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Antología del desconcierto es un libro de versos, que se presenta como un "libro insólito que se hace necesario en el que el lector podrá descubrir desde el estupendo prólogo de Fulgencio Martínez hasta el último de los versos de Joaquín Piqueras una conciencia poética distinta al clónico cliché de desarraigo al que desafortunadamente estamos acostumbrados".
Me bastaron esas líneas de la contraportada para decidirme a leerlo. Y descubrí que el poeta se nos presenta sencillo, muchas veces sin signos de puntuación -esto ya lo habíamos observado en Martínez Muñoz-, pero con mucha ironía, "necesitamos nuestra dosis/ diaria de rutina/ para poder reconocernos/ en los agrietados espejos/ que cada día nos depara/ la vida".
Dice el prologuista -y hemos de compartir su opinión- que "en la poesía de Joaquín Piqueras no es infrecuente la tercera voz... una voz más impersonal, que viene como de un fondo sapiencial". Y el poeta añade con voz de azarosa gravedad: "Contra tus promesas de volver/ a intentarlo/ el compromiso manifiesto/ de instalar/ una buena apoyadura en nuestra/ nada excitante/ vida de pareja normal..."
Los poemas están regados con ilustraciones de Saura Mira, como mirándonos desde una indiscreta ventana, a la que se asoma el autor, quien nos mira atentamente mientras "el cielo permanece cubierto/ todavía.../ algunos transeúntes/ caminan lentamente", y él se pregunta, desde esa instantánea, si sentirán "el mismo desconcierto/ que yo".
Y con esa ironía comentada, tras 50 poemas, el autor se nos despide con una oportuna fe de ratas: "Donde leemos amor/ debemos entender/ deseo/ donde leemos tiempo/ hemos de entender/ desconcierto".
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