La poesía –como cualquiera de las ARTES también se puede enseñar. El poeta no es un ser iluminado o el hijo ocioso de un burgués: es un artista, un artista muy completo y comprometido con el tiempo que le toca vivir. El poeta debe saber, tener un amplio conocimiento de su entorno, pues siempre juega con la memoria y el tiempo: su misión es ser testigo de su tiempo desde la sentimentalidad. El poema no cuenta una historia, sino la historia de un sentimiento: de ahí su universalidad.

Desde la antigüedad hasta hoy siempre ha habido escuelas de poesía: Félix Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Miguel de Cervantes, Raymond Carver, E. E. Cummings, Ezra Pound, Césare Pavese, Li-Po, Boris Pasternak, Wislawa Szymborska, por poner unos pocos ejemplos fueron alumnos antes que profesores de poesía. Por lo tanto es necesario tener oficio. Para no caer en errores anteriores, para poder romper fronteras y abrir caminos. El conocimiento y la humildad unidas dan al poeta la intensidad precisa a su mensaje. Lorca decía que “el fuego de la poesía vino para ser forjado”.

Cualquier persona interesada en saber poesía puede aprender poesía. Lo importante es tomar interés y compartir conocimientos. Es necesario tener las dudas “muy claras”. El talento no se puede enseñar, pero sí puede educarse…