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Nunca un texto de historia habìa captado poderosamente mi atención.
Ninguno hasta ahora habìa logrado describir de un modo tan revelador y mordaz la historia de nuestros ascendientes, habida cuenta que, Roma constituye la semilla de la sociedad occidental contemporánea.
La forma y estilo de Indro Montanelli, desenfadado y resuelto ni merma ni colma claridad y precisión que como sabemos, son elementos esenciales a toda obra literararia en su acepción más amplia que se aprecie de competitiva. Sentido del humor va parejo con profusión, belleza, y elegancia del lenguaje. El oficio de periodista se entrelaza por fin con el escritor con talento.
Historia de Roma sabe acercarse al lector. Tras devorar una centena de páginas podemos imaginarnos compartir con Montanelli en un café de la céntrica Roma una mesa sobre la cual reposan los restos de un ritual: tazas de café vacìas, trazos de cinzano en el fondo de la copa, y un montón de colillas de cigarrillos que colman la suerte de sendos ceniceros de hojalata. La charla referida a la historia de la ciudad transcurre entre la luz y la sombra de una calma y un solaz evocador.
Historia de Roma pica el áànimo del lector. Desafía e invade los espacios de su imaginación. Alimenta la avidez y la sed por la bùsqueda de la verdad como la del investigador criminal con el propósito de descubrir el móvil de la misteriosa muerte y la identidad del homicida.
Y en Historia de Roma, esta no parece ser otra que la mejor versión o representación del color y los sonidos probables del ambiente y el olor nauseabundo de las calles y el interior de las edificaciones de la Roma pre y pos republicana.
Paradójicamente, mientras la ciudad crece con la conquista, el expansionismo, la intriga constante, y la la Roma patricia y burguesa se nutre de la corrupción asfixiante y el desenfreno por la pasión y la gula. Roma se agita entre la muerte y la "dolce vita". La naturaleza humana pareciera nacer aquí bajo la éjida de Marte y la diosa Venus, y merecer vivir eternamente.
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