carne-despiertaLa carne despierta es una antología de relatos eróticos editada por Gens Ediciones que recoge diecinueve textos, muchos de ellos de alumnos y profesores de Escuela de Escritores. Dos de las autoras antologadas, Patricia Figuero y Tere Susmozas participarán en una lectura pública que se celebrará este miércoles 18 de diciembre a las 20:00 horas en Diablos Azules (Calle Apodaca, 6 – Madrid).

En esta antología se engloban los diecinueve escritores que han recorrido juntos, desde la primera a la última página, la elaboración de este breve testimonio contemporáneo, de historias carnales repletas de vida, que se tocan con naturalidad, que suscitan lascivia porque las palabras se rozan unas con otras, porque nos hacen disfrutar con la imaginación y los sentidos que en ellos se desatan, sin prejuicios sentimentalistas y falsas apreciaciones morales. Entre estos autores, se encuentran los alumnos de Escuela de Escritores Ignacio Jáuregui, Javier Quevedo, Eduardo Cano, Tere Susmozas, Sara Medina, Adrián Gualdoni, y los profesores Jorge Dioni, Marisa Mañana, Isabel González y Eva G. Vellón. La edición de La carne despierta es fruto del trabajo como editores y antólogos de Julio Jurado y Almudena Sánchez, también alumna de la Escuela.

Almudena Sánchez presentó la antología como una selección de relatos “donde los autores muestran su visión personal sobre el sexo, el erotismo y el amor, si lo hay. Esta antología está viva gracias a que diecinueve cuerpos se mueven con ella, buscando todo lo que les atrae, lo que les enciende, buscando y preguntándose por qué les atrae lo que les atrae. La carne despierta es una antología de búsqueda, de exploración”.

En La carne despierta podemos encontrar relatos divertidos, en los que el erotismo se traslada a una plaza de toros, como en el caso de “Ava y yo”, de Isabel González, o el olor que desprenden las patatas fritas del relato de Jorge Dionisio López.

Hay relatos situados en una época futurista, como “El prototipo” de Ana Tapia, en el que un pequeño robot descubre su sexualidad, o “Ráfagas de viento lunar”, de Tere Susmozas, en el que Noa, la protagonista, opina que “el mundo es un infierno tan hermético que ya casi ni quema”.

En La carne despierta hay personajes de todo tipo: la “perfecta viuda imperfecta” en el relato “Las uñas de Fedra” de Hugo García, una actriz porno en el cuento de Manolo Dorado, un europeo en la Isla de Shikoku en el relato de de Jaume Vidal, una marquesa en el cuento “Elogio de las cerezas” de Eva. G. Vellón y hasta un camionero que experimenta un orgasmo mientras va conduciendo, en el cuento de Eduardo Cano. Además, en esta antología hay relatos que nos descubren y nos redescubren cómo se volaba en una alfombra mágica como en “Fuego de Butano” de Ignacio Jáuregui, o si estamos preparado para entrar dentro de un cuarto oscuro o no, de la mano de MªÁngeles Paniagua, que existen “muertes oceánicas” según nos cuenta Iván Teruel o que el erotismo se puede mezclar con los maullidos de un gato, como sucede en “Fantodio o la enfermedad de los sanos” de Marisa Mañana.