VI Edición de Relatos en Cadena

Una historia, un personaje, un escenario y una acción en cien palabras. El desafío de escribir un microrrelato te obliga a decir más con menos. La Cadena SER y Escuela de Escritores recompensan tu ingenio y tu creatividad con un premio a la altura del reto: 6.000 euros para el mejor microcuento.

Durante esta sexta temporada cambiamos de programa y horario —ahora en La Ventana de la Cadena SER todos los jueves a las 17:30 horas— pero mantenemos el funcionamiento: Javier Sagarna, Carles Francino, los autores de los tres relatos finalistas de cada semana y un invitado especial elegirán al ganador semanal. Los oyentes y participantes también podréis participar en la elección del ganador mensual votando a través de Internet por vuestro relato favorito.

Navega por los siguiente enlaces para acceder a la información completa de esta edición del concurso.


Ganadores mensuales

Mes: Septiembre

Enrique Romero Pascual
El chulito

Hasta chocarse contra una pila de maderos, después de volar por encima de la carretilla y el montón de arena, había conseguido sortear todos los baches, socavones y charcos de barro que fue encontrando por el camino. Parecía que, una vez más, iba a dejar a las chicas embelesadas y a nosotros, con otros dos palmos de narices. Cuando empezó a salir sangre de su frente y a mover la pierna en espasmos, dejé caer disimuladamente las tijeras detrás de un arbusto y corrí cuesta abajo a socorrerle.

Mes: Octubre

Miguel Ángel Flores Martínez
La explicación

Con esa exactitud tan característica de la ciencia, lo que no flota, se hunde sin remedio; lo que no vuela, cae al suelo. La energía, pura o no, nunca se destruye, pero sí se transforma. Y mucho. Y se convierte en otra cosa. Y aunque la recta tiene una dirección, no olvidemos que también posee dos sentidos. De ida, y de vuelta. Todo lo que sube, baja; lo que entra, sale. Y lo infinito sólo está en el cielo. Sólo. Por inercia, todo se mueve o reposa. Y la inercia, créeme, es lo peor. Vamos, para que me entiendas, que he dejado de quererte. De corazón y científicamente.

Mes: Noviembre

Mar Horno García
Locura familiar

Sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto. Parece fortuito pero sabemos que después se pasará un buen rato cantando. Seguimos a lo nuestro. Papá pega una nueva pieza en su maqueta absurda. Cándida enjuaga cansancio y platos en el fregadero. Mi hermana perfecciona su maledicencia con la vecina. Yo escribo. De pronto se deja oír un trino largo, un gorjeo maravilloso, quiebros imposibles, floreos, cascabeles, y, como todas las mañanas, vemos salir a mamá volando por la ventana. Volverá al atardecer para dormir en el perchero del dormitorio. Yo quería internarla pero papá fue categórico.
—¿Acaso no quieres ser tú poeta? Déjala a ella que sea pájaro.

Mes: Diciembre

Iñigo Ortiz de Apodaca Corcuera
Trillizos

No, claro que no queremos pensarlo demasiado ni tampoco llevarle la contraria a nadie pero si papá ha dicho que nunca va a volver y mamá que está en el cielo, ¿qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana?

Mes: Enero

Mónica Sempere Creus
Benefactores

¿Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana? Es jueves, me toca a mi cuidar de mama, él vino el lunes y papá vendrá el domingo. Es extraño andar por casa sin andar, Lucas dice que me acostumbraré a esto de ser etéreo. Desde hace seis meses mamá habita en el sillón. Le susurro que no fue culpa suya. Le digo que hay mil motivos para seguir adelante aunque no me viene ninguno a la memoria. Está desaliñada, en las muñecas luce unas tiritas muy grandes, tengo ganas de abrazarla, la aprieto con fuerza, ella se acurruca bajo mi manta. Hoy mamá va a probar con la pistola.

Mes: Febrero

David Andrés Figueroa Martínez
Arrullo

Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel, debe ser que lo arrulla el leve crujir de la viga de la que cuelga su padre.

