Trabajar la fisonomía de los personajes es de los aprendizajes más interesantes e importantes para los que escribimos ficción. Un personaje bien perfilado nos resuelve buena parte de la narración y, como si esto fuera poco, deja una huella imborrable en el lector. Por esta razón —desde El Quijote a Madame Bovary—, cuando recordamos una historia la recordamos por sus personajes, por lo que dijeron o callaron, por su acción o su pasividad, por su heroísmo, por sus debilidades, en definitiva, porque conectamos y hasta empatizamos con ellos.

En este curso revisaremos y ejercitaremos las claves para una acertada construcción de personajes. Nos ocuparemos de la voz narrativa, del registro, y de su correcta interacción con los distintos escenarios de una historia.

Escribir, contar, es una actividad maravillosa porque siempre nos genera conflictos y, al mismo tiempo, siempre nos da la posibilidad de resolverlos a nuestro antojo y con nuestras propias herramientas. Y los personajes son —sin duda— el corazón de todas y cada una de las historias.