|
El hombre y su lobo encontrándose, reconociéndose, volviéndose uno para así mismo sumergirse en la soledad, su único placer y su único dolor. Las araucarias, el olor de la nicotina, los pasillos limpios, el track, track del lobo y los pasos de aquel que busca sin querer encontrar y da vuelta atrás, tan solo para hacerse daño. Ajeno a sí mismo, pero tan compenetrado que no puede salir corriendo como desea, por el contrario, depende totalmente de lo que le da vida y lo que le mata.
|