Bajo la máxima “menos es más” nace este curso para convertirnos en verdaderos cirujanos de la escritura. Vamos a diseccionar la literatura y a dejarla en paños menores o, con el menos número de prendas posibles. Detrás de la nanoliteratura hay técnica, lectura y mucha agudeza. Porque lo breve no está reñido con la calidad. En un mundo donde parece que el número de caracteres de Twitter reina, debemos aprender que el género micro ha existido desde hace décadas y que para llegar a él con soltura hay que escribir, aunque parezca contradictorio, mucho.

En este curso además aprenderemos a recitar y entonar adecuadamente nuestras creaciones. Con este acto vencemos la vergüenza y le daremos unas alas más firmes a cada creación que escribimos. Nadie mejor que nosotros va a defender nunca su obra.

En cada clase se abordará un género de la nanoliteratura a través de la teoría, pero sobre todo los alumnos irán aprendiendo apoyándose en el sostén más importante; la práctica. Una práctica poco habitual y que la profesora ha ido desarrollando a lo largo de su trayectoria como docente y que consiste en sacar de cada estudiante, mediante dinámicas y juegos, su mayor potencial. Así, los alumnos pueden bajar a tierra de manera más ingeniosa su obra. Sus clases son muy personalizadas y acaban con un recital de fin de curso en donde se prepara una puesta en escena ensayada para que pueden defender en público sus escritos.

Atrévete con un género que engancha y enriquece a partes iguales. Porque llegar a la extrema lucidez de una gran reflexión en el menor número de palabras, es sumamente adictivo.