Todos sabemos reconocer una buena historia de suspense: es aquella que sabe mantenernos en vilo, que nos empuja a seguir pasando páginas hasta averiguar si finalmente ocurre eso tan terrible que parece estar a punto de ocurrir. El suspense —o thriller— no es tanto un género como una emoción, y no se define por sus temas, que pueden ir desde la intriga policial hasta el drama familiar, sino por la manera de contarlos; es un cómo y no un qué.

La técnica del suspense literario, similar en muchos aspectos al suspense cinematográfico, se basa en transmitir al lector una sensación de inminencia, una inquietud creciente que se logra con una trama eficaz, un ritmo adecuado y una milimétrica construcción de escenas. Aunque el género se suele asociar con personajes de una sola pieza, en este curso veremos cómo la ambigüedad moral y los claroscuros son de hecho las herramientas más poderosas para la creación del suspense.

A lo largo de seis semanas, revisaremos la teoría del suspense desde el punto de vista de Edgar Allan Poe hasta el de Patricia Highsmith, y pondremos en práctica los mecanismos del género a partir de ejemplos de autores contemporáneos como Stephen King, Shirley Jackson, Camilla Läckberg, David Vann o Dennis Lehane.

El objetivo del curso será mejorar vuestras herramientas —afilar vuestros cuchillos, podríamos decir— para la creación de tensión, atmósfera y suspense narrativo, de modo que podáis aplicarlas en adelante al desarrollo de vuestras propias historias, independientemente del género al que pertenezcan.