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Un libro estupendo, armónico, memorable, plagado de simbolismos. Faulkner escarba en lo más íntimo de las personas y dibuja personajes con identidad propia, muy ajenos al acartonamiento. En esta obra rehúye de las descripciones (el escenario es un pretexto) y relata una anécdota sencilla pero entrañable: una familia transporta el cadáver de la matrona a su último remanso de paz, con todas las eventualidades que la miseria (en su más amplio sentido) impone.
Con una estructura compleja (la historia se cuenta a través de una sucesión de monólogos interiores) y un lirismo que multiplica hábilmente en cada página, Faulkner nos permite asomarnos al mundo interno de los personajes, protagonistas todos y antagonistas a la vez, en toda su contradictoria humanidad.
Anecdóticamente, lo sorprendente es que el autor escribió la obra en sus ratos libres mientras trabajaba como bombero, durante las madrugadas, ¡en unas cuantas semanas!
Desde mi punto de vista, "Mientras Agonizo" es, con todo y su aparente densidad, una lección de literatura.
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