Si tienes un argumento que te seduzca y quieres narrarlo en una novela corta, existe la posibilidad de hacerlo con el empleo de secuencias. Esta forma de novelar rompe con el argumento lineal y sugiere contar con acciones rápidas y simultáneas. El resultado: un mosaico, un puzle, un caleidoscopio; un todo fraccionado al servicio de una imagen completa donde acción y trama se manifiesten en una prosa plástica. Además, procuraremos que todo ello se trasmita de una manera natural y que permita nuestro enfoque personal hacia el mundo que hemos elegido narrar.