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Estudió creación literaria y guion en la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) y la carrera de Literatura en la Escuela Superior de Artes y Espectáculos TAI en Madrid, España. Ha sido colaboradora en los periódicos El Excélsior, El Economista y La Jornada; y en las revistas Travesías, Fahrenheit, Los Suicidas, El Perro, entre otros. Es creadora de diversos talleres de escritura creativa y terapéutica (La narración de los sentidos, Descúbrete en la escritura, Escritura terapéutica, Experimental de escritura, entre otros) impartidos en diversas instituciones culturales de México y España. Ha sido profesora titular de escritura creativa en la Escuela de Escritores de México y profesora titular de redacción creativa y guion publicitario en la Universidad de la Comunicación, CDMX. Ha cursado la formación de terapeutas en Terapia Gestalt en el IPG de Madrid.

Es autora de diversas antologías de cuento, poesía y ensayo; de la novela Intacto, historia de un hombre que nunca estuvo en su piel, Edit. Porrúa, 2011; y del poemario La luna como la sal, Edit. Platero Coolbooks, 2021.

 

Intacto

Novela
Porrúa
2011

Poesía del siguiente orgasmo.

Antología. Poesía.
Amarillo Editores
2011

Siete de Setenta. Antología.

Relato
Themis
2002

Escribir está en nuestra esencia. Y para escribir “bien” se necesitan dos cosas: talento y disciplina. El talento no se aprende ni se enseña: se nace con él. Y, sin embargo, pocos son los que pueden encaminarlo a una buena escritura. Se puede ayudar a encontrar y a descubrir el talento. La disciplina, en cambio, se adquiere. Se enseña. Se busca. Para mí, el escritor nace, y también, se hace.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ser profesor es ser cómplice. Es crear hermandades. Es crecer, aprender.

Para mí, ser profesora es un aprendizaje invaluable, es sentir la adrenalina al compartir un conocimiento nuevo. Comencé a dar talleres de escritura creativa porque tuve la necesidad de aprender sobre un tema en específico (y sobre el cual no encontré nada). Así que decidí crear mi propio curso sobre los sentidos; y descubrí que amaba esa sensación: estar con los alumnos, observarlos, aprender de ellos, y transmitirles que escribir es vivir otra vida: encontrar otros mundos con sus otros yos.

 

Que en todos mis talleres usamos la escritura automática, el flujo de conciencia porque son cursos muy emocionales, casi terapéuticos. Tocan puntos sensibles en los alumnos. Y están abiertos a la improvisación.

Lo primero que les pido es compromiso. Y después, que sean auténticos, honestos. Que escriban para descubrir su esencia. Siempre estoy abierta a la improvisación de los alumnos (algo que siempre les pido también). Prefiero que ellos mismos sean los que se exijan y esto suele ocurrir cuando les gustan las clases. Que es casi siempre.

Las tres “Ces”, les digo yo: Comodidad. Confidencialidad. Complicidad.

Los alumnos son mis grandes maestros de la gratitud y la humildad. Siempre confirman la certeza de seguir creyendo en mi camino como profesora.

Humildad, ante todo (y sobre todo). Un vasto conocimiento sobre la literatura y una pasión absoluta por ella. Entrega y compromiso.

En la creatividad, en los bloqueos -y desbloqueos- que surgen a partir de las emociones vertidas en el papel.

Con un poco de organización. Y las clases, en muchas ocasiones, son inspiración pura.

Fernando Pessoa. Toca mis fibras más desconocidas. Siempre que lo leo descubro algo nuevo en sus letras. Algo nuevo en mí. Ahora estoy un poco obsesionada con la Nature Writing, en especial con D. Thoreau y su Walden.

Eunice Mier
Ha sido profesora de:

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