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Nos encontramos ante la mayor obra narrativa del siglo XX; una obra ante la cual no cabe decir nada, pues nos quedamos ante ella expuestos, casi desnudos, como el débil fantasma a la mañana. O como velas ante la más fría de las noches. Sobre Kafka se podría decir todo; pero de hecho, aún no se ha dicho nada; en éste año del ochenta aniversario de su muerte, ¿por qué no empezar a hacerlo?
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