Mes: Marzo

Yolanda Nava Miguélez
Películas

Sólo a las niñas guapas y a los hermanos que se las presentaban les era permitido el acceso; mi hermana y yo siempre nos quedábamos fuera pegados a la pared a la caza de algún sonido; si escuchábamos un disparo, nuestra imaginación nos sumergía en una del oeste, si era música, nos dejábamos arrastrar por románticos salones. Cuando salían les mirábamos ansiosos, ellos pasaban a nuestro lado sin mirarnos, sus hermanas tenían la falda arrugada, el escote suelto, y restos de lágrimas en las mejillas.

Mes: Abril

Arantza Portabales Santomé
El mentalista

¿Que se arrime un poco más al borde de la cama significará algo? Quizás ya no soporta mi contacto. Hoy sólo me ha besado cuándo salió por la mañana. Un breve roce en la mejilla. Y ese beso no cuenta. Me lo da todos los días. La semana pasada olvidó mi santo, por primera vez en doce años. Esta semana sólo ha venido dos días a comer. El sábado no me acompañará a casa de mis padres. La semana que viene…
—¡Julia! Para ya. Sólo tienes los pies fríos.
—¡Y tú para de leerme la mente, maleducado!

Mes: Mayo

Rafael Olivares Seguí
Necesita mejorar

El cabo Hopkins repartía las cartas con la izquierda, con rapidez y precisión, mientras que con la derecha hacía blanco seis veces en una diana a cincuenta metros. Simultáneamente, mantenía en equilibrio, sobre su nariz, una vara de bambú sobre la que rodaba un plato a la vez que, con un pie, daba incontables toques a un balón de cuero sin que le cayera al suelo y en la otra pierna giraba un aro sin parar. No fue suficiente para ascender a Sargento. El Tribunal apreció cierta rigidez en su mirada.

Mes: Junio

Ignacio Rubio Arese
Nostalgia

Ordenaron colocarle una venda en los ojos para que dejase de llorar anémonas y cangrejos. Desde entonces, cuando nadie puede verla, la sirena cautiva vomita pulpos de siete patas en la taza del váter.


Finalistas mensuales

Mes: Septiembre

Carlos García Burgos
Voraz progreso

Se oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos, porque ¿cómo va a moverse semejante artilugio si no es cosa de fantasmas? El maquinista, que se engrasa el bigote con dos dedos fingiendo que está acostumbrado, nos dice que semejante artilugio se llama: Locomotora.
—Claro, ¿cómo se iba a llamar, si es visible que es cosa de locos?
Y cuando nos dice que alimentándola bien puede alcanzar hasta quince millas inglesas por hora en pendiente, todos nos quedamos pasmados esperando a que alguien se atreva a preguntárselo:
—¿Alimentarla con qué? —dice uno que ha ido retrocediendo hasta chocarse contra una pila de maderos.

Mes: Octubre

Nieves Torres Alonso de la Torre
Opuestos complementarios

De corazón y científicamente, cada uno a su manera. A mamá la crisis la envió a casa con cincuenta años y para despistar a la depresión se entregó a la cocina. Ahora mide temperaturas y calcula nutrientes. Poco acostumbrada a ambigüedades, sustituyó pizcas por gramos y chorros por centilitros. Aprendió así a elaborar platos correctos pero sin alma. Papá, en cambio, es puro corazón; cada domingo explora maridajes imposibles y se saca de la manga sabores sorprendentes, mientras sueña con un golpe de suerte que devuelva a mamá al laboratorio y lo rescate a él de la rutina insípida de su oficina.

David Botija Ibáñez
Furia

De la rutina insípida de su oficina de burócrata quemado; de los recortes de sueldo; de las deprimentes y reiteradas noticias sobre la crisis; de las colas en el supermercado; de los atascos en el metro… Estaba tan harto de todo que había tomado una decisión, una aspirina, una pistola de fogueo y un taxi. Entrando con decisión en el banco, sacó su pistola y encañonó al vigilante de seguridad. Éste señaló despectivamente con la cabeza hacia la interminable cola de clientes que, a su izquierda, aguardaban con la mano en el bolsillo de la chaqueta y contestó:
—A la cola, como todo el mundo.

Mes: Noviembre

Victor Lorenzo Cinca
Obsolencia

A la cola, como todo el mundo, me ordena la cajera. Miro a mi alrededor, ofendido. Estoy solo. Es más, en los pasillos del supermercado no me he cruzado con nadie. Es una broma, pregunto. Qué broma ni qué ocho cuartos. Espere su turno y déjese de tonterías, dice mientras hace avanzar la cinta sin nada encima. Coloco mi carro vacío detrás de donde imagino que aguarda el último y me quedo observándola con desconfianza. Cada vez que pasa las manos por delante del lector, sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto.

Cayetano Mingorance García
Cosas de niños

Déjala a ella que sea pájaro, dijo el padre para zanjar la discusión entre hermanos. Mientras sonaba la alarma del horno, hubo tiempo suficiente para subirse al poyete de la ventana.
—¿Estás lista? preguntó a su hermana.
—¿Seguro que estas alas de cartón no son muy pequeñas?
—¡Salta! Antes de que vuelva papá.

Mes: Diciembre

Elena Casero Viana
Hacer los deberes

Antes de que vuelva papá termina de hacer los deberes, recoge la habitación, prepárate la mochila para mañana, cepíllate los zapatos, saca a pasear al perro, baja la basura y lávate las manos antes de cenar. Y recuerda que hoy te toca poner la mesa. La niña se encoge de hombros y se marcha a su habitación. Recoge los muñecos del suelo. Le gusta mucho el parecido que tienen con sus padres. Después los guarda en una caja de cartón, con cuidado para que no se les caigan los alfileres.

Karina Echevarría
Costurera de medianoche

—Con cuidado para que no se les caigan los alfileres. Una vez hecho el hilván se sacan, pero sin olvidar ninguno. No queremos que la señora se pinche, ¿no?
La señora era un alma caritativa que recogía a abandonados del destino, como ella, y les daba trabajo, techo y comida, sin pedir nada a cambio. ¿Que no pagaba tampoco? Sí, es cierto, pero una tenía colchón y un plato caliente. ¿Que el plato era de restos y el colchón, viejo? Sí, puede ser, pero era algo. ¿Que la jornada empezaba a las seis y pasaba de medianoche? Y bueno, no tenía otra cosa que hacer.
—No, claro que no queremos.

Mes: Enero

Paloma Casado Marco
Far West

Hoy mamá va a probar con la pistola, las esposas, y la estrella de sheriff que me trajeron los Reyes. Dice que a ver si consigue así que papá no haga más el indio.

Ángel de Blas Palomares
Pío

A ver si consigue así que papá no haga mas el indio, piensa el niño al ver a mamá saltar desde el tejado vestida de golondrina y gritando pío.

Marta García Valdés
Pastillas para soñar

Mientras suelto las pastillas en las hierbas altas hago caminar a mi muñeca a través del caminito de colores. Las encontré esta mañana en la mesita de noche de mamá; al principio pensé que eran caramelos y cogí un buen puñado para compartir con Jorge. A él parece que le han gustado más porque, tras el atracón, lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel.

Mes: Febrero

Javier Armentia
En vela

El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre se funde en su memoria con el ruido que tantas noches había oído venir desde la habitación de su hermanita.

Paloma Hidalgo Díez
Caramelos

Desde la habitación de su hermanita se ve el tobogán. Cada vez que mira por la ventana, vuelven su cabeza rizosa, su abrigo azul y sus manos pequeñas agitándose al bajar. También los columpios, en los que la empujaba flojito porque le daba miedo volar. Y el banco donde estaba sentado aquel hombre tan simpático que regalaba caramelos, sólo a las niñas guapas y a los hermanos que se las presentaban.

Mes: Marzo

Patricia García Roldán
Las relaciones

—No sé —murmura Manuela compungida mientras mira a su marido en el lado derecho de la cama—. Creo que necesito más espacio.
—¡Querida! —le espeta él—. ¿Y por qué no se lo dices al tío que tienes a tu lado izquierdo?
—Pues puestos así —le contesta Manuela ofendida—, ¡dile a tu secretaria que se arrime un poco más al borde de la cama!

Agustín Manzano Robles
¡Milagro, milagro!

—Y restos de lágrimas en las mejillas, insiste Manuela.
—Le repito que no, dice el cura cogiendo sus manos con ternura.
Manuela vuelve a casa cariacontecida. Deja las llaves y se llega hasta el salón en donde la talla policromada se alza a medio metro del aparador sumida en un llanto inconsolable.
—Nada, no ha habido suerte hoy tampoco, dice acariciando el busto. No hay dinero para milagros.
—Pues a ver como pagamos la hipoteca este mes.
—No sé, murmura Manuela compungida.

Mes: Abril

Gustavo Carcelén González
Sweet Home Metrópolis

—¡Y tú para de leerme la mente, maleducado!
—Lo siento cariño, sabes que no lo puedo evitar.
—No, si ya me lo dijo mi madre, con un médico, un abogado, incluso un granjero, ¡así seguro comerás!, pero con un superhéroe sin oficio ni beneficio no te cases. ¡Que razón llevaba! Salvas al mundo y ¿cómo te lo agradecen?, ¡no tienes nómina! A veces te hacen un homenaje o te reponen ese ridículo vestidito que te empeñas en llevar con la ropa interior por fuera. ¡Pervertido!
—¡Kryptonita, por compasión!
—¡Calla y arregla de una vez la cisterna del váter, que gotea!

Luis Serrano Lasa
Tirana blanca

—¡Calla y arregla de una vez la cisterna del váter, que gotea! — le grita a Sabio mientras fuma repantingada con los pies llenos de barro sobre la mesa. Mudito le recoge la ceniza sin atreverse a mirar su rostro pálido y Dormilón, entre cabezadas, friega el suelo de toda la cabaña. Gruñón está castigado en el sótano con los grilletes puestos por lo menos para una semana y solo Feliz se permite alguna sonrisa sibilina porque él sabe que, en algún momento de esa tarde, Mocoso va a aparecer disfrazado de vendedora de manzanas.

Mes: Mayo

Vicente Fernández Hurtado
Manduca

Disfrazado de vendedora de manzanas salió de la trinchera. Esa noche la tropa cenó compota.

Ernesto Ortega Garrido
El cabo Hopkins

Esa noche la tropa cenó compota y el teniente nos leyó la Biblia en alto, insuflándonos valor. Cargábamos y descargábamos los fusiles con los ojos cerrados y jugábamos al póquer, esperando la batalla. Algunos mostraban fotografías y hablaban de sus familias, conscientes de que no las volverían a ver. Ahora, cada vez que tenemos invitados a cenar, alguien siempre dice: “No pareces el mismo”. Ella contesta tajante: “La guerra te cambia”, mientras me observa partir el filete con el cuchillo. Después, cuando se van, doy un beso a los niños y los acuesto. Solo entonces recuerdo que el cabo Hopkins repartía las cartas con la izquierda.

Gustavo A. Romero
Escúchenme

El tribunal apreció cierta rigidez en su mirada. Molestos, en su primer dia de juicio y adelantándose a su condena, ordenaron colocarle una venda en los ojos.

Mes: Junio

Juan Antonio Vázquez Alcayada
Freak Show History

La sirena cautiva vomita pulpos de siete patas en la taza del váter mientras la mujer barbuda gruñe exabruptos al gigantón de cabeza pequeña y brazos interminables para que deje tranquila a la mujer mono, que subida al taburete, da cómicos saltos intentando alcanzar el plátano que cuelga de la viga desde la que penden las jaulas del niño pez y la octogenaria embarazada. Izan sospecha que no le ha llevado allí solo para ver el espectáculo. Quizás por la inquietante conversación que le ha visto mantener con el tipo de la garita, quizás porque desde aquel desgraciado accidente tuvieron que amputarle los brazos y desde entonces papá ya nunca juega con él.

Jorge Garcés Garrido
Fortaleza

Desde entonces papá ya nunca juega con él ni sus abrazos son como los de antes. Los de ahora son torpes, demasiado apretados, con esas palmadas al final mientras le dice: “Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?”

José Agustín Navarro Martínez
Carta sin remite

Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?: Posdata. Recibe un cordial saludo. Bueno, ya me despido. Y Wilder antes que Coixet. Mejor güisqui que diazepam. Solo un par de sugerencias más. Innegociable el arroz dominguero en casa de sus padres. Que quede limpia la encimera para que no acudan hormigas. Dos de azúcar. La leche, descremada. El café, caliente. Cuela la pulpa de la naranjada. Y tener un perro. Siempre quiso viajar a Nueva York. Anímala a maquillarse cuando llueva. Pero quizás ignores algunos detalles. A estas alturas ya sabrás que los besos en la ducha valen el doble. Querido tipo afortunado: