El humor es importante. Con humor escribieron Cervantes y Shakespeare, Borges y Cortázar, y la lista continúa hasta llenar la Biblioteca de Babel. Si algunos géneros nos hacen pensar en cómo nos gustaría ser, nos invitan a soñar, el humor nos sirve la verdad de una manera en la que podamos resistir.

El humor es un heffalump, un animal mítico, un estado de ánimo más que una emoción y por supuesto, un arte, o un ingrediente del arte.

Definir lo que es el humor, sabiendo que personajes como Aristóteles y Freud, entre otros, intentaron aprehender el concepto sin conseguirlo -no es que fueran conocidos por su sentido del humor, todo sea dicho-, puede parecer una tarea difícil, por eso, aunque en este taller nos vamos a detener en una teoría del humor, la intención no es ponerle límites, sino escribir humor.

Para ello, en el taller se muestran diferentes herramientas y se hacen propuestas con diferentes terrenos en los que utilizar el humor, sin descuidar que escribir humor, también implica escribir bien y trabajar la técnica, porque el humor, como dijo Mark Twain, hay que tomárselo muy en serio.