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Fue leer el título y comprarlo. Sólo eso me hacía sentir curiosidad. Lo abrí. Comencé a leerlo. Primer párrafo: "Ya sabes lo que va a ocurrir, todo se te resume en apenas tres frases largas, ya conoces la acción pura, los hechos, la desgracia. Ahora, sigues sintiendo curiosidad, ¿no? " Sí, y seguí leyendo. Es inevitable ponernos a pensar en el tema medio tabú del suicidio, ahora en boca de todos gracias a libros y películas de moda, y relacionarlo con el sufrimiento, el dolor, la locura y la desesperación. En un principio nos interesa únicamente esta muerte para conocer la historia que hay tras ella, para saber qué ha llevado a esa persona a atentar contra sí misma. Pues, si sólo creéis que os interesa eso del misterioso y escalofriante mundo de los suicidas, entonces no leáis este libro.
Leedlo aquellos que sólo queráis leer, dejaros llevar por una primera llamarada llena de pureza y violencia, llena de final. Dejaros llevar por el final, por el suicidio. Olvidadlo incluso. Sólo tenedlo de vez en cuando en cuenta. En este libro no se os va a explicar por qué las fascinantes hermanas Lisbon tomaron la determinación de quitarse la vida. En este libro se muestra, poco a poco, con pinceladas surrealistas, pero llenas de genialidad, el mundo que las rodeaba, la burbuja de seducción, rigidez, perfume e increíble extravagancia que refulgía por cada rincón de su casa. No encontraréis grandes personajes. No los hay. Podría decirse que el protagonista es la propia muerte, el propio suicidio. Y de él, transparente y fluído, está compueta cada palabra de esta novelita. En cuanto a su historia, su línea argumental, tampoco os impresionará: es solamente un puñado desordenado de casas, tejados, niños y árboles enfermos.
Este libro me atrajo desde el primer momento, por su sinceridad, su frialdad y su terrible verdad: la muerte por la muerte, lisa y llanamente. La dramática pero a la vez mágica y exótica historia de las hermanas Lisbon me trajo dos cosas al corazón: melancolía y soledad. Soledad para con mi vida, para con el que yo creo que es mi futuro. ¿Por qué se suicidaron las niñas? Sólo leyéndolo podréis llegar a una conclusión personal y triste, que no revelaré. Mientras tanto, dejo sus retratos: un cuchillo, una verja, una soga, un horno, un coche y un puñado de somníferos. No necesitáis saber más. Sólo leed.
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