdió la cuenta entre estertores, para convertirse en raquítico, en migaja, en miniatura, en pigmeo artiodáctilo, en microscópico átomo de camello exultante y conseguir contra cualquier pronóstico divino inadmisible traspasar de una maldita vez el puñetero ojo de la cerradura!

Finalistas semana 3

Vicente Bernabeu Gallach
David

¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!, así no conseguimos nada. Tienes que moderar el ímpetu de lanzamiento para asegurar más el tiro. Ten en cuenta que dispondrás de una sola oportunidad que no debes desaprovechar o acabará contigo. Prueba otra vez, pero no olvides lo que te he dicho, lo importante es acertar. El muchacho vuelve a colocar un pedrusco en la honda y después de unos rápidos volteos lo lanza de nuevo contra el muñeco. -¡Mucho mejor así!- le anima su instructor. Y siguió practicando hasta el amanecer, mientras en el fondo del valle, las hogueras del campamento filisteo iluminaban la oscuridad de la noche.

Dominique Vernay Juillet
Abolladura

«¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!», dice con una mueca simulando desdén. El chico no contesta y sigue tirando piedras hacia el poste «prohibido bañarse» clavado en la otra orilla del río. «Y no me esperes mañana, ni mañana ni ningún otro día», añade Alicia mientras se levanta y se sacude hierbajos del vestido y de la melena. El chico permanece callado. No la mira marcharse. En la senda de vuelta al pueblo Alicia camina de prisa. De repente, en el silencio acolchado de la tarde de verano, el golpe seco de una piedra contra un poste. Nadie lo ha oído.


Semana 2: El bate, “¡Eso, bate!”, se le resbalaba de las manos pringosas

Fecha: 14/09/2015 | Relatos recibidos: 320

Ganador Semana 2
Fernando Alemán Roda
La barbacoa

El bate, “¡Eso, bate!”, se le resbalaba de las manos pringosas. Las hamburguesas estaban riquísimas, pero te ponías perdido. “¡Vamos, papá, que ya lanzo!”. Su hijo, a unos metros de distancia ya había armado el brazo y la pelota no tardaría en salir despedida. No la vio venir, pero su mente gozó de un instante de claridad antes de caer al suelo. Comprendió que, aunque el trozo de hamburguesa que se le iba a atravesar en la tráquea no lo mandara al otro barrio, su sueño de tener un hijo jugador profesional con los Yankees era ya irrealizable. “¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!”.

Finalistas semana 2

Joaquín Valls Arnau
Piedad

El bate, ¡eso, bate!, se le resbalaba de las manos pringosas de sangre. “¿Me vas a matar con ese madero?”, le acababa de preguntar a mi compañero, con un hilo de voz, el más alto de ellos. Unos minutos antes habíamos echado a suertes a quién de nosotros le tocaría iniciar la tanda de ejecuciones, a razón de una cada día y por orden de estatura. Tras la última escaramuza, la posición que ocupábamos en aquella casa había quedado aislada del frente, las provisiones y las municiones se nos estaban agotando, los prisioneros eran una docena y nosotros sólo tres. Aunque fueran nuestros enemigos, no podíamos dejarlos morir de hambre.

Lorenzo Rubio Martínez
Home run

El bate, «¡Eso, bate!», se le resbalaba de las manos pringosas de sudor. El nuevo, nervioso, intentaba mantener la concentración. «Bate, bate y solo bate». Cuando el pitcher ejecutó el lanzamiento, el debutante golpeó la pelota con tanta ansia que salió del estadio, tomó la avenida de la ciudad en dirección al puerto, atravesó el océano ante la incredulidad de los pasajeros de un avión que contemplaron cómo les adelantaba una bola supersónica, cruzó Europa, Asia… incluso hay noticias de que traspasó la estratosfera. De eso hace ya muchos años. Hoy aquel joven es considerado un mito del béisbol; y la pelota, ahí sigue, dando vueltas al universo.


Semana 1: Al abrir el contenedor, se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las cosas

Fecha: 07/09/2015 | Relatos recibidos: 535

Ganador Semana 1

David Reche Espada
Compasión

Al abrir el contenedor, se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las cosas, como el de ese instrumento largo fabricado con el material que forma el tronco de los… «Sí hombre, esas plantas altas con hojas arriba»… y que aún agarraba con sus manos manchadas de ese líquido que olía dulzón. Se limpió en la prenda que le cubría las piernas, «Pantalán o comoquiera que se llamara»; con un resoplido lanzó el pesado paquete al contenedor y lo cerró. A hurtadillas en la oscuridad regresó a casa intentando recordar qué significaba la palabra «compasión», recién escuchada a gritos. Pero no había manera. El bate, «¡Eso, bate!», se le resbalaba de las manos pringosas.

Finalistas semana 1

Salvador Terceño Raposo
La mano sucia

Al abrir el contenedor, se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las cosas. Al cerrar la tapa, no consiguió reconocer como propia la mano que la sujetaba. Era delgada y llena de venillas, arañazos y mugre. Tras estudiarla largo rato, su mano volvió a recordarle a aquella con la que una vez lanzó canicas y sostuvo helados, con la que acarició cinturas y escribió espantosos poemas. Aquella con la que algún tiempo trabajó para llevar dinero a una casa llena de niños, cachivaches y alboroto. La casa que siempre olía a sopa y a muebles viejos, cuyos rincones aún guardan objetos y papeles cubiertos de polvo que nadie ha necesitado volver a buscar.

Alberto García Conejo
La espera

Al abrir el contenedor se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las cosas. Aún comprendía la utilidad de esa bolsa de plástico azul que portaba en su mano derecha, entendía que había bajado a la calle para depositarla dentro de ese enorme cubo gris, pero no conseguía darle nombre. Aturdido, lanzó la bolsa dentro, soltó el pedal que levantaba la tapa y volvió andando hacia el portal. Inés, su mujer, le esperaba en casa para ver juntos una película. Pasó sus dedos por el portero electrónico, miró al suelo y se sentó en el escalón, resignado, a esperar que Inés bajase a buscarle, para no tener que molestar a los vecinos.