cursos-escrituraLa poesía no debe intentar transmitir sentimientos y sensaciones sin más, dos facultades ajenas totalmente a la razón. Por el contrario, debe tratar de entrar al trapo y crear imágenes novedosas, para reflejar, tanto a través de la forma como del fondo, la profundidad de un instante, dando a conocer nuestro punto de vista personal a través de un posicionamiento único, de una mirada que penetre en el estado de las cosas, que se comprometa consigo misma y desde allí sea capaz de mostrar algo más de lo que el lenguaje tradicional nos entrega. Y por supuesto se trata de trabajar con la realidad, intentando mostrarla a través de esa voz poética personal, alejándose de la creación literaria que caracteriza la narrativa, ficticia por definición.

Debemos tener en cuenta que la función del poeta consiste en buscar, dentro de su realidad, el eslabón perdido que separa al hombre del mundo y que, de vez en cuando, le es permitido ver, como si en un momento determinado de su vida se hallara frente a frente con una especie extinguida hace millones de años, que muy pocos más han conseguido reconocer: lograr expresar eso en palabras es hacer poesía. Así pues, es tarea del poeta hurgar en la «herida» que es el lenguaje, para conseguir sacar a la luz aquellas vibraciones a las que no llega la repetición mecánica de símbolos lingüísticos. Pero para ello es necesario que la mirada del poeta sea una mirada propia, particular, la «mirada del creador»: de esa cuestión hablaremos durante este curso introductorio